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Cuando los robots nos quiten el trabajo, ¿deberán pagar impuestos?

Los robots cada vez desempeñan mejor todo tipo de trabajos. Más allá de demostrar su valía en fábricas o almacenes, los algoritmos ya asumen cargos de responsabilidad en empresas como Uber, invierten en bolsa y hasta nos dan un buen repaso al póker. Fuera de las oficinas, vehículos autónomos y drones se encargarán del transporte y las tareas de reparto.

Multitud de estudios concluyen que las máquinas irán reemplazando progresivamente a los trabajadores de carne y hueso antes de lo que piensas. Según un informe del Foro Económico Mundial, cinco millones de trabajadores serán sustituidos por robots de aquí a 2020. Y eso es sólo el principio. Un informe de la consultora Forrester señala que, en 2025, los robots habrán relevado al 7% de los empleados en Estados Unidos.

Ante este panorama, ¿qué podemos hacer los humanos para no acabar en el paro por culpa de las máquinas?

Robots que pagan impuestos, la idea de Bill Gates

Los pesimistas pronósticos han hecho que hasta Bill Gates haya mostrado su preocupación por la irrupción de las máquinas en el mercado laboral.

Hace unos días, el fundador de Microsoft sorprendía al asegurar que los robots deberían pagar ‘un nivel similar’ de impuestos que los trabajadores a los que sustituyan. ‘No se puede simplemente renunciar al impuesto a la renta’, aseguraba Gates en una entrevista.

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Pese a ello, el hombre más rico del mundo no es pesimista en cuanto a los avances tecnológicos. Considera que los gravámenes a los robots pueden hacer que el exceso de mano de obra se emplee para ayudar a los más desfavorecidos, como ancianos o personas con discapacidad.

Para lograrlo, cree que los gobiernos deberían estar dispuestos a elevar los impuestos o a reducir la velocidad de la automatización. Ahora bien, ¿es demasiado ingenua la propuesta de Gates? ¿Están dispuestas las compañías a aceptar que los robots tengan que cotizar, aunque no vayan a ir a los hospitales ni al colegio?

La Unión Europea quiere legislar…

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Aunque suene a ciencia ficción, aprobar una normativa que regule la responsabilidad de los robots es, desde hace tiempo, una demanda de bastantes juristas.

No obstante, hasta la fecha no se ha publicado ley alguna en el Viejo Continente o en Estados Unidos que se encargue de ello.

La Unión Europea sí ha dado los primeros pasos para que las ficticias tres leyes de la robótica de Isaac Asimov dejen de ser las únicas reglas que limiten a las máquinas.

Hace unos días, el Parlamento Europeo aprobaba una resolución para pedir a la Comisión Europea el desarrollo de normas en esta materia.

Establecer estándares éticos para su desarrollo, determinar la responsabilidad cuando se produzcan accidentes en los que esté implicado un coche sin conductor o, incluso, crear una personalidad jurídica para los robots son algunas de las novedosas propuestas de la Eurocámara.

… Pero no todos quieren que los robots coticen

El extenso borrador del informe sometido a debate en el Europarlamento, que incluso aludía a Frankenstein para hablar de nuestra obsesión por desarrollar máquinas inteligentes, era mucho más ambicioso que la resolución final.

El texto inicial recomendaba establecer nuevos requisitos para que las compañías paguen impuestos por sus trabajadores robóticos, que cotizarían a la Seguridad Social como cualquier trabajador humano.

De esta forma, las máquinas también contribuirían al mantenimiento del estado del bienestar, como ya apuntaba Gates.

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Es más, el informe planteaba la posibilidad de establecer una renta básica universal para hacer frente al desafío de la automatización. Sergio Martínez, eurodiputado del PSOE, explicaba que era necesario reinventar la fiscalidad para que las empresas que tengan una relación ‘directa y probada’ con la actividad robótica sean gravadas con un porcentaje más alto sobre sus beneficios.

Sin embargo, la recomendación de que los robots coticen no ha llegado a buen puerto tras las votaciones, ya que el Partido Popular Europeo y el bloque liberal optaron por dejarla fuera. La europarlamentaria socialdemócrata Maldy Delvaux, que autorizó el informe inicial, lamentaba que ‘la coalición derechista’ rechazara incluir ‘las posibles consecuencias negativas de la robótica en el mercado laboral’.

La industria de la robótica ha celebrado la decisión de los europarlamentarios. Desde la Federación Internacional de Robótica han asegurado que crear un impuesto a los robots tendría ‘un impacto muy negativo en la competitividad y el empleo’.

Pese a que Bill Gates opinara hace unos días que las empresas del sector no iban a ‘indignarse, porque pueda haber un impuesto’, parece ser que los fabricantes de autómatas no opinan lo mismo.

Las opiniones de Satya Nadella, Musk o Hawking

El propio Satya Nadella, actual CEO de Microsoft, ha planteado una estrategia diferente a la de su ex-jefe. En una entrevista concedida al Financial Times, defendía la posibilidad de gravar el superávit que las empresas obtengan gracias a la automatización. El fin es que ese excedente ‘se distribuya de forma distinta’.

Gates y Nadella no son la únicas personalidades en el ámbito de la tecnología que han reflexionado sobre las máquinas trabajadoras. Stephen Hawking ha asegurado que la destrucción de empleo afectará especialmente a las clases medias y, de hecho, el reputado científico ha llegado a expresar su temor a que la inteligencia artificial destruya a la especie humana. Lo que hoy es ciencia ficción y argumento para películas y libros podría hacerse realidad en un futuro no muy lejano.

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Elon Musk es otro de los apocalípticos en este ámbito. Tanto él como el científico británico han firmado recientemente los 23 principios de Asilomar, promovidos por el Instituto por el Futuro de la Vida, para demandar que el desarrollo de la inteligencia artificial sea el adecuado.

Más de 2.000 expertos han suscrito ya estos mandamientos, en los que se menciona que esas tecnologías ‘deberían beneficiar y fortalecer a tanta gente como sea posible’ o que ‘la prosperidad económica creada por la inteligencia artificial debería ser ampliamente compartida’. Eso sí, habrá que ver si los robots están dispuestos a trabajar mientras nosotros nos tumbamos a la bartola.

¿Es la renta básica universal una solución mejor?

Al igual que Gates, el líder de Tesla ha propuesto un posible remedio para que los robots contratados en las empresas no perjudiquen a la sociedad. A su juicio, será ‘necesario’ crear ‘una renta básica universal’ para los humanos, ya que cada vez existirán menos trabajos que un robot no pueda desempeñar. ¿Imitaremos todos a Finlandia, que acaba de comenzar su experimento proporcionando esa prestación a 2.000 desempleados?

Sin embargo, Musk cree que las mayores dificultades no serán económicas: el verdadero problema es que nuestra vida pierda sentido. ‘Mucha gente deriva su importancia en su trabajo. Así que, si no se necesita tu trabajo, ¿cuál es tu importancia?, se preguntaba.

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El magnate de origen sudafricano ha sugerido que los humanos nos tendremos que convertir en una suerte de cíborgs en un futuro dominado por la inteligencia artificial: ‘Veremos una integración más cercana entre la inteligencia biológica y la inteligencia digital.

Así, parece que cada vez más celebridades del mundo de la tecnología, que no tienen precisamente problemas económicos, están comenzando a asustarse al pensar en un futuro mercado laboral lleno de robots con mejor currículum que los limitados humanos.

Aunque el Parlamento Europeo ha dejado fuera las recomendaciones para que los robots coticen, lo cierto es que al menos en la cámara ya se ha puesto sobre la mesa un debate que, sin duda, seguirá dando que hablar en los próximos años. Si un robot hace el mismo trabajo que un humano, ¿por qué no cotiza como él?

HACE 3 AÑOS