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La importancia de llamarse Siri: cómo se eligen los nombres de robots

¿David o Miguel? ¿Marta o Laura? Escoger el nombre idóneo para un bebé no es tarea fácil. Por eso existen libros para ayudar a los padres en la elección. Está el explícito ‘Cómo elegir el nombre del bebé y otros similares como El gran libro de los nombres para tu bebé’ yTodos los nombres para tu bebé’, entre otros títulos. Pero, ¿y si el que acaba de venir al mundo no es un niño de carne y hueso, sino un robot?

Tanto las máquinas como los asistentes virtuales necesitan también un apelativo, y no vale cualquiera: además de Siri y Cortana (que debe su apodo a un personaje de videojuegos), otras máquinas y mayordomos digitales tienen nombres como Mykie, Kuri, Yui, Asimo, Ozlo, Jibo y Cujo. Una retahíla de denominaciones tan extrañas como simples que parecen constituir el vocabulario de un nuevo idioma tecnológico.

Aunque puedan parecer términos elegidos al azar, no es así. Las empresas se estrujan los sesos para averiguar cómo llamar a su nuevo bebé. Su elección se basa en varios parámetros lingüísticos comunes, de ahí que todos los nombres acaben pareciéndose tanto.

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Un sonido dulce

Uno de los factores que sus creadores tienen en cuenta es la dulzura. Para convencer a los posibles compradores de que estos robots inteligentes no tienen nada de siniestros, deben de tener un nombre que suene afable. Por esta razón no convendría bautizarlos, por ejemplo, como Ultronel robot criminal del universo Marvel.

Dos buenos ejemplos son Yobi y Kuri, un par de robots y asistentes virtuales diseñados para el hogar. Kaijen Hsiao, director técnico de Mayfield Robotics, la empresa que ha creado el segundo, califica su producto de “insanamente mono”.

Según Christopher Johnson, un lingüista y experto en desarrollo de marca, estos nombres “suenan amigables, como nombres reales, y como diminutivos o alias”. Se asemejan, en general, al que podríamos ponerle a un perro o un gato. La mayoría de las veces, además, terminan en una vocal. Todas estas propiedades les otorgan esa cualidad de dulces pensada para tranquilizar a sus dueños.

Robots internacionales

Además de su dulzura, otra de las características que tienen en común los nombres de robots es su longitud. En general, no suelen tener más de dos sílabas. No se trata de una casualidad: esta estructura garantiza que puedan pronunciarse en multitud de lenguas sin causar problemas.

Cuando un producto está destinado a un mercado global, utilizar este tipo de combinación de letras resulta esencial para su éxito. El esquema suele ser consonante-vocal-consonante-vocal, una serie que siguen, por ejemplo, el chatbot Ozlo y el sistema Arlo. Estos nombres son también lo suficientemente únicos y cortos para designar a una interfaz de conversación.

Su brevedad resulta práctica también a la hora de utilizar la misma palabra que da nombre al robot en la página web del mismo. Si esta fuera muy larga o compleja, sus creadores tendrían que elegir otra distinta para el site, de forma que sería más difícil de encontrar en Internet. Además, su singularidad les permite asegurarse de que el dominio está disponible.

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Ni Patricia ni Carlos

Aunque podrían servir perfectamente para una mascota, los nombres de seres tecnológicos no deberían parecerse a los de las personas. Los motivos son diversos. Por una parte, si la máquina se llamase como uno de los familiares de su dueño, mencionar su nombre podría ser motivo de confusión en casa.

Por otra, a los humanos no suele gustarles que las máquinas, incluso si son androides, se parezcan demasiado a ellos. Es cierto que robots y asistentes como Yui (la inteligencia artificial de los coches de Toyota) se asemejan bastante a sus dueños, pero esta similitud tiene un límite. Según la hipótesis del valle inquietante, si una figura o réplica es demasiado antropomórfica provoca una respuesta de rechazo.

Está bien si un robot tiene sentido del humor u otras características de la personalidad humana, pero si actuara como individuos de carne y hueso nos daría escalofríos. “Si pones a un robot un nombre real, como Robert o Hal [de la película ‘2001: Una odisea en el espacio’], estarías humanizándolo tanto que daría miedo, advierte Johnson.

Incluso si la máquina se pareciera físicamente a una persona,el nombre debe dejar claro que no es humana, indica el lingüista. Por muchos chistes que cuenten Siri o Cortana, resultaría turbador que pudieran tener una conversación completamente normal con los usuarios.

Made in Japan

Los nombres de algunos, como el robot social Buddy o los asistentes Alexa y Hub (de Amazon y LG, respectivamente), parecen anglosajones. Sin embargo, no es una tendencia generalizada: lo cierto es que la mayoría de máquinas tienen apelativos japoneses.   

La relación tiene sentido en ciertos casos. Toyota es una empresa nipona, por lo que no es de extrañar que la Inteligencia Artificial que habita sus coches se llame Yui. El nombre deriva, según la compañía, de los símbolos japoneses que significan “unidos” y “solo uno”. La combinación está pensada para describir un nuevo tipo de relación entre los humanos y los vehículos y para indicar que el asistente es configurable.

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No está tan claro, sin embargo, en el caso del robot Kuri, bautizado por sus creadores de la startup californiana Mayfield Robotics. Sus responsables tuvieron en cuenta que ‘kuri’ significa castaña en japonés y les pareció un nombre “muy mono”.

Por su parte, la empresa fabricante del robot doméstico Jibo está afincada en Boston. Sus padres eligieron el nombre tanto por su significado (es “madre compasiva”) como por las connotaciones de este, que lo vinculan al ámbito familiar. Además, Japón suele estar relacionado con la alta tecnología y los términos nipones son cortos y simples, dos ventajas más a considerar.

Todas estas variables persiguen en realidad un solo objetivo: atraer a clientes humanos y hacer que se sientan cómodos con su nuevo robot o mayordomo virtual. Claro que si el nombre no termina de convencerles, siempre podrán rebautizarlos en casa con el que prefieran. Si quieren, podrán llamarle Pepe, aunque por desgracia el cambio no vale con los asistentes. Siri no responde a otros apelativos por castizos que sean.

HACE 1 AÑO

 

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2 comentarios

    Pero a los robots si se le pueden poner nombres de perros, gatos, como Boby, Tom, Poly, Lasy, Laica, y también nombres de dibujos animados, como, Wili, Maya, Flapy, Jaky, Nuca etc.