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Por qué el siguiente disco SSD que te compres debería ser M2

Uno de los grandes avances que han tenido los ordenadores en los últimos años ha sido la llegada de los discos SSD, de memoria sólida, que sustituían a los tradicionales discos duros magnéticos. Esto ha mejorado la velocidad de lectura y escritura en dichos discos y, como consecuencia, el equipo tiene un mejor desempeño. Pero todo evoluciona y por eso vamos a explicar por qué el siguiente disco duro SSD que te compres debería ser M2.

Y quizás te preguntes qué es eso del M2. Pues no es más que una especificación desarrollada por las organizaciones de estándares PCI-SIG y SATA-IO y está definida en las especificaciones PCI-SIG M.2 y SATA Rev. 3.2. No se utiliza solo para los discos duros, sino que también se puede utilizar para tarjetas complementarias conectadas a la placa base del ordenador como Bluetooth, WiFi o navegación por satélite. Te contamos todo sonre el M2, a continuación.

Discos duros SSD M2, ¿qué debes saber antes de comprarlo?

SSD M2 SATA

Una de las claves de los discos SSD M2 es que abre las puertas a los fabricantes para utilizar un factor de forma pequeña y común, que se puede escalar a capacidades de almacenamiento elevadas cuando se requiera. De esta manera, aumentar la capacidad de los discos SSD es más sencillo y, sobre todo económico.

La unidades M2 se conectan directamente a la placa base. Es decir, no necesitan ni cables de alimentación ni de datos para funcionar. En caso de que tu placa no disponga de soporte para M2 se pueden adquirir tarjetas de expansión PCIe donde conectar las unidades SSD M2.

No obstante, no todos los módulos M2 tienen el mismo tamaño. Dependiendo de la longitud que tengan admiten más o menos chips de memoria flash NAND. Esto significa que pueden tener más capacidad de almacenamiento.

Las dimensiones de un módulo M2 suelen ser de 22 mm de ancho x 30 mm de longitud. Esta longitud puede crecer y ser de 42, 60 mm, 80 o 110 mm. De esta manera la nomenclatura de las SSD M.2 sería de la siguiente manera: 2230, 2242, 2260, 2280 y 22110.

Pero más que el tamaño de los discos, es la interfaz de almacenamiento la que marcará la diferencia de rendimiento. Los discos SSD M2 Sata utilizan el mismo controlador que pueden tener los discos tradicionales. Los discos SSD M2 PCIe utilizan un controlador específicamente diseñado para que sean compatibles con este protocolo de conexión, normalmente destinado a las tarjetas gráficas.

SSD M2 PCIe vs SSD M2 Sata

SSD M2 PCIe

M2 utilizará uno de los dos protocolos de almacenamiento: PCIe o Sata. La principal diferencia entre ellos está en la velocidad de lectura y escritura que se consigue.

La especificación SATA 3.0 está limitada a una velocidad máxima de unos 600 MB/s. La especificación PCIe 3.0 puede alcanzar velocidades de hasta 8000 MB/s, mientras que la próxima PCIe 4.0 que empezarás a ver este año promete doblar dicha velocidad.

Esto supone una mejora de rendimiento de los discos SSD notable, multiplicando por 10 el rendimiento que se puede obtener con una interfaz de conexión SATA. Claro que aquí dependerá de las características de la placa base en la que montemos el disco SSD M2 PCIe. Las tarjetas PCIe pueden ser x2 o x4, en función del número de pistas que utilizan para transmitir la información.

Es decir, por mucho que tengamos un disco con interfaz PCIe 3.0 x4 si tu placa solo tiene conexión PCIe 3.0 x2 tu disco SSD solo trasmitirá la información por dos pistas, imposibilitando que alcance el máximo del rendimiento. Por eso, a la hora de elegir el disco que compres es fundamental tener en cuenta las características de las conexiones PCIe de tu placa base.

Además, se está trabajando en unos nuevos controladores para este tipo de discos, los NVMe diseñados desde cero para trabajar de forma nativa unidades SSD basadas en memoria flash NAND. El objetivo es mejorar el rendimiento y, simplemente con este cambio, se espera una mejora de 4 a 6 veces superior que con los actuales controladores AHCI, heredados de la antigua tecnología de los discos duros.

¿Y qué pasa en los portátiles?

En un ordenador de sobremesa siempre es más fácil acceder a la placa base para ver el modelo y comprobar sus especificaciones para ver si es compatible con M2 o tenemos que buscar una tarjeta de expansión para añadir uno de estos discos SSD.

En el caso de los portátiles, las unidades más pequeñas M2, las 2230, se suelen utilizar como unidad de arranque en sistemas operativos ligeros como los Chromebooks.

Para los ultraportátiles o si se va a utilizar como unidad de almacenamiento primaria, ya suelen montar unidades de mayor longitud. Normalmente es una pieza accesible simplemente con retirar una pequeña tapa para facilitar su sustitución, aunque dependerá del fabricante del portátil.

HACE 3 AÑOS