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Las pifias más calamitosas de los robots que demuestran que no están preparados para trabajar

El temor a que los robots sustituyan a los trabajadores de carne y hueso está cada vez más extendido. No en vano, hasta los expertos predicen que en menos de medio siglo, los robots realizarán muchas tareas mejor que nosotros. Pero ¿están los robots preparados para sustituirnos en cualquier profesión? ¿Son los autómatas más habilidosos e inteligentes que los empleados mortales o meterían la pata, día tras día, en su puesto de trabajo? Algunas de las equivocaciones que han cometido las máquinas actuales demuestran que no se les puede dejar a solas por el momento.

De hecho, por suerte para los periodistas, los algoritmos aún no saben escribir artículos como este. Sin ir más lejos, un ‘bot’ periodista de ‘Los Angeles Times’ alertó por Twitter de que una ciudad californiana estaba sufriendo un terremoto que, en realidad, no había tenido lugar ese día, sino en 1925.

Ahora bien, esa monumental confusión de fechas no es la peor pifia que ha cometido un algoritmo o una máquina con cuerpo y extremidades. Muchos otros robots han cometido equivocaciones por las que nosotros acabaríamos en el INEM si estuviéramos ocupando su lugar.

Los camareros robóticos, al paro

Algunos robots ya han acabado de patitas en la calle en China. Las fábricas del país asiático cuentan cada vez con más robots entre sus filas -solo en 2016 se instalaron 90.000, un tercio del total mundial- y algunas empresas han debido pensar que pueden realizar ciertas funciones de cara al público.

Ese ha sido el caso de algunos restaurantes de la ciudad de Cantón, al sur de China. Los establecimientos contrataron a algunos robots como camareros, pero la experiencia ha ido mucho peor de lo que los dueños esperaban.

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A los autómatas no se les daba tan bien como a los humanos servir la comida y la bebida, eran incapaces de echar agua en un vaso y tampoco sabían tomar nota a las mesas. Una falta de destrezas (suponemos que sumada a cierta ausencia de empatía con los parroquianos) que ha llevado a tres restaurantes a despedir a los camareros robóticos que habían contratado.

Así que, aunque otros restaurantes chinos siguen manteniéndolos en su plantilla, cabe preguntarse si es por su habilidad con bandejas y platos o solo porque llaman la atención de los clientes.

Robots vigilantes contra chiquillos

Hay robots que no solo se equivocan en su trato hacia las personas, sino que acaban incluso hiriéndolas. Es el caso de uno de los rechonchos K5 de la compañía Knightscope, avezados vigilantes de seguridad gracias a su capacidad para desplazarse y hacer sonar una alarma si detectan que pasa algo raro enfrente de sus cámaras y sensores.

Pese a esa visión privilegiada, muy superior a la de un humano, una de estas máquinas derribó a un niño de poco más de un año: el pequeño corrió hacia él y, en lugar de apartarse de su camino, el K5 se mantuvo quieto sin evitar el choque.

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Así que, aunque el niño tenía cierta parte de culpa en el accidente (¿acaso no hubiera impactado también contra un humano?) cabe recordar aquello de que el cliente -o el vigilado en este caso- siempre lleva la razón. Al fin y al cabo, el chiquillo acabó con algunos rasguños y suponemos que sin la disculpa del robot, incapaz de consolarle tras el susto.

Demasiado torpes para rescatar o jugar al fútbol

Los apocalípticos que piensen que los robots van a quitarnos todos los empleos han de saber que, por el momento, los humanoides tienen serios problemas para correr, especialmente si se encuentran con algún obstáculo.

Los avanzadísimos prototipos que se presentan al DARPA Challenge, la competición que organiza la agencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos, demuestran que los más avanzados difícilmente llegarían a rescatarnos en poco tiempo en una situación de emergencia sin caer redondos antes.

De hecho, los más pequeños tampoco son demasiado ágiles y cada año demuestran en la RoboCup, la competición de fútbol de los autómatas, que el deporte no es lo suyo. Aunque cada año se desenvuelven mejor en el campo, lo cierto es que los partidos carecen de ritmo. La mayoría de los pequeños NAO futbolistas caen al césped antes siquiera de dar una patada al balón.

Aunque los algoritmos puedan planear jugadas magistrales, los humanoides no van a reemplazar ni a Messi ni a Cristiano Ronaldo próximamente. Ahora bien, los organizadores del RoboCup pretenden que estos robots, sumamente patosos por el momento, se enfrenten a un jugador humano en 2040. ¿Perderán por goleada?

Algoritmos que la lían

Los algoritmos van dominando las tácticas de determinados deportes, saben dónde invertir o incluso realizan tareas de atención al cliente, pero aún les falta camino por recorrer para reemplazar por completo a entrenadores, inversores o telefonistas.

De hecho, ya hay algoritmos sustituyendo a algunos humanos que están cometiendo sonados errores a la hora de realizar su trabajo. Es el caso de los programas censores encargados de reconocer automáticamente las fotografías de desnudos.

Pese a que cada vez afinan mejor su búsqueda de pezones y nalgas, el pudor de estos ‘bots’ ha causado polémica en más de una ocasión. La eliminación de la escultura danesa de la Sirenita en Facebook o el bloqueo de una cuenta de Instagram por la foto de una tarta adornada con lo que parecían pezones son dos divertidos ejemplos de la excesiva castidad de los algoritmos.

Si aún tienen que mejorar su capacidad de realizar tareas más o menos repetitivas, y difícilmente nos engañan al conversar con ellos, parece lógico pronosticar que los trabajos creativos con vocabulario humano no van a ser su fuerte.

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Ya se ha estrenado el primer cortometraje escrito por un algoritmo que había estudiado un corpus de guiones anterior, ‘Sunspring’. Pese al loable esfuerzo por crear una obra original haciendo que la inteligencia artificial participara en ella, lo cierto es que la película de ciencia ficción resultante era extraña cuanto menos. Los algoritmos tampoco son todavía buenos guionistas de cine, al menos para el gran público.

Así que, como has podido comprobar, los robots periodistas, vigilantes de seguridad, camareros o futbolistas son demasiado torpes para reemplazarnos en el puesto de trabajo. Al menos, de momento.

HACE 5 MESES

 

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