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Los robots cantantes también triunfan en la música

No todos los humanos nacen con un don especial para la música ni saben tocar un instrumento. Por extraño que pueda parecer, en el mundo de los robots ocurre algo parecido: el talento no es generalizado, pero ya existen auténticos virtuosos con tripas de cobre y silicio.

Mientras que los artistas de carne y hueso se cubren de tatuajes y piercings, los metálicos no necesitan ningún tipo de complemento para triunfar. Lo importante, en su caso, no es la imagen. Sus creadores no se esmeran especialmente en este aspecto, sino que se centran en la interpretación.

Desde el rock más salvaje a la música clásica, ya sea en grupo o en solitario, los robots pueden darnos algunas lecciones musicales a los humanos. Para demostrarlo, hemos recopilado algunas de las bandas robóticas más populares de los últimos tiempos.

Fingers: robots hijos del metal

Fingers es un guitarrista artificial fabricado por tres artistas e ingenieros alemanes a partir de metales reciclados. Lleva ventaja a cualquier músico de carne y hueso: tiene 79 dedos enzarzados en torno a su instrumento, una característica que ha inspirado su nombre. Las falanges están cubiertas de plástico y rellenas de cobre, porque Fingers toca gracias a una maraña de cables.

Este robot forma parte de la banda de heavy metal Compressorhead. En sus comienzos, allá por el año 2014, el grupo tenía solo tres miembros. Acompañaban a Fingers un batería de cuatro brazos llamado Stickboy y un bajista apodado Bones.

En 2015, sus creadores pensaron que era el momento de lanzar su primer álbum, pero hacía falta un cantante. Por eso iniciaron una campaña en Kickstarter para reunir la financiación necesaria para construir un solista que pusiera voz a las melodías de estos músicos robóticos.

Aunque el crowfunding no tuvo mucho éxito, los tres miembros del grupo han continuado con sus andanzas sonoras. La canción más popular de su repertorio, compuesto por versiones de clásicos del rock, esAce of Spades’, un tema original de la banda Motörhead que ha conseguido más de siete millones de visitas en YouTube.

MÚSICA ELECTRÓNICA EN DIRECTO

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Fingers y sus colegas se atreven también con el mítico ‘Whole Lotta Love’ de Led Zeppelin, y ‘Bullet in the head’, de Rage Against. Todas sus interpretaciones están controladas desde un sistema MIDI (de Musical Instrument Digital Interface), una herramienta tecnológica ampliamente utilizada en la producción musical.

Pero, como buenos rockeros, el grupo también sabe lucirse en directo con movimientos de cabeza y balanceos acompasados con la música. Una serie de válvulas electroneumáticas sirven para sincronizar el rítmico movimiento de sus integrantes con las melodías que salen de sus instrumentos.

A pesar de que nunca igualarán en actitud a los Ramones o en talento a B.B. King, estos intérpretes robóticos tienen mucho mérito. Ante la pregunta de un fan sobre las habilidades de las máquinas frente a las humanas, uno de los miembros de la banda contestó: ‘No necesito ser más inteligente que tú para tocar la guitarra como lo hago, y no necesito ser más pequeño’.

El doble robótico

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Un equipo de estudiantes de mecatrónica de la Universidad KTH, en Suecia, ha preferido fabricar una cantante robótica. Se trata de una versión con tripas metálicas de la artista sueca Robyn, una máquina que, a falta del pelo rubio de la intérprete, es capaz de mover sus brazos al ritmo de los marchosos temas.

El proyecto, al que han bautizado como The robot project, es un tributo a Robyn. Los alumnos del centro pensaron que le gustaría, pues ha compuesto varios temas que aluden a los robots, como ‘Fembot’, ‘Robot boy y ‘The girl and the robot’.

Finalmente, la propia cantante de carne y hueso visitó el laboratorio de estos creadores para conocer a su réplica robótica. El objetivo era que la artista interactuara con la máquina, repleta de luces que se encienden y apagan al compás de la música.

Música para robots hecha por robots

Uno de los últimos EP del productor británico Tom Jenkinson, más conocido como Squarepusher, se titulaMúsica para robots’. Pero, además de parecer compuestas para máquinas, las canciones son interpretadas por los tres músicos robóticos del conjunto Z-Machines.  

El grupo es obra de un equipo de ingenieros japoneses que se propusieron crear robots capaces de superar la habilidad de los músicos humanos. El trío que han fabricado está integrado por March, un guitarrista de 78 dedos; Ashura, un batería con 22 brazos; y el teclista Cosmos.

El líder del proyecto, Kenjiro Matsuo, consultó primero con algunos productores japoneses. Después, decidió proponer a Jenkinson que hiciera algunos temas con su banda. Una de las canciones resultantes esLos robots tristes vuelven a divertirse’. Según explica el británico, los intérpretes artificiales llevan ventaja a los humanos en algunos ámbitos, pero tienen que mejorar en muchos otros.

Por ejemplo, ‘el guitarrista puede tocar mucho más rápido que una persona, pero no hay control de la amplitud del voltaje’, indicó Jenkinson. Unas características que deben tenerse en cuenta cuando se crea música para una banda robótica.

Artistas de altos vuelos

Si todos los grupos anteriores tocan con sus metálicos pies en el suelo, los diseñados por la empresa KMel Robotics lo hacen desde el aire. La banda está compuesta por seis drones programados para planear sobre una serie de instrumentos y tocarlos cuando corresponde, según la canción.

Los vehículos aéreos han recibido las órdenes para ejecutar con gran precisión temas como el poema sinfónicoAsí habló Zaratrusta’, compuesto por Johann Strauss y utilizado en la película2001: Una odisea en el espacio’.

También cercanas a la música clásica se encuentran las interpretaciones de unas manos impresas en 3D, diseñadas por XenonJohn, un usuario de la plataforma Instructables. Su invento, que funciona gracias a una placa de Arduino, toca un instrumento parecido a la flauta que sirve para aprender a tocar la gaita.

Los dedos de este miembro prostético están programados para posarse sobre los agujeros del artefacto de acuerdo con las notas musicales. La partitura está especificada en el código, donde se indica tanto la nota de la que se trata, como su duración.

Un robot al xilófono

Aún queda un nombre que añadir a este elenco de virtuosos: el robot Xilófono, una máquina concebida y fabricada por estudiantes de la Universidad de Stanford (Estados Unidos). El proyecto es parte de una iniciativa de robótica experimental del centro.

El robot consta esencialmente de un brazo articulado y autónomo que sujeta la pieza para golpear las placas. Pese a la sencillez de su apariencia, su interior y el software que lo respalda entrañan una gran complejidad. La máquina aprende ‘de oído’ las canciones para luego interpretarlas.

Aunque ninguno de estos robots puede aún escribir una canción, seguramente solo sea cuestión de tiempo debido al rápido avance de la AI (inteligencia artificial). Puede que lo próximo que conozcamos sea un compositor con cerebro de silicio (más allá del que compuso un Villancico terrible las pasadas Navidades).

HACE 5 MESES

 

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