REVIEWS

Un robot en vez de una Barbie: la clave para que las niñas quieran ser ingenieras

Recibir un regalo y descubrir el divertido juguete que se esconde bajo un papel de colores. Todos recordamos con nostalgia la alegría con la que abríamos las sorpresas de cumpleaños en nuestra infancia, un sentimiento que los niños de hoy día experimentan exactamente igual que nosotros. Sin embargo, los que sí han cambiado poco a poco desde nuestra niñez son los propios obsequios. Ahora los robots están a la orden del día dispuestos a llegar por igual a niños y niñas.

Los yoyós, las peonzas y los tazos ya no están de moda. También se ha dejado de llevar que la habitación de las niñas se llene solo con Barbies, cocinitas o carritos de bebé, y la de los niños con balones de fútbol, Meccanos y coches radiocontrol. Ahora, videoconsolas, tablets robots intentan conquistar a todos los pequeños por igual.

Además de divertirles, los adorables autómatas infantiles incluso ayudan a derribar tópicos de género y fomentan el interés de las mujeres por la ingeniería. Los robots sonrientes pueden despertar vocaciones.

Prejuicios desde edades tempranas

Por desgracia, pese a que muchos juguetes ya no están dirigidos exclusivamente a niños o a niñas, aún queda mucho por hacer para que los pequeños no tengan en mente estereotipos de género. Un trabajo publicado recientemente en la revista Science señalaba que las niñas de tan solo seis años siguen diferenciando roles. 

Tras realizar una serie de pruebas, los investigadores descubrieron que las pequeñas tienden a creer en menor proporción que los niños que otras personas de su género son “muy, muy inteligentes” e incluso evitan realizar actividades destinadas a niños de ese perfil. De esta forma, los estereotipos limitan las aspiraciones profesionales de las niñas desde su más tierna infancia.

ROBOT2

Si las pequeñas pueden estar menos interesadas en los retos porque desconfían de sus habilidades, ¿pueden ayudarles los juguetes que les regalemos a que se se sientan igual de válidas? ¿Pueden estimularles los regalos tecnológicos?

Esto es precisamente lo que ha intentado demostrar un grupo de investigadores de la Universidad de Washington. Para ello, dividieron a 96 niños de seis años en tres grupos.

El primero debía programar un simpático robot con forma de animal, dándole instrucciones desde un móvil para que se moviera siguiendo unos pasos al principio y controlando sus movimientos de forma autónoma después. Mientras, los del segundo grupo se entretenían con un juego de cartas y los del tercero solo tenían que contestar unas preguntas.

A ellas también les gustan los robots

Después de realizar la actividad con el robot, los niños y niñas afirmaron mostrar el mismo interés por la tecnología: todos se habían divertido. Además, confiaban igualmente en sus habilidades independientemente de su género. Sin embargo, sí había significativas diferencias entre los niños y la niñas de los otros dos grupos que no habían jugado con el autómata.

robot_niña

Los investigadores descubrieron que la actividad con el robot reducía la brecha de género en ese interés en un 42%. Es decir, las niñas que programaban el robot eran mucho más propensas a expresar su pasión por la programación y, además, se sentían más seguras sobre sus habilidades tecnológicas. 

Por eso, el estudio demuestra que programar a edades tempranas puede contribuir a que las niñas se apasionen más por la robótica. Así que puede ser beneficioso regalarles robots adaptados a su edad en lugar de las tradicionales y anticuadas Barbies para que se interesen por las profesiones relacionadas con la tecnología, algo que, lamentablemente, no es lo habitual.

robot-niñas-ingeniera-mediatrends

La brecha de género en las carreras de ciencia e ingeniería sigue siendo un problema. En España, el 74,2% de los nuevos alumnos universitarios en estudios de ingeniería y arquitectura son hombres. Los datos no son mejores en otros países. Menos del 5% de las chicas de 15 años de la OCDE quieren orientar su carrera profesional a la ingeniería o la informática, un porcentaje que rondaba el 18% en el caso de los chicos.

Robots educativos… ¿Por dónde empiezo?

Si está demostrado que la robótica gusta a todos los chiquillos y si jugar con los autómatas puede despertar su pasión por la tecnología, parece lógico que los robots estén llamados a convertirse en los mejores compañeros de nuestros hijos. De hecho, ya hay varios modelos disponibles que harán buenas migas con los más pequeños de la casa.

Uno de los más recientes es SPC Makeblock, un camaleónico robot 3 en 1: como ya te contamos, puede parecerse a un tanque (en el modo todoterreno), a un carrito de dos ruedas o a un coche de carreras. Compatible con Arduino y basado en Scratch, un lenguaje de programación educativo, regalar este robot con ojos puede ser un buen comienzo para que los pequeños aprendan a programar.

mediatrends

No es el único. También te hemos hablado Zowi, un simpático robot con piernas que sabe caminar, bailar y esquivar obstáculos, entre otras habilidades. Además, los niños más experimentados podrán reprogramarlo gracias a Bitbloq, una aplicación creada para ello.

Otro de los robots educativos de la compañía madrileña es Printbot Evolution, un kit de montaje para que los pequeños se diviertan uniendo los órganos del robot, fabriquen su piel con ayuda de impresoras 3D y programen sus habilidades con Bitbloq.

Son solo algunos de los juguetes que los padres pueden envolver en papel de regalo para que sus hijos se acerquen al mundo de la robótica. Además de divertir tanto a niños como a niñas, como hacían los yoyós, las Barbies o los balones de nuestra infancia, los robots pueden contribuir a que la brecha de género en la universidad y el mundo profesional disminuyan de cara al futuro.

HACE 2 AÑOS