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Cómo hacer tu Smart Home más segura

Si las ciudades inteligentes o Smart Cities nos dibujan un panorama de lo más idealista para los ciudadanos (ahorro energético, mejora del tráfico…), la casa inteligente o Smart Home no es menos. Comodidad, eficiencia, ahorro económico o liberación de tareas domésticas son algunas de las ventajas que promete. Pero como en el caso de la Smart City, la inteligencia aplicada a los hogares también entraña ciertos peligros.

¿Cuántos años nos hemos pasado oyendo hablar de la domótica? Persianas que subían automáticamente, puertas gestionadas de manera remota… en definitiva, mecanismos y automatismos que nos iban a facilitar la vida doméstica. Su implantación no ha sido ni mucho menos masiva pero se le ha de reconocer su papel de precursor del hogar conectado. La inteligencia que proporcionan tecnologías como Internet de las Cosas (IoT), con sus omnipresentes sensores y mediciones, llegan a nuestras casas.

Ventajas de la Smart Home

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La gracia de la Smart Home es que, más allá de la comodidad de que una persiana se baje o se suba sola, se prima el concepto de la eficiencia.

Los aparatos conectados a internet (electrodomésticos y otros dispositivos), son capaces de tomar decisiones por los usuarios: termostatos que se encienden si hace frío, bombillas que se ajustan al nivel penumbra, neveras que compran los alimentos habituales que faltan, lavadoras que detectan el tipo de ropa y eligen el programa adecuado… Y muchos de ellos aparatos, controlados remotamente desde nuestro inseparable móvil.

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Según un estudio de Ericsson, dos de cada cinco usuarios avanzados de internet creen que sus teléfonos pronto aprenderán lo que hacemos y realizaremos actividades para nosotros de forma automática. Así, los smartphones podrían interactuar con una gran cantidad de otros dispositivos en nuestro nombre.

E incluso uno de cada dos propietarios de teléfonos inteligentes cree que será capaz de hablar con los electrodomésticos. Además, casi tres de cada cuatro creen que varios dispositivos portátiles y sensores les ayudarán a interactuar con otros dispositivos y cosas físicas a su alrededor.

Vulnerabilidad existente

Toda esta inteligencia, que viene aportada por los sensores y sistemas operativos que llevan incorporados y conectados a internet, es lo que hace posible la ‘magia’. Pero también es lo que, como contrapartida, convierte la Smart Home en más vulnerable.

No es ciencia ficción ni alarmismo. Los últimos ataques cibernéticos han mostrado como aparatos como monitores de bebés, webcams, termostatos de calefacción o refrigeradores conectados a internet podían convertirse en un objetivo atractivo para los ciberdelincuentes.

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Cada vez son más los hogares inteligentes con dispositivos conectados a internet. ¿A qué riesgos nos enfrentamos? Por ejemplo, los ciberdelincuentes pueden hacerse con la contraseña de la red WiFi, obtener datos personales y bancarios de los inquilinos; conocer los picos de consumo eléctrico, “secuestrar” algunos gadgets domésticos, o anular sistemas de seguridad.

Y lo pone de manifiesto Alfonso Ramírez, director general de Kaspersky Lab Iberia.

El Internet of Things (IoT) es todavía en muchos casos una tecnología inmadura. Actualmente, no se trata tanto de tomar el control de unas persianas, nevera o cafetera. Estos dispositivos, al estar conectados a la red doméstica, son una vía de entrada muy vulnerable y, de ahí, a otros dispositivos más suculentos como PCs, portátiles y móviles donde sí tenemos datos muy valiosos.

Principales amenazas

¿Cuáles son las principales amenazas que podemos sufrir en el hogar conectado? Pues teniendo en cuenta que todo dispositivo conectado está enviando y recibiendo información a través de internet, las principales amenazas o peligros de la Smart Home pueden ser:

  • Robo de datos bancarios: al tenerlos asociados a dispositivos como la nevera para hacer la compra donde previamente habremos aportado nuestros datos bancarios para realizar los pagos.
  • Invasión de la privacidad: debido a la monitorización de dispositivos como cámaras de vigilancia IP o conectadas a otros dispositivos como Smart TV, vigilabebés o juguetes conectados podrían acceder a la intimidad de nuestro hogar y espiarnos. De hecho, en varios países se ha prohibido la venta de una muñeca llamada Cayla por enviar datos sin permiso.
  • Vulneración de la seguridad de la red: a través de dispositivos conectados que no almacenen los datos de autenticación de forma segura. Por ejemplo, la cafetera podría exponer las credenciales de la red WiFi del usuario.
  • Utilización maliciosa: un ciberdelincuente podría usar esos dispositivos como parte de una botnet (conjunto o red de robots informáticos o bots, que se ejecutan de manera autónoma y automática).
  • Robo de datos confidenciales: como hábitos de uso de ciertos dispositivos conectados, desde dispositivos de entretenimiento a vibradores.
  • Acceso no autorizado a la vivienda: aprovechando vulnerabilidades en cerraduras inteligentes controladas por aplicaciones móviles los ciberdelincuentes podrían entrar en nuestra casa.
  • Fallos y caídas en el sistema: podrían causar un mal funcionamiento del sistema domótico del hogar utilizando ataques conocidos que permiten tomar el control de los mismos.

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¿Cómo podemos evitarlo?

Está claro que cualquier aparato conectado es vulnerable pues, hoy por hoy, la realidad es que la mayoría de dispositivos no se han desarrollado teniendo como premisa principal la ciberseguridad.

‘Lamentablemente, las posibilidades que tiene el usuario para evitar ser víctima pasa por intentar cambiar parámetros que vienen por defecto como la contraseña y aplicar las actualizaciones que proporcione el fabricante, algo que no siempre es posible’, indica Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España. ‘Las otras alternativas pasan por, o no comprar este tipo de dispositivos o directamente hackearlos para que sean más seguros y limitar los vectores de ataque’.

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Por ello es fundamental que los fabricantes de estos dispositivos tengan en cuenta la seguridad desde el principio de su concepción y desarrollo, lo que se denomina ‘seguro por diseño’. Y por supuesto que se solucionen los problemas de los existentes. Por ello los fabricantes tienen en cuenta, cada vez más, la ciberseguridad a medida que desarrollan sus dispositivos inteligentes.

‘Para evitar cualquier riesgo, lo importante es elegir con cuidado qué dispositivos conectados queremos incluir en nuestro hogar. Una vez que sepamos cuáles serán estos dispositivos, es necesario buscar información sobre sus posibles vulnerabilidades’, recomienda Ramírez.

Más crecimiento

Debemos tener en cuenta que los dispositivos conectados aplicados en una Smart Home no dejarán de crecer en los próximos años y eso supondrá un problema grave para nuestra privacidad. ‘Ya no se trata solo de dispositivos de entretenimiento. También aquellos dispositivos considerados como más íntimos están incluidos y a día de hoy ya podemos encontrar retretes y vibradores conectados que han demostrados ser vulnerables’, destaca Albors.

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Para mantener nuestro hogar digital seguro tendremos que implicarnos activamente, sin poder finarlo todo a una solución antivirus, como hacemos en el caso de los ordenadores. Sin embargo, se pueden controlar las comunicaciones que entran y salen de esos dispositivos para así analizar si hay alguna conexión que se está realizando de forma no autorizada.

Algo es algo mientras los fabricantes de dispositivos inteligentes se implican activamente en garantizar al 100% la seguridad de los mismos.

HACE 3 AÑOS