Cómo no agotar tu tarifa de datos en tres días

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Cuando estás en tu hogar, puedes ver todos los vídeos que quieras en tu red casera: tu operador no te restringe la cifra de datos consumidos.

Sin embargo, con tu móvil esto cambia: las compañías telefónicas suelen establecer un límite de datos o de “megas” (o “gigas” en algunos casos). ¿Y si te pasas? Pues o te tocará volver casi a la edad de piedra digital o te llevarás un susto en tu factura. ¿Cómo evitarlo? Hoy te doy algunas pistas.

 

¿Qué tarifa tienes?

Lo primero que tienes que conocer es qué tipo de tarifa tienes. Existen dos grandes grupos. Las primeras son las que te reducen la velocidad una vez superas los “megas” establecidos en el contrato. Como parte positiva, no te llevarás una sorpresa en la factura pero ojito porque las velocidades reducidas que suelen ofrecer son realmente bajas. Muy muy bajas.

Para que te hagas una idea, la mayoría de operadores bajan la velocidad a 64 kbps. ¿Recuerdas los inicios de Internet? Pues básicamente volverías a esa época. Y eso no es lo peor: Movistar la baja hasta 16 kbps. Vamos, que no te quedarás sin conexión pero a efectos prácticos te irá tan lento que te desesperarás.

La otra opción son las tarifas que cobran el exceso de datos. Su funcionamiento es sencillo: puedes consumir X megas pero, si te pasas, te tocará pasar por caja. Lo más normal es que cada MB adicional se cobre a unos 3,63 céntimos. Si te descuidas y te lías a ver vídeos en YouTube sin tener esto en cuenta… seguramente te acabes arrepintiendo a final de mes.

¿Y si hay un mes que te vas de viaje y te quedas algo justo en datos? En ese caso consulta la oferta de tu operador, y es que muchos permiten contratar bonos de datos adicionales. Lo mejor es que eches un vistazo a las tarifas disponibles, escojas la que más se adapta al uso que le das a tu línea y tengas un plan de emergencia por si algún mes consumes más de la cuenta.

 

Controla lo que gastas

Vale, ya sabes lo que puedes gastar. ¿Cuál es el siguiente paso? Calcular lo que llevas gastado en cada momento para evitar sorpresas. Es habitual que los sistemas operativos móviles te ofrezcan una opción para registrar el uso de datos consumidos, permitiéndote su reseteo cuando lo desees.

  • En Android: Configuración >> Uso de datos
  • En iOS: Ajustes >> Datos móviles >> Uso actual
  • En Windows Phone: Aplicaciones >> Data sense

Sin embargo, las utilidades de los sistemas operativos suelen ser demasiado sencillas. Existen otras aplicaciones adicionales que te permiten configurar notificaciones, algo muy útil para saber en todo momento si te has pasado o no. Hay muchas alternativas para Android y para iOS.

En cualquier caso, debes tener en cuenta una advertencia: los datos finales son los que ofrece tu propio operador. Si tu teléfono dice una cifra y tu compañía otra, la válida y por la que te cobrarán es la de tu compañía. Por ello es recomendable que adicionalmente instales, si está disponible, la aplicación oficial de tu operadora o que configures sus alertas por SMS. ¡Tenlo en cuenta!

 

Vale, ¿y cómo ahorro?

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Si eres de los que llegas a final de mes casi sin megas, es hora de que optimices tu consumo. ¿Cómo?

  • En primer lugar, parece lógico echar un vistazo a las aplicaciones que más datos consumen. Esto puedes hacerlo generalmente desde las propias herramientas de tu sistema operativo. ¿Que alguna se pasa de la raya? No tengas piedad: desinstálala y busca otra alternativa que no gaste tanto.
  • Puede que alguna app se esté actualizando constantemente en segundo plano y sin que la utilices. Esto, claro, también conlleva su correspondiente consumo de datos. Desactiva aquellas que no te interesen en Android desde Uso de datos >> Restringir datos de referencia.
  • Di no a la sincronización automática. Si no tienes que estar pendiente todo el día del correo electrónico, ¿por qué decirle al móvil que esté comprobando a ver si tienes emails nuevos o no? Comprueba de qué aplicaciones sí necesitas sincronización automática y desactiva aquellas para las que no sea necesario.
  • Usa navegadores que consuman poco. Si eres de los que navega todo el rato, navegadores como Chrome te permiten configurar un uso reducido de datos (Ajustes >> Ancho de banda), descargando las páginas de forma comprimida. Opera Mini, para Android, es otro navegador que promete usar hasta un 90% menos de datos que otros competidores.
  • Además de los navegadores, existen otras aplicaciones que comprimen todos los datos que salen de tu teléfono. Onavo Extend es de las más conocidas en Android y también en iOS. Eso sí: ten en cuenta que todo el tráfico pasará por los servidores de dicha compañía. No apto para los paranoicos de la seguridad.
  • Evita la descarga automática de contenidos. Desde las opciones de WhatsApp, por ejemplo, puedes hacer que no se te descarguen imágenes, audio y vídeos si estás conectado a través de una red móvil. En Twitter y Facebook, desactiva las opciones de previsualizar imágenes y vídeos. Aquí tienes las instrucciones de cómo hacerlo.
  • Y evita también la subida automática de contenidos. Hay aplicaciones, como Dropbox o OneDrive, que te crean copias de seguridad automáticas en la nube de tus fotografías. Esto está muy bien, pero recuerda configurarlas para que sólo suban contenidos a Internet si estás conectado a una red WiFi.
  • ¡Cuidado si te vas de viaje fuera de España! En serio: ten cuidado, no querrás aparecer en el periódico porque tu compañía te ha cobrado cientos (¡o miles!) de euros por el dichoso roaming. No te olvides de desconectar los datos móviles si sales del país. O, mejor aún, hazte con una tarjeta SIM (como las Simly Global o Simly Europa) que te permita navegar en el extranjero sin sorpresas luego en la factura.

 

Unos consejos finales

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Con estos consejos que te acabo de comentar, lo más probable es que ya consigas reducir considerablemente el consumo de datos, pero otra forma de hacerlo es acostumbrarte a utilizar tu tarifa de datos móviles como lo que es: una conexión para cuando no hay otra disponible:

  • Conéctate a una WiFi segura siempre que sea posible.
  • Las actualizaciones pesadas (software, apps, etc.), siempre desde una red WiFi.
  • El tethering lo carga el diablo: para salir del apuro, sí, pero nada más. Desde el ordenador se consume mucho más.
  • Ni se te ocurra hacer streaming, consume muchos megas.
  • Cuidado con lo que mandas: si envías muchas fotos o vídeos, tus datos se resentirán. Y lo mismo con lo que descargas.

Al final, adaptando tus hábitos de consumo y siendo consciente de los contenidos que estás consumiendo, conseguirás estirar tu tarifa al máximo. Simplemente monitoriza dónde se te van los megas y recurre al sentido común. ¡Está chupado!

 

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