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No todo explotó en el Galaxy Note 7: Samsung recuperará sus metales y componentes

No todo explotó en el Galaxy Note 7. Como muestra, Samsung planea ahora recuperar oro y otros metales y componentes de los móviles Galaxy Note 7 con el fin de reducir el desperdicio. En concreto, la compañía surcoreana espera recuperar 157 toneladas de oro, plata, cobalto, cobre y otros metales de los millones de smartphones que fueron retirados del mercado el pasado año, tras la explosión de sus baterías.

100 kilos de oro o una tonelada de plata en los Note 7

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Samsung fabricó 4,3 millones de unidades del Note 7. Y eso supone, según un informe de Greenpeace, una ingente cantidad de componentes reaprovechables.

Más concretamente, 100 kilos de oro, 20 toneladas de cobalto, 60 kilos de paladium, una tonelada de tungsteno y una tonelada de plata.

Unas cantidades nada irrisorias si tenemos en cuenta que para conseguir esa cantidad de oro habría que remover 100.000 toneladas de arena y roca o  excavar 1.000 toneladas de roca si quisiéramos extraer esa cantidad de cobalto (no olvidemos que gran parte es proveniente de las minas clandestinas y con condiciones infrahumanas de la República Democrática del Congo).

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No obstante, la compañía no explica en su comunicado cómo empleará o qué hará exactamente con estos materiales recuperados.

Asimismo, los módulos de pantallas de los móviles, así como sus chips de memoria, cámaras y otros componentes también serán recuperados de los teléfonos y se usarán para su venta o reciclaje, según afirma Samsung.

Galaxy Note FE, la otra medida para reutilizar materiales

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Igualmente, con el fin de reducir los residuos, Samsung ha empezado a vender 400.000 unidades del Galaxy Note FE (Fan Edition) a partir de las partes no utilizadas de los móviles Note 7 retirados.

Con un precio aproximado de 535 euros (muy alejado de los 830 euros que costaba el Note 7) se trata prácticamente el mismo teléfono, pero con una nueva batería, de 3.200 miliamperios/hora.

Precisamente las prisas por fabricar el móvil fue lo que llevó a Samsung a producir un modelo de batería de 3.400 miliamperios/hora, que tenían un problema de conexión: se recalentaba y entraba en combustión.

Sea como fuere, Samsung venderá estas unidades, de momento, solo en Corea del Sur. Pero, según informan, si las ventas van bien, se lanzará en otras partes del mundo.

Esto supone, no solo una inyección de dinero para la marca, sino que también evita un importante gasto de destrucción de los móviles retirados del mercado y el fuerte impacto medioambiental que supone.

Según calculó Greenpeace, los 4,3 millones de Galaxy Note 7 inutilizados pesarían 726,7 toneladas o lo que es lo mismo: tanto como 122 elefantes africanos. Y si se colocaran en fila, formarían una hilera de 660 kilómetros de largo, un poco más que la distancia entre Barcelona y Madrid, por ejemplo.

Crisis del Galaxy Note 7, el mayor desastre de la historia de Samsung

La crisis del Note 7 ha sido uno de los mayores agujeros negros de la historia reciente de Samsung. Las compañías aéreas prohibieron a los pasajeros volar con un Note 7 por problemas de seguridad y millones de teléfonos fueron retornados a Samsung.

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Asimismo, a la compañía les costó más de 5 mil millones de dólares por el proceso de devolución de los terminales, además de la mancha que supuso en la reputación de la marca.

En este sentido, Greenpeace instó a Samsung, que es el mayor fabricante de smartphones del mundo, así como a otros gigantes tecnológicos, a vender productos tecnológicos duraderos, que fueran más fáciles de reparar y actualizar. De este modo, se reduciría el impacto ambiental que todos estos deshechos suponen para el medio ambiente.

HACE 3 AÑOS