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A estas 5 series les sobra una temporada

Hay series de televisión a las que les sobra una temporada de principio a fin. Que habrían sido mejores si los guionistas se hubiesen olvidado los guiones en un cajón y hubiesen pasado directamente a la siguiente tanda de episodios. Eso sí, la que está de más no siempre es necesariamente la última. ‘Esta temporada se me ha hecho eterna’. ‘La primera es un poco así, pero mejora a partir de la segunda’. ‘No pasa nada, sáltatela, que no merece la pena verla y te vas a enterar igual‘. Todos ellos son comentarios que seguramente habrá oído casi todo el mundo. Espectadores hablando de una serie en concreto a la que le sobra una temporada convencidos, con razón, de que si esta no hubiese existido la serie habría sido todavía mejor.

En ocasiones las razones por las que se podría prescindir de ella tienen más que ver con que sea demasiado introductoria, transitoria o dispersa que con su posición en la cronología de la historia. Que cada uno juzgue y elija cuál está de más y si está de acuerdo con esta selección de series.

La primera de ‘The Leftovers’

En esto el acuerdo es unánime. Cualquiera que haya visto ‘The Leftovers’ estará de acuerdo en que la primera temporada sobraba del primer al último episodio. Sí, es cierto que sin ella no se habría puesto en marcha la maquinaria, pero es un peaje duro que hay que pagar para llegar a la segunda y disfrutar de una de las series más intensas y de mayor nivel de los últimos años.

Por suerte para todos, una vez adaptada la novela de Tom Perrotta y pasado ese trámite, Damon Lindelof y el propio autor del texto resetearon la serie. Eliminaron a los personajes de menor interés, trasladaron la acción a Miracle y empezaron casi de cero a construir una auténtica serie de culto.

La segunda temporada de ‘The Leftovers’ rozó la excelencia y la tercera cerró ese maravilloso universo en el que lo de menos era el porqué de la desaparición del 2% de la población mundial.

Puede que los premios no hayan querido dar a ‘The Leftovers’ el reconocimiento que se merece. Ni a la serie, ni a Justin Theroux como Kevin Garvey, ni a Carrie Coon como Nora Durst. Da igual, la serie es redonda si se obvia que sobra una temporada. Olvidémoslo y quedémonos con la segunda y la tercera.

La tercera de ‘Veronica Mars’

Lo de ‘Veronica Mars’ fue una auténtica pena. La serie, creada por Rob Thomas (‘iZombie’), fue un auténtico soplo de aire fresco en su día y, pese a que muchos puedan pensar que no, ha envejecido bien. No deja de ser una serie para adolescentes, pero es más que recomendable para un público adulto sin complejos.

Entretenida, disparatada en ocasiones, tiene como protagonista a una adolescente, hija de un detective privado, que sigue los pasos de su padre pero en el instituto. El asesinato de su mejor amiga hizo que mutase de la típica niña mona y vestida de tonos pastel que forma parte de los guays, a un bicho raro que acepta resolver misterios de sus compañeros por encargo. Al principio son casos simples, de instituto, pero el asunto se va complicando y entran en juego asesinatos, abusos…

Ella, la intrépida Veronica Mars, estaba interpretada por Kristen Bell. Gran parte de su éxito residía en la química con Logan Echolls (Jason Dorhing), que era arrolladora. Pero entonces la adolescente creció, se fue a la universidad y el interés se diluyó. Ya no tenía tanto empuje y se fue desinflando poco a poco hasta acabar en el cajón de ‘a esta serie le sobra una temporada’.

No hubo cuarta tanda, pero sí una película gracias al crowdfunding de los fans que se estrenó en 2014 para dar un cierre a la historia. U otra vuelta de tuerca, según se mire.

La tercera de ‘Héroes’

La tercera y la cuarta porque, aunque parezca sorprendente, y dado el bajonazo de los niveles de audiencia, es posible que muchos ni se acuerden: Héroes’ tuvo una cuarta temporada. Y hasta una quinta en forma de secuela llamada ‘Heroes Reborn’. Sin duda, lo de la serie creada por Tim Kring fue un auténtico éxito inicial.

La primera temporada era de esas que se devoran en cuestión de un fin de semana, casi sin darse cuenta. Con un reparto coral amplísimo, cada espectador podía elegir con quién empatizar. Con la animadora, el pintor bohemio, el político, el hermano del político, el oriental… hasta Sylar tenía su atractivo. Tal fue el éxito que hubo cómics y hasta una frase que los seguidores repetían cual mantra: ‘Save the cheerleader, save the world‘.

Llegó la segunda temporada y el globo empezó a desinflarse. Algunos se bajaron del carro ahí. Aún así, hubo una cuarta que ya pocos vieron. Y entonces ‘Héroes’ murió dos temporadas más tarde. A veces, la historia da para lo que da y no conviene marear al espectador ni repetir una y otra vez los mismo giros. Ese fue su gran fallo.

La tercera de ‘Hannibal’

Aquí seguro que no hay consenso. Los seguidores acérrimos de Bryan Fuller defenderán la tercera temporada de ‘Hannibal’ a capa y espada si es necesario. Pero, a ver, poniéndose un poco serios, ¿de verdad era necesaria? Ya en la segunda se veía que a Fuller se le estaba yendo de las manos. Bueno, en realidad, a quienes se debían de encargar de mantenerle bajo control.

En esa tercera tanda de episodios el creador de ‘Criando malvas’ por fin hizo lo que quería, que no era otra cosa que dar rienda suelta a su particular visión artística de todo y olvidarse de lo que estaba contando. Se recreó tanto en la parte estética de la serie que se olvidó de la historia que tenía entre manos. Y ‘Hannibal’ se hizo muy pesada, muy empinada. Tanto, que costaba seguirla y acabó por caerse de la parrilla.

Aún así, y habiendo (parece) hecho lo mismo con ‘American Gods’, Fuller no se rinde y al menos una vez al mes se escuchan ecos de una posible resurrección de la serie. Pero si ya sobra una temporada… ¿Qué pasará si alguien le da el visto nuevo a una cuarta? ¿Remontará o se mantendrá en la línea del arte y ensayo?

La segunda de ‘True Detective’

Tan malas fueron las críticas y los resultados de la segunda, que la tercera temporada está en una especie de limbo.

Lo mejor de la segunda de ‘True Detective’ fueron, por duro que parezca, los títulos de crédito. Conseguir que la sensación imperante sea la de que sobra una temporada teniendo en cuenta el reparto del que dispuso y de que cada entrega es independiente de la anterior tiene mucho mérito. Eso hay que reconocérselo.

La primera contó con el beneficio de la novedad y del impacto. La segunda se vino rápido abajo, exactamente tras los títulos de crédito. Puede que la razón del desmorone estuviese en la salida del proyecto (no sin polémica) de Cary Fukunaga, que se borró de la dirección. El caso es que ni con Colin Farrell ni con Rachel McAdams en el reparto la cosa remontó.

La culpa era, sobre todo, de la historia, que no se sostenía, pero también del ritmo de la narración y de un desenlace poco satisfactorio y demasiado autocomplaciente.

Pese a todo, medios americanos aseguran que Nic Pizzolatto, el guionista y creador, tiene varios capítulos de la tercera ya escritos.

HACE 2 AÑOS