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Cuando los robots estén por todas partes, ¿dónde cargarán sus baterías?

Cualquier máquina, ya hablemos de un ordenador, un móvil o una simple calculadora, necesita una fuente de energía eléctrica para funcionar. Los robots no iban a ser menos. Por eso, aunque los expertos cuentan el tiempo que falta para que se conviertan en seres omnipresentes en nuestro día a día, todavía queda un pequeño asunto por resolver: ¿cómo se cargarán los carteros y policías robóticos del futuro?

La cuestión preocupa incluso al mismísimo Jonathan Nolan, productor de ‘Westworld’, la popular serie de ciencia ficción protagonizada por androides. Tratando de ser fiel a los problemas que podrían surgir en la realidad, el británico ha asegurado en una entrevista que ya le están dando vueltas a la fuente de energía que alimentará a las estrellas en la segunda temporada.

Si Nolan y su equipo no encuentran una alternativa convincente, a las máquinas humanoides de ‘Westworld’ puede ocurrirles lo que al pobre Baymax, el entrañable robot de la película animada ‘Big Hero 6’ de Disney. El personaje sufre serios problemas de batería: cuando le falta carga, comienza a comportarse de forma incoherente, como si estuviera ebrio, hasta que se apaga.  

Claro que no hace falta trasladarnos al futuro ni a mundos imaginarios para darnos cuenta de la importancia que la carga eléctrica tiene para los robots y su destino.

Al mayordomo se le acaban las pilas

Como los humanos, los Roomba –los famosos robots que limpian el suelo por sí solos– también tienen un corazón que les permite funcionar. Solo que el suyo no está hecho de células vivas, sino de metales entre los que predomina el níquel. Para decepción de sus dueños, la duración de la batería de sus pequeños barrenderos automáticos es limitada.

La vida de estos aparatos ronda las dos horas. Después, solo existen dos opciones: que su amo se arme de escoba y fregona para sustituir al caído o que espere a que su mayordomo vuelva a recuperar su energía conectado a la corriente.

Incluso el sorprendente Handle, el nuevo juguete con piernas y ruedas de Boston Dynamics, tiene un límite: se apaga tras 24 kilómetros de recorrido.

Un proceso imperfecto

Desgraciadamente, sea el robot que sea, su batería pierde propiedades con el tiempo. Cuando los dispositivos se enchufan a la corriente, la electricidad revierte el proceso químico que ha producido la descarga: devuelve los iones positivos y negativos a su posición inicial para que el sistema esté listo para funcionar.

En cada ciclo, los electrodos de la batería se degradan un poco más, de manera que esta pierde eficiencia con el tiempo (por eso no duran para siempre).

Al desgaste hay que sumarle, además, el conocido como ‘efecto memoria’, que afecta a algunos tipos de acumuladores, como los de níquel, aunque no a los de litio.

Así, cuando cargamos una batería sin que esta se haya descargado del todo, el dispositivo lo recuerda y merma su durabilidad.

Pero estos dispositivos pierden energía incluso cuando no utilizamos el aparato. En las de níquel, las pérdidas pueden rondar el 15 % al mes.  

Debido a estas limitaciones, investigadores y empresas ya trabajan en nuevos tipos de materiales y estrategias de carga para que las máquinas del futuro (carteros y bomberos androides incluidos) no necesiten que ningún humano las enchufe a la corriente.

Robots que se autorrecargan

Un ejemplo de este tipo de ideas es Kuri, un robot doméstico de la empresa estadounidense Mayfield Robotics.

Aunque la batería de este pequeño compañero metálico no dura más de dos horas, sus creadores lo han diseñado para que vuelva él solito a su plataforma de carga cuando lo necesite.

Quien también es capaz de buscar una fuente de energía es Bob, el primer guardia de seguridad robótico, creado en la Universidad de Birmingham. Sin embargo, cuando máquinas más sofisticadas que Bob recorran las calles cumpliendo con sus obligaciones, quizá no puedan perder el tiempo en buscar un enchufe.

En estos casos, los fabricantes podrían optar por la estrategia de Tertill. A este jardinero, que por su aspecto parece un primo lejano de Roomba, no le hace falta conectarse a la corriente: dispone de paneles solares que le permiten captar y almacenar energía para recargar su batería y seguir funcionando.

En días nublados, Tertill es capaz de continuar arrancando malas hierbas, aunque a un ritmo más bajo.

Androides que van al aseo

Otra de las opciones para los androides del futuro es utilizar los aseos. No necesitan acudir a ellos para aliviarse, pero un equipo de investigadores de la Universidad de Bristol ha ideado un método para que las máquinas puedan transformar la orina en energía eléctrica.

Así, los robots podrían entrar en los baños como un humano más solo para recuperar fuerzas: ‘Podrían recargarse en aseos o urinarios públicos‘, sugería Peter Walters, uno de los científicos que ha concebido esta idea.

Junto con su equipo, Walters ha inventado otros métodos para obtener electricidad a partir de moscas muertas o aguas residuales. Todos ellos se basan en la utilización de dispositivos repletos de microorganismos vivos que constituyen una especie de biobaterías. En su interior, estos diminutos obreros convierten la materia orgánica en energía eléctrica.

Carga a través de las ondas

A pesar de que todavía están un poco verdes, los sistemas de carga inalámbrica también representan una posibilidad para que los robots recuperen su energía sin necesidad de cables ni enchufes. Podrían hacerlo por su cuenta y a distancia: otro dispositivo les transferiría energía a través de un campo magnético.  

De todas formas, según Hans Moravec, profesor de la Universidad Carnegie Mellon, los robots que desempeñen trabajos en el futuro llevarán incorporados módulos que les permitirán evaluar su comportamiento. Si rompen algo, recibirán señales negativas. Si ahorran batería, recibirán una recompensa.

A pesar de todos los avances que ya se están produciendo para fabricar mejores baterías e idear nuevos métodos de carga, de momento tendremos que conformarnos con máquinas con unas horas de vida. Y, si queremos un escenario más futurista, siempre podemos asomarnos a las pantallas del cine y la televisión para ver lo que Nolan y compañía nos tienen preparado.

HACE 4 MESES

 

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