COMPARATIVAS

Las 10 mejores películas de Robert Redford

Robert Redford uno de los grandes de Hollywood de todos los tiempos, ha decidido abandonar la interpretación tras las que serán sus últimas dos películas: ‘Old man with a gun’ sobre un ladrón de bancos y ‘Our souls at night’, una romántica con Jane Fonda. ‘Una vez que estén hechas entonces diré: de acuerdo, esto es un adiós a todo eso y me centraré sólo en dirigir’.

Incapaz de abandonar el mundillo que le encumbró, seguirá con sus proyectos al otro lado de la cámara y como promotor de su festival de cine independiente norteamericano, el Festival de Sundance.

Redford o la lucha por autodefinirse

Robert Redford da la impresión de haber sido un personaje profunda y constantemente incómodo. Incómodo con el encasillamiento en papeles de galán, incómodo con la industria, incómodo con la corrección política. Ha sido una eterna lucha por significarse; por ser ‘algo más’ que los papeles de maniquí con flequillo rubio a los que parecía estar destinado.

Ha resultado incómodo hasta en sus registros interpretativos más característicos; con sus ya clásicas muecas de hastío, sus chasquidos y el desvío de mirada tras haber escrutado a su oponente con intensidad.

Rebelde desde joven, buscó refugio en la bebida y el arte en Europa hasta que fue captado para la interpretación en Broadway, televisión y por último el cine; no siendo hasta ‘Descalzos por el parque’ en 1967 cuando comenzara su ascensión imparable. Curiosamente cerrará su carrera con Jane Fonda, la misma compañera de reparto con la que compartió su primer comienzo realmente relevante.

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Nunca se ha quedado quieto. Molestó ya en su tiempo con sus reclamos ecologistas (la tuvo contra centrales eléctricas en su amado Utah); sus implicaciones políticas (llegó a preparar para el debate al presidente demócrata Carter); y se rebeló contra la industria cinematográfica lanzándose a la dirección con obras comprometidas y de tempo reposado, lejos de la prisas comerciales; incluso movió todos sus hilos para montar su famoso festival de cine alternativo.

Ha sido un actor que cuando se ha dirigido a sí mismo o ha podido elegir papeles libremente ha optado por aquellos que respetasen sus silencios y sus intensas pausas dramáticas (‘Leones por corderos’; ‘Una vida por delante’ o la significativa ‘Cuando todo está perdido’).

Un espíritu libre preso de sus reclamos de libertad; no sólo se ha dedicado a ‘susurrar a sus queridos caballos’ sino que ha sido y seguirá siendo hasta el final un jinete inquieto; todo un ‘jinete eléctrico’.

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Sus imborrables

LA JAURÍA HUMANA, de Arthur Penn (1966)

Fue uno de sus primeros cinco papeles secundarios antes de alcanzar la fama con ‘Descalzos en el parque’. Su tensa interpretación es fugaz y eclipsada por Marlon Brando y de nuevo Jane Fonda. Saliendo los últimos minutos del partido apenas da para demostrar nada pero la cinta es tan potente…; contiene un reflejo tan explícito de lo que puede ser una masa de gente incontrolada que ya merece la pena entrar en casi cualquier listado.

DOS HOMBRES Y UN DESTINO, de George Roy Hill (1969)

Con ella empezó todo, que diría aquel. Su papel de ‘Sundance’; su primera colaboración con Paul Newman en una de las duplas más irrepetibles del cine; esa canción sencilla, serena y gloriosa que parece la banda sonora de su propia vida (Raindrops keep fallin’ on his head); su eterna relación con los caballos y la naturaleza entera; su huida hacia delante contra el sistema… Redford comenzaba a dejar huella en sus interpretaciones, tanto más cuando éstas se ajustaban como un guante a sus propias inquietudes personales.

LAS AVENTURAS DE JEREMIAH JOHNSON, de Sydney Pollack (1972)

Segunda colaboración con el director que lo alzaría a los altares (¿el mejor quizás de los 70-80?). Redford ya debió convencerle como secundario en ‘Propiedad condenada’ y aquí le dio quizás el papel de su vida. De nuevo él frente a la naturaleza en su estado puro y en una hipnótica obra maestra sin paliativos (como ‘Renacido‘ pero bien…; bueno, a años-luz realmente).

EL GOLPE, de George Roy Hill (1973)

Llegó la confirmación. De nuevo pareja con Paul Newman y a las órdenes del mismo director de ‘Dos hombres y un destino’. De nuevo banda sonora inolvidable. Ambientada en los años de la Gran Depresión, supuso la gran película de picaresca con uno de los finales más impactantes vistos hasta entonces, creando tendencia e influyendo en multitud de cintas posteriores. Tal fue la ‘hostia’ final que para esta confirmación no era necesario haberse confesado antes.

LOS TRES DÍAS DEL CÓNDOR, de Sydney Pollack (1975)

Nuevamente director fetiche con el que explorar de su mano nuevos géneros. Esta vez tocaba el espionaje y pocas veces se hizo tan bien como en esta ocasión. Un ritmo e intriga impecables colocaba a Redford en contra del sistema para sacar lo mejor que llevase dentro. Max Von Sydow pisando los talones y bueno, Faye Dunaway algo de paso y con calzador; pero qué paso y qué calzador…

TODOS LOS HOMBRES DEL PRESIDENTE, de Alan J. Pakula (1976)

Si piden citar una película política o periodística representativa, ésta es la que aparece en primer lugar (Como ‘Spotlight‘ pero bien; bueno, a años-luz realmente). Extrajo de Redford toda su implicación y compromiso político. De cuando existían ‘gargantas profundas’ y escándalos que hacían dimitir a presidentes… Pura nostalgia.

EL JINETE ELÉCTRICO, de Sydney Pollack (1979)

Pollack seguía sin soltarle y le puso a cabalgar con Jane Fonda en otra de las parejas de complicidad ‘eléctrica’ del cine.

Alcohol; desesperanza social y caballos eran temas que tocaban la fibra de Redford y de nuevo le hacían creerse un papel casi autobiográfico que parecía escrito por y para él.

Una cinta que pasó sin pena ni gloria y sin embargo resulta más que entrañable y sugerente; con una química intepretativa en su punto más alto.

BRUBAKER, de Stuart Rosenberg (1980)

De nuevo compromiso político y social; aquí algo más panfletario en la piel de un alcaide que se hace pasar por preso para entender de cerca las irregularidades y condiciones de los internos. Para la posteridad quedó ese emotivo aplauso masivo final.

EL MEJOR, de Barry Levinson (1984)

Ejercicio de integridad y otra de las claves Redford: la lucha por envejecer bien. El béisbol con estética años treinta le pegaba (como George Clooney pero bien; bueno, a años-luz realmente); tanto como el batazo que se cargó los focos del estadio en una lluvia de chispas también para la posteridad.

MEMORIAS DE ÁFRICA, de Sydney Pollack (1985)

Y terminamos con la última de sus grandes cintas para la historia; como no podía ser de otra forma con el director y amigo que mejor le entendió. Tanto que le dio otro traje a medida en el papel de Denys; ese indómito sentimental y asocial capaz de mantener un romance sólo con la condición de no coartar su libertad y amor por los espacios abiertos.

¿La mejor película ‘romántica’ de la historia? Firmo debajo.

HACE 3 AÑOS