REVIEWS

Las fábricas regentadas por robots llegan al espacio

Hasta ahora, Made in Space era la startup americana que tenía el honor de haber enviado la primera impresora 3D a la Estación Espacial Internacional. Se trataba de un dispositivo como el que cualquiera puede comprar a día de hoy, pero con una peculiaridad: había sido diseñado especialmente para funcionar en un espacio con microgravedad.

Sin embargo, ahora quieren ir mucho más allá: de cumplirse los planes anunciados por la propia compañía, Made in Space formará parte de un proyecto de la NASA para crear en el espacio una fábrica regentada por robots. Junto a otras dos empresas, Made in Space ha creado ya Archinaut, un sistema capaz de construir estructuras in situ fuera de nuestro planeta.

Mientras está en órbita, Archinaut será capaz de producir los elementos necesarios para crear equipos de gran tamaño y, además, ensamblarlos posteriormente. De hecho, se espera que Archinaut pueda llegar a construir y montar equipos de la envergadura de satélites o incluso naves espaciales.

‘Aspiramos a desarrollar las tecnologías de fabricación que marcarán el comienzo de la era del comercio espacial, explica el CEO y presidente de Made in Space, Andrew Rush. Tanto es así que desde la compañía señalan que su intención es que su fábrica espacial gestionada por robots sirva para poner los primeros mimbres de cara a la probable futura colonización de otros planetas.

Sobrevivir a un despegue

De esta forma, la fábrica de la que habrían de salir futuras estructuras y enseres ya está lista. Más allá de establecer un punto de partida más cercano y evitar viajes con todo lo necesario desde la Tierra a otros lugares fuera de nuestro planeta, lo cierto es que esta fábrica robótica permite esquivar una importante limitación existente a día de hoy.

robots-fabrica-espacio

En concreto, las distintas fuerzas que se producen durante el despegue de un cohete hacen que los objetos tengan que ser diseñados específicamente para soportarlas (y sobrevivir). Sin embargo, pudiendo fabricar cualquier objeto directamente en el espacio, el problema estaría resuelto.

De hecho, el principal reto de la compañía a la hora de desarrollar su fábrica robótica combinada con la impresión 3D era la elección de los distintos materiales y elementos de los que estaría compuesta. ‘Primero teníamos que averiguar qué puede sobrevivir y proporcionar resistencia y longevidad, mientras supera cambios de temperatura y radiaciones salvajes’, explica Rush.

Al abordar este desafío, en Made in Space no podían limitarse a reproducir con exactitud la estructura de las impresoras 3D al uso. ‘No es tan simple como enviar un cubo de 50 metros al espacio para imprimir reflectores para satélites de 20 metros’, plantea el CEO de la startup norteamericana.

¿Cómo es?

En su lugar, la empresa ha desarrollado lo que ha denominado como ‘máquina prolongada de fabricación aditiva de estructuras’. Desde la propia compañía describen este dispositivo como una impresora ‘de dentro hacia fuera’, cuya área de fabricación no está limitada de ninguna forma, tal y como se puede ver en el vídeo con el que Made in Space ha presentado en sociedad a Archinaut.

‘La estructura más grande hecha por el hombre que hay en el espacio, la Estación Espacial Internacional, costó 10.000 millones de dólares [cerca de 9.000 millones de euros al cambio actual] y tardó una década en ser construida‘, plantean desde la empresa. ‘La tecnología de Made in Space ofrece la siguiente generación de fabricación de grandes estructuras fuera del planeta’.

En concreto, tres brazos robóticos son los encargados de recoger los distintos componentes que van siendo fabricados por la impresora 3D para, posteriormente, ir ensamblándolos hasta conformar la estructura al completo. ‘Quitando la gravedad de la ecuación, Archinaut permite hacer construcciones fuera del planeta de un tamaño indefinido, sentencian desde la compañía.

Ahora, el principal reto para la compañía pasa por determinar, junto a la NASA, de dónde podrían extraerse los materiales utilizados para el propio proceso de fabricación. No obstante, ya se barajan distintas posibilidades: desde la empresa señalan que se podría recurrir a materiales sacados directamente de los asteroides, o incluso utilizar desechos espaciales y así reciclarlos por medio de la construcción de nuevas estructuras a partir de ellos.

La versión previa

No obstante, antes de que Archinaut sea una realidad que fabrique estructuras en mitad del espacio, Made in Space ha diseñado una versión inicial. Su nombre es Optimast y puede ser integrada en satélites comerciales, con la idea de que sea la encargada de crear piezas de reparación en mitad del espacio (y por mucho menos coste que actualmente).

robots-fabrica-espacio

En cuanto a la versión definitiva, no solo podrá reparar estructuras, sino que Archinaut también será capaz de aumentar otras previamente creadas, como la propia Estación Espacial Internacional, o incluso crear construcciones similares partiendo de cero.

‘Las naves creadas a partir de Archinaut están más optimizadas para el entorno espacial que para un lanzamiento, lo que permite reducir significativamente el coste económico, algo necesario para las necesidades comerciales que ya existen hoy día, así como para las necesidades que surjan de las futuras misiones de la NASA’, explican desde la web de Made in Space.

HACE 2 AÑOS