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Así es Astrobee, el nuevo robot espía y criado de la NASA

Un maligno robot con un ojo rojo que toma las riendas de la nave Discovery en ‘2001: una odisea del espacio’, el rover que Matt Damon utiliza para recorrer el planeta rojo en ‘The Martian’ o autómatas compuestos de bloques metálicos que pasan de la seriedad al humor en ‘Interstellar’. El cine nos ha mostrado a los robots que ayudan o se enfrentan a los astronautas de diferentes formas, algunas más cercanas que otras a la realidad.

Ridley Scott se fijó en los vehículos robóticos de la NASA para su aventura cinematográfica por Marte, pero, por suerte para nosotros, aún no se ha creado un robot que desee destruirnos como HAL 9000. Entonces, ¿cómo son los robots que realmente tiene la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA) en sus naves espaciales? ¿Hay autómatas en la Estación Espacial Internacional (EEI)?

Precisamente este centro de investigación contará dentro de poco con un nuevo miembro en su tripulación: Astrobee. Con forma de cubo y sin rostro —si bien parece tener un ojo en dos de sus caras—, este servicial autómata, capaz de realizar múltiples funciones, campará a sus anchas por la EEI. Ayudar en las investigaciones, echar una mano en las tareas domésticas o grabar lo que ocurra serán algunas de las tareas que desempeñará este novedoso robot. 

De los robots esféricos a los cubos

Hace unos años, David Miller, director del Laboratorio de Sistemas Espaciales del MIT por entonces, pidió a sus estudiantes que crearan un robot similar a la bola que Luke intenta derribar con su sable láser en ‘Una nueva esperanza’, la primera película de ‘La guerra de las galaxias’.

De los prototipos que diseñaron acabaron naciendo los SPHERES (Satélites Experimentales de Mantenimiento de Posición Sincronizada, Acoplamiento y Reorientación), que han pasado casi una década flotando por la EEI y participando en diferentes experimentos, principalmente de navegación y mapeo.

robot astronauta

Sin embargo, el trío de SPHERES funciona, en realidad, como una plataforma científica que no ayuda a los astronautas en tareas más prácticas o cotidianas.

Por eso, la NASA ha creado una nueva generación de robots más versátiles y autónomos que echen una mano (o mejor dicho, un brazo robótico impreso en 3D) a los que trabajan en una aeronave.

Sensores, cámaras y un sistema de propulsión

Astrobee es un pequeño robot azul (sus caras tienen unos 30 centímetros de lado) dotado de sensores, ordenadores, cámaras, micrófonos, un sistema de control, varios puertos de carga, una pantalla táctil y ese brazo diseñado para agarrarse a los pasamanos que encuentre.

Aunque está diseñado para volar libremente por la EEI, como ya hacían los SPHERES, en las primeras imágenes difundidas por la NASA aparece montado en una plataforma móvil que le sirve para desplazarse.

Esa especie de piernas son las que permiten a los investigadores simular la microgravedad para probar los sistemas de propulsión y navegación antes de dejar que se desplace a su libre albedrío.

robot astronauta

Gracias a su sistema de propulsión, Astrobee podrá flotar junto a la tripulación. Para lograrlo, aspirará el aire y lo almacenará en una bolsa en su interior.

El cubo dispone de doce boquillas: si están cerradas, Astrobee no se mueve; si se abren, el robot flotará.

A diferencia de los SPHERES, Astrobee no necesitará supervisión de un astronauta de la propia estación. Es capaz de desplazarse tanto autónomamente (se conecta él mismo a una estación de carga cuando su batería se acaba o decide por sí solo agarrarse a las barandillas de la estación) como de hacerlo recibiendo órdenes por control remoto desde Houston.

Pero ¿no puede suponer un peligro que un robot, que incluso sabe cómo alimentarse, se mueva por la EEI, según le apetezca? La NASA también ha pensado en ello.

Así, además de dotarlo con la capacidad de detectar obstáculos en su camino (por ejemplo los propios astronautas), ha cubierto sus esquinas de material blando por si se choca y lo ha diseñado pensando que cualquiera pueda agarrarlo fácilmente.

Un robot al servicio de la misión espacial

La NASA planea enviar tres Astrobees a la EEI a finales de este año o principios del siguiente. Será entonces cuando se conviertan en solícitos ayudantes de los astronautas en el famoso centro de investigación situado en la órbita terrestre.

Una de sus principales funciones será la de técnico de cámara. De esta forma, permitirá que los astronautas se ahorren las grabaciones y posibilitará que los controladores de vuelo en la Tierra dirijan la cámara del robot como más les convenga.

Estos trabajadores podrán así ayudar a los astronautas en alguna tarea concreta viendo lo que ocurre a través de Astrobee.

robot astronauta

La tripulación también pierde mucho tiempo de investigación realizando otros repetitivos quehaceres domésticos que Astrobee también podrá ahorrarles: registrar los sonidos, hacer inventario leyendo las etiquetas RFID de los objetos o controlar los niveles de CO2.

Sin embargo, la NASA tiene unos planes mucho más ambiciosos para estos robots.

Según explica la Agencia Espacial estadounidense en su página web, la tecnología de propulsión magnética que utilizan podría permitir controlar enjambres de satélites en un futuro.

De esta forma, un grupo de satélites podrían formar un telescopio espacial gigante encargado de una importante misión: buscar signos de vida en las atmósferas de planetas que orbitan en otras estrellas.

Así que Astrobee, un pequeño cubo azul que dentro de poco disfrutará de la ingravidez de la Estación Espacial Internacional, podría tener un papel mucho más relevante en un futuro.

Todo ello, claro está, si la EEI consigue salir adelante: a la estación solo le quedan siete años de financiación y su futuro no parece estar del todo claro. Lo que sí sabemos ya es que los nuevos robots de la NASA no se parecen en nada al malvado HAL 9000.

HACE 3 AÑOS