REVIEWS

Reparto con drones: dónde está esa pizza voladora que me habían prometido

Abres la aplicación del restaurante de comida rápida, seleccionas tu pizza favorita y, a los pocos minutos, un drone aparece en el cielo y deposita la caja con los alimentos que has seleccionado en el jardín de tu casa (suponiendo que lo tengas, claro). La compañía Domino’s Pizza entregó de esta guisa un pedido prescindiendo de repartidores humanos: fue un drone el que transportó la pizza, aún caliente, a la casa de los consumidores.

Ahora bien, ¿llamará un drone a nuestro timbre para darnos nuestra pizza carbonara dentro de poco? Por el momento, tendríamos que viajar a Whangaparaoa (Nueva Zelanda) y realizar nuestro pedido a tan solo 1,5 kilómetros del establecimiento de la localidad para disfrutar de esa novedosa experiencia.

Domino’s Pizza planea ampliar el radio del servicio a diez kilómetros, una distancia que los drones de la compañía australiana Flirtey la primera que realizó un reparto autorizado por el Gobierno estadounidense— recorrerán en diez minutos, además de extender el servicio a otras ciudades del país.

Pese a la imagen de marca innovadora que se han labrado con este curioso servicio que llevan probando desde hace más de tres años, lo cierto es que un cuadricóptero no va a poner tus dedos en la masa cubierta de tomate próximamente. Lamentamos desilusionarte, pero aún no están preparados para llevarte la comida a casa por mucho que creyeras lo contrario.

El frenazo de Project Wing, los drones repartidores de Google

Drones que reparten nuestros paquetes en tan solo media hora. En 2013, Jeff Bezos anunciaba así el desarrollo de sus primeros vehículos aéreos de ocho rotores como parte de su programa Amazon Prime Air. Tres años después, el gigante del comercio electrónico ha puesto a prueba sus drones para transportar paquetes de 2,3 kilos en Reino Unido, con el beneplácito de las autoridades.

Lo ha hecho incluso antes que en Estados Unidos, donde la Administración Federal de Aviación (FAA) impone una importante restricción que Bezos ha logrado esquivar en el país británico: solo permite volar los robots aéreos de pequeña envergadura dentro del alcance visual del operador, al igual que sucede en España.

Amazon aún se enfrenta, por tanto, a obstáculos legales y técnicos —¿cómo conseguirá que los drones aterricen en un apartamento?— para que el futurista proyecto anunciado hace años por la compañía sea una realidad y los drones eviten los atascos terrestres circulando a 80 kilómetros/hora, la velocidad que Bezos desea.

Eso sí, parece que Amazon se ha librado de momento del que podría ser su mayor competidor en la carrera de la logística con drones: Google. El gigante de Mountain View también anunció hace un par de años un proyecto similar. Dentro de Google X, su futurista y secreto laboratorio de investigación, Project Wing se encargaría de desarrollar sus propios drones con dotes de repartidores.

Sin embargo, el gigante de Mountain View ha paralizado las contrataciones de personal en Project Wing e incluso está desplazando a los empleados que trabajaban allí a otros departamentos. También habría paralizado su alianza con Chipotle, una cadena de comida mexicana con la que comenzó las pruebas de entrega de burritos con drones, además de los test para repartir cafés de Starbucks.

La decisión ha pillado por sorpresa. Pocos días antes, el capitán de Google X, Astro Teller, describía la experiencia de recibir paquetes desde los drones como ‘ligeramente mágica’ en una entrevista. A pesar de ello, el experto en inteligencia artificial al frente de los proyectos más futuristas del gigante de Mountain View reconocía que aún quedaban muchos problemas por resolver.

Lograr que los drones lograran recorrer largas distancias de forma completamente autónoma, con altos niveles de seguridad y a un precio razonablemente bajo o conseguir que aterrizaran elegantemente en lugar de chocar contra el suelo en caso de fallo eran algunos de los retos pendientes que Teller apuntó.

Todo ello sin contar con las limitaciones de las propias baterías, que tan solo permiten que los Sistemas Pilotados de Forma Remota (RPAS) vuelen unos minutos, o las dificultades derivadas de las condiciones meteorológicas.

reparto-drones-mediatrends

¿Merece la pena contratar drones en vez de repartidores?

Domino’s no es la única compañía interesada en que las pizzas vuelen. Hace unos años, una empresa rusa comenzó a repartir algunos pedidos con estos vehículos aéreos, al tiempo que una pizzería neoyorquina ponía en marcha otro programa experimental. Williamsburg Pizza planeaba ampliar su flota de drones en la ciudad que nunca duerme como proyecto de futuro, pero pronto se percataron de que tenían que contratar pilotos y asumir los costes de mantenimiento y reparación.

Domino’s Pizza ha señalado como un aspecto positivo que creará más puestos de trabajo especializados y ha sugerido que los drones podrían reemplazar a los camiones. Sin embargo, la compañía ha reconocido que los clientes deberán pagar un extra por recibir su pedido por el aire, al menos por el momento.

Aún no se sabe cuánto costará recibir paquetes a través de Amazon Prime Air, pero la Administración Federal de Aviación obstaculiza nuevamente las intenciones originales de Bezos. Si los planes del gigante pasan por que un piloto controle remotamente varios RPAS a la vez, la FAA estableció  que solo puede pilotar uno en cada vuelo.

AMAZON

Tampoco puede desempeñar esta función cualquiera, sino que los pilotos deben pasar un test de conocimientos y obtener un certificado específico. En España, aquellos que quieran realizar actividades profesionales con drones han de obtener un certificado de piloto en un centro de formación aprobado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Los DJI Phantom suelen ser los drones más populares en estas escuelas.

Aunque en los próximos meses se aprobará previsiblemente una nueva normativa en España, menos restrictiva que la actual y que beneficiará a las compañías que quieran hacer uso de los drones (podrán sobrevolar núcleos urbanos, operar de noche y tener acceso a espacio aéreo controlado), aún no se utilizarán masivamente para realizar labores logísticas.

Así lo ha defendido Isabel Maestre, directora general de AESA. ‘No vamos a ver repartos con drones en el corto plazo, salvo que sea en poblaciones aisladas, como desiertos o zonas de alta montaña’.

La responsable de AESA aludía además a un obstáculo diferente a los enumerados por Astro Teller: ¿dónde queda el derecho a la intimidad y la protección de nuestra privacidad si un drone recoge imágenes de mi domicilio para entregarme mi pizza? En este sentido, Correos comenzó sus pruebas de reparto de drones exclusivamente en localidades rurales de difícil acceso hace unos meses.

Así que si te habías hecho ilusiones pensando que pronto podrías pedir tu pizza voladora, has de saber que aún queda trabajo por hacer para que el reparto con drones sea una alternativa fiable y económica. Y tal vez la actividad menos relevante que desempeñarán los RPAS sea repartir pepperoni. De hecho, Teller cree que la gente se está centrando excesivamente en los drones que reparten burritos y considera que la revolución será mayor.

‘Si pudiéramos pasar de una sociedad de posesión a una sociedad de acceso donde tener todo ahora no fuera importante, [sino] tenerlo cuando lo necesitas, cambiaría dramáticamente, mágicamente, el mundo’, afirmó el responsable del laboratorio de innovación. ¿Surcarán los drones el cielo transportando útiles compartidos por todos de un lugar a otro? Mientras esperamos para comprobarlo, un repartidor humano seguirá llamando al telefonillo.

HACE 11 MESES

 

¿Tienes algo que añadir a esta historia? Compártelo en los comentarios.

Deja un comentario