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Urban Bees: así son las abejas-dron españolas que capturan contaminación

Vigilar los cultivos, luchar contra los incendios, salvarnos la vida tras un desastre natural… Los drones pueden ser un aliado en estas y otras muchas misiones importantes. Pero, más allá de actuar en solitario, también pueden formar un enjambre como el de las abejas para ayudarnos a enfrentar uno de nuestros grandes problemas: la contaminación. O esa es la intención de cuatro estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) con Urban Bees, un proyecto que pretenden poner en marcha en China. Y es que hace tan solo unos días, 460 millones de ciudadanos del gigante asiático vivían un fatídico episodio de contaminación por culpa de una nube tóxica que afectaba a una sexta parte del país.

Estos ingenieros acaban de ganar con sus Urban Bees el premio a la mejor idea de utilización de drones en el congreso Civil Dron, un encuentro de empresas e investigadores del sector organizado por la Comunidad de Madrid. Tras este éxito, ¿se encargarán los drones de limpiar nuestros cielos?

Drones: el arma contra la polución china

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La de Urban Bees no es la primera iniciativa que promueve la utilización de drones para mejorar la calidad del aire en una de las naciones con las zonas urbanas más contaminadas del mundo.

Sin ir más lejos, China ya anunció hace un tiempo que los vehículos aéreos no tripulados formarían parte de su artillería en la guerra contra la polución.

El Gobierno chino lanzó hace ya tres años sus primeros drones, equipados con cámaras infrarrojas, para detectar si las fábricas emitían ilegalmente gases contaminantes cuando los inspectores humanos no vigilaban.

Tras lanzar su primera flota en cuatro regiones, 64 de las más de 250 fábricas estudiadas inicialmente fueron citadas para una investigación más profunda por posibles infracciones medioambientales.

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Ahora bien, la propuesta de estos cuatro estudiantes españoles es bastante más ambiciosa y peculiar: pretenden que un enjambre de drones recolecte las partículas contaminantes de la atmósfera, que servirán después para fabricar nuevos objetos, gracias a la impresión 3D.

Este equipo de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio de la UPM está convencido de que las abejas artificiales pueden colaborar en la cruzada contra la contaminación.

Abejas artificiales al rescate…

‘The bees are coming’ (‘Las abejas están llegando’). Con esa frase, que parodia el famoso ‘Winter is coming’ de ‘Juego de Tronos’, comenzaba el espectacular vídeo de presentación de Urban Bees. Este grupo de estudiantes detalla en él cómo van a conseguir, aunque pueda parecer paradójico, que la contaminación sea ‘útil y beneficiosa para la sociedad.

Sus drones imitan el comportamiento de las abejas trabajadoras, que recolectan el néctar de las flores para acabar transformándolo en deliciosa miel en una colmena.

En este caso, el enjambre robótico recibirá información a través de radiofrecuencia sobre cuáles son las zonas con mayor concentración de gases contaminantes en el aire. Así, decidirán dónde tienen que actuar.

… y al reciclaje con impresoras 3D

Pero no solo eso. Además de limpiar el ambiente, las Urban Bees serán el primer eslabón de la cadena para transformar las emisiones contaminantes en nuevos productos reciclados. Incorporando filtros o añadiendo algún sistema magnético que atraiga las partículas nocivas, los drones serán capaces de recoger los compuestos metálicos de la atmósfera. Una vez que hayan recolectado suficientes -o tengan que recargar sus baterías- volverán a su estación base.

Posteriormente, estos estudiantes plantean que esos metales sean procesados para convertirse en filamentos para las impresoras 3D. Así, los gases podrían acabar transformándose en monturas para gafas, bicicletas, tijeras o cubiertos.

De este modo, ¿te imaginas pedalear en un medio de transporte que no solo es limpio, sino que, además, está creado a partir de emisiones contaminantes?

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Este enjambre de drones defensor del medio ambiente tendría así dos beneficios: por una parte, se encargaría de limpiar la atmósfera; por otra, produciría bienes útiles para la comunidad.

Sin embargo, todo apunta a que habrá que esperar para ver volando a estos multirrotores ecologistas. Por el momento, los estudiantes están presentando su proyecto en diferentes ferias para conseguir financiación y seguir avanzando.

Insectos robóticos para la polinización

Los fans de ‘Black Mirror’ seguro que recuerdan la abejas robóticas capaces de polinizar que aparecen en la tercera temporada de la serie.

En realidad esta ficción, que plantea un pesimista futuro por culpa de la tecnología, ha podido basarse en hechos reales.

La Universidad de Harvard ya ha desarrollado unos robots del tamaño de medio clip a las que ha llamado RoboBees. Inspirándose en la biología del vuelo de una abeja, capaz de batir sus alas 120 veces veces por segundo, han creado pequeños autómatas capaces de despegar, volar y desplazarse hacia una dirección.

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En un futuro, esperan que se encarguen de polinizar los cultivos, realizar tareas de búsqueda y rescate, monitorizar el medioambiente e, incluso, llevar a cabo labores de vigilancia. ¿Se convertirán las abejas artificiales en los espías del aire?

Pese a su increíble trabajo desarrollando estos pequeños y ligeros robots con cuerpo de fibra de carbono, la escasa autonomía sigue siendo uno de sus obstáculos, por lo que estas abejas continúan unidas al suelo a través de unos hilos que las impiden volar libremente.

Los investigadores están estudiando el empleo de energía estática para evitar que las RoboBees caigan agotadas en mitad del vuelo. Al igual que los murciélagos, los pájaros y las mariposas se posan en mitad del vuelo para ahorrar energía y poder continuar su camino, los Robobees, provistos de un parche de electrodo y un poco de adhesivo, también podrán posarse sobre cualquier material antes de seguir aleteando.

Haciendo frente a la desaparición de las abejas

La Universidad de Harvard no es la única que quiere hacer frente con robots a la preocupante desaparición de abejas en el mundo.

La Universidad de Tecnología de Varsovia también ha creado B-Droids, pequeños cuadricópteros que, autónomamente, podrían encargarse de la polinización biológica.

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De hecho, los investigadores ya realizaron hace unos meses un primer ensayo para comprobar su eficiencia polinizando unas fresas. Eso sí, al igual que las RoboBees, las B-Droids se cansan enseguida: solo son capaces de volar durante unos minutos.

Dentro de unos años, lo más probable es que un ejército de diminutos drones se encargue de polinizar los cultivos, vigilar los huertos, espiarnos o lograr que las partículas contaminantes se transformen en una bicicleta. ¿También serán capaces de producir rica miel? La boca se nos hace agua solo de pensarlo.

HACE 3 AÑOS