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Cuida esos modales: así se enseña a los robots a comportarse con educación

Un sujeto que tira un papel al suelo, otro que te empuja para quedarse con ese asiento libre en el metro, un tercero al que le suena el móvil en el cine… Si algunos humanos no suelen demostrar muy a menudo demasiados modales, ¿cómo podemos enseñárselos a los robots? ¿Se puede crear una máquina cortés y educada, pero menos pedante que C-3PO?

Ya hay unos cuantos investigadores trabajando para que, en el futuro, los robots aprendan a ser educados en cualquier situación. No solo van a limpiar nuestras casas, sino que además van a ser nuestros mayordomos virtuales, nuestros chóferes o los asistentes de nuestros mayores, por lo que parece lógico que deban aprender ciertas reglas de comportamiento.

Aunque ya sabemos que no vamos a tener que soportar ni flatulencias ni escupitajos por su parte, algunos ya han aprendido incluso a dar la bienvenida a los invitados —Asimo ha dado un apretón de manos a los Reyes en Japón— los autómatas aún tienen mucho protocolo que aprender.

Caminar por las calles sin llevarse a nadie por delante, saber en qué contextos deben bajar la voz o discernir qué vocabulario es apropiado utilizar en cada situación son solo algunas de las acciones en las que los robots deberían presumir de modales.

La estrategia de DARPA para que los robots sean educados

La preocupación porque los robots sean educados no es exclusiva de los creadores de humanoides como Asimo. También DARPA, la agencia estadounidense dedicada a la investigación de tecnologías militares, quiere enseñar buenas maneras a las máquinas más avanzadas. De hecho, ya ha puesto en marcha un proyecto para conseguirlo.

De momento, los investigadores han estudiado cómo se activan las normas sociales en el ser humano para desarrollar un algoritmo de ‘machine learning’ (aprendizaje automático, una rama de la inteligencia artificial), que permita a los robots comportarse con educación en situaciones con las que no están familiarizados.

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Por ejemplo, aunque ya hay algún robot bibliotecarioque ordena los libros, no es habitual ver a una máquina en un templo del saber. Así que lo más probable es que desconozca que, si recibe una llamada muy urgente, ha de silenciar el teléfono (si no lo había hecho ya), contestar con un susurro a lo sumo y salir de la sala inmediatamente para continuar la charla.

Este es el tipo de situación que los investigadores de DARPA quieren enseñar a las máquinas para que sepan actuar correctamente ya que, según argumentan, algunos robots carecen de ese tipo de sensibilidad social. Al fin y al cabo, parece obvio pensar que las máquinas no van a comenzar a cuidar sus modales de la noche a la mañana.

El proyecto de DARPA solo ha creado un primer marco para transmitirles ciertas normas y acelerar la habilidad de las máquinas para imitar a los humanos educados, pero la propia agencia ha reconocido que queda mucho trabajo por delante.

No en vano, los propios mortales aprendemos buenas maneras desde nuestra niñez y aún así nos cuesta conservarlas en según qué situaciones.

Jackrabbot, el autómata que no te empuja por la calle

Incorporarse a la rotonda, adelantar cuando las señales lo permitan, no atropellar al transeúnte que quiere cruzar la calle… También son muchas las normas de circulación que están aprendiendo los coches autónomos. Así, dentro de unos años, las cumplirán mejor que nosotros, lo que debería aumentar la seguridad en nuestras carreteras.

Pero si los gigantes —Google, Tesla, Ford— están ocupados con los vehículos sin conductor, ¿quién está pensando en evitar que los robots nos arrollen cuando circulen por las aceras o en casa? En la Universidad de Stanford le han encargado a Jackrabbot, un autómata blanco dotado de ruedas, cumplir esa misión.

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Ataviada con una corbata y un sombrero de paja, esta máquina se ha desplazado por los alrededores observando esos comportamientos que, como buenos peatones, hacemos todos los días sin darnos cuenta.

No avasallar a otros transeúntes para ir más rápido, hacer cola sin saltarse la fila o esquivar al viandante que viene de frente para evitar el golpe en lugar de detenerse son solo algunas de las conductas que estos investigadores quieren enseñar a otros robots.

El entrañable Jackrabbot reparte cartas o comida por el campus, mientras aprende a cumplir las normas de circulación para peatones. Gracias a sus ojos robóticos, observa y registra todos sus errores para que los investigadores puedan desarrollar algoritmos que permitan a otros robots aprender esas normas no escritas.

Así, podrán caminar por la vía pública, vigilar un centro comercial o pasearse por una estación de tren sin dar la nota y, sobre todo, sin herir a ningún humano que se les ponga por delante. No en vano, ya hay quien está ideando robots repartidores de cuatro ruedas e, incluso, carritos de la compra robóticos y rodantes, como Gita.

Robots que se defienden de los insultos

Además de aprender cómo deben comportarse para no ser maleducadas observando a los humanos, las máquinas también pueden adquirir ciertos conocimientos gracias a la literatura con el objetivo de mejorar sus modales.

Para ello, dos expertos del Instituto de Tecnología de Georgia desarrollaron un sistema capaz de aprender convenciones sociales a través de historias simples. Quixote, el nombre de ese prototipo, ha aprendido así ética y habilidades sociales. Todo, a base de lectura.

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Otras faltas de respeto comunes entre los humanos son soltar palabras malsonantes o insultar a los interlocutores. Pero Cortana, el asistente virtual de Microsoft, está preparada tanto para no pronunciar groserías como para responder a las agresiones verbales acabando de una forma cortante, pero elegante, la conversación.

Sin embargo, cabe recordar que los de Redmond también desarrollaron un ‘bot’ que aprendió de los usuarios de Twitter expresiones racistas. Por ello, evitar que los autómatas digan expresiones ofensivas, aunque sepamos que lo hacen sin maldad —no hay que olvidar que carecen de sentimientos— es también importante.

Así que, si los investigadores consiguen que los robots actúen de forma educada, sea cual sea el contexto, los humanos seguiremos siendo los únicos que continuemos sin respetar el silencio en ciertos lugares o que nos empujemos para coger un tren. ¿Acabarán enseñándonos los robots modales a nosotros?

HACE 2 AÑOS