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Xbox One X, la consola de Microsoft que va a doler a Sony

El próximo 7 de noviembre desembarca una nueva consola: Xbox One X, anteriormente conocida como Project Scorpio. Bajo este nombre en clave se ha venido hablando de potencia, potencia y más potencia. Pero, ¿cuál es el plan real tras las cifras de Microsoft?

Lo cierto es que nadie da nada por seguro. Hay quien confía en el nuevo sistema y quien asegura que 499 dólares son un verdadero disparo en el pie. Por eso, nada mejor como recoger declaraciones y analizar el escenario al completo para saber hacia dónde se dirige la marca y qué ruta secreta conocen los de Redmond.

Juego a 4K, el nuevo estándar

Durante el pasado abril, el equipo especialista de Digital Foundry pudo hablar en exclusiva con el equipo de Xbox y conocer qué técnicas posibilitaron el poderío tecnológico de esta nueva consola. Entre los objetivos de la marca está ofrecer un kit de desarrollo muy sencillo, uno que se relacione directamente con el de la consola anterior (Xbox One/S) y que ofrezca a los desarrolladores la posibilidad de adaptar los juegos a HDR 4K en apenas unos días.

Paul Bettner, uno de los creativos tras ‘Super Lucky’s Tale’, estuvo en directo en el plató de Gamespot y declaró que la nueva máquina de Microsoft se acerca un PC de gama alta. ‘No entiendo cómo han sido capaces de meter un PC hi-end dentro de una caja tan pequeña’.

Algo con lo que comulga Jesse Rabczak, CEO de Studio Wildcard, el equipo detrás de ‘ARK: Survival Evolved’. ‘Básicamente es un PC con las opciones gráficas fijadas a una calidad épica’. Los desarrolladores parecen encantados con una máquina que dicen, dobla en resultados a PS4 Pro gracias a su vasta cantidad de RAM y sus kits. Según dicen, montar un PC de las características de esta Xbox One X costaría unos 700 euros y aún así no garantizaría los resultados que ya ofrece la nueva consola.

Dedicación y exclusividad

¿Por qué? Es sencillo. Siguiendo la línea de trabajo de Xbox One S, el diseño de la consola ha sido llevado a cabo de manera completamente personalizada.

Gracias a una alianza con AMD, los componentes han sido “abiertos”, overclockeados para ofrecer su límite teórico y mejorar la comunicación entre componentes. En los escáneres láser lámina por lámina se ha observado que ese extra de potencia lo ofrece toda la estructura del SoC (system on chip) y no s0lo un core (núcleo) más rápido.

Frente al SoC de PS4, montado sobre 8 núcleos Jaguar corriendo a 2.1 GHz, los 8 núcleos X86 diseñados a medida a 2.3GHz se lucran de un mejor PileDriver, de una memoria caché más eficiente, mayor ancho de banda, y un diseño más “juntito”, para evitar toda la latencia posible.

¿Quién quiere un producto premium?

Sí, muy bonito todo, muchos números y tal… pero son casi 500 dólares. Esta es la pregunta que más hemos escuchado durante el pasado E3. ¿Quién quiere algo tan caro?

En primer lugar hay que destacar que el precio atiene a los componentes que ofrece. Por 100 euros menos hubiesen roto todas las barreras psicológicas y tal vez proyectarían más y mejores ventas. Pero eso no es lo que buscan. Phil Spencer, CEO de la compañía, es consciente de que su Xbox One S venderá más y mejor. Actualmente es la consola con mejor relación calidad/precio del mercado, además de contar con un reproductor Blu-ray 4K HDR.

Pero la intención de la gran X es ofrecer una alternativa, para el usuario que desee ese producto premium. Simplemente. ‘Recuerdo cuando hicimos el Elite Controller y me comentaron en E3 que no se podía vender un mando a 150 dólares. Poco después no podíamos fabricar suficientes para satisfacer la demanda’, declaraba Spencer en una reciente entrevista.

La naturaleza de Microsoft no está bajo una consola de sobremesa, sino sobre el completo ecosistema que implica PC’s, tablets, —e híbridos como ‘Surface Pro’—, telefonía y, cómo no, consolas. Y esto entronca con el siguiente punto.

Juega dónde y cómo quieras

Durante el E3 de Los Ángeles, Microsoft presentó 42 juegos, 22 de ellos exclusivos. Pero buena parte de esas exclusivades son temporales, ya que tarde o temprano acaban desembocando en PC. ¿Cómo va a querer un usuario de PC querer comprarse una consola? ¿No se están haciendo competencia a ellos mismos?

No según Microsoft. Según su perspectiva, solo están ofreciendo lo que los usuarios piden: una consola potente donde jugar sin taras. Y, si necesitas un PC porque no quieres únicamente jugar, también podrás tenerlo. Pero, para afianzar al usuario, la compañía propone un incentivo lúdico: compra en una de las dos plataformas, de forma digital, y juega en ambas.

Igual que existe la Xbox Arena o un mando Elite para usuarios Pro, como jugadores de eSports, uno de los principales proyectos diseñados por la marca se denomina Xbox Play Anywhere. El fin es convertir Windows 10 en parte de esa rueda donde jugar y compartir y seguir donde lo dejaste, guardando la partida en la nube.

Microsoft desea tener un sistema muy amplio y fuerte que comience hoy y allane el camino ante nuevos jugadores, un ecosistema donde no se piensa en el presente, en vender juegos, sino en ser esa «plataforma total» de cara al futuro. ¿Y qué nos hace pensar esto? Los juegos.

Retrocompatibilidad, qué bonito nombre tienes

La retrocompatibilidad, vista desde la perspectiva del jugador, es una feature caprichosa, uno de esos añadidos sobre los que el jugador más contemporáneo no estará pendiente, aunque exista toda una generación de devotos solicitando nuevas incorporaciones, ordenando y jugando sus viejas colecciones conservadas con devoción.

Vista desde un punto de vista financiero, es un juego arriesgado: Microsoft siempre tiene que andar invirtiendo en gestión de licencias y en el trabajo de adaptar y reconfigurar cada juego de manera independiente. Si un juego algo arcaico triunfa, la editora se verá obligada a ponerlo de nuevo en circulación; o bien a distribuir su versión digital, que le reportará unos beneficios limpios.

Pero si eres jugador con más de una generación de solera, contar con los clásicos de Xbox, Xbox 360 y Xbox One en tu nueva X supone una enorme plantilla disponibles desde el primer día, un backlog para elegir a capricho.

La empresa planta cara a PS Now, el Netflix videolúdico de PlayStation, a través de un sistema más ágil y amplio, donde cada juego puede comprarse con oferta, descargarse e instalarse para jugarse sin necesidad de estar conectado a Internet y con mejoras gráficas —todos los juegos son exportados a resolución 4K, mediante su sistema de reescalado dinámico y checkboarding—.

Mirando hacia el futuro

Mike Ybarra, vicepresidente de Microsoft responsable de Xbox, no pretende afilar y matar el ciclo tradicional de las consolas —cada 10 años— sino adaptar otro feedback también propio del mundo de la telefonía móvil: amplificar el segmento, poder abastecer tanto a quienes no pueden pagar más de 150 euros por consola, como dar servicio a quienes desean 4K en cada juego —aunque eso implique no más de 30 fps— y pagar 499 dólares por ello.

Es difícil entender la estrategia de Microsoft. ¿Quieren asegurarse una consola capaz de mover la Realidad Virtual pero no presentan ningún contenido anexo a la VR? Hasta ahora, siguiendo la línea que marcaron en el CES 2017, Microsoft ya ha cubierto ese frente colaborando con terceros y dando soporte a un enorme abanico de dispositivos.

¿Desean entonces apostar por los eSports y el juego PRO —a la vista de tantos multijugadores competitivos como ‘Sea of Thieves’, ‘Deep Rock Galactic’ o ‘The Darwin Project’— dejando de lado al jugador casual? Tal vez. Aunque son horizontes que pueden convivir.

Es difícil dar con la explicación definitiva. Es imposible determinar el futuro. Pero lo que sí es seguro es que estamos ante un cambio de perspectiva: nada de ciclos cerrados ni sistemas de juego herméticos. Microsoft quiere que, como usuarios, juguemos donde nos dé la gana. Pero que juguemos.

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HACE 2 MESES

 

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