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Qué leen los jóvenes cuando nadie mira: así son las chat fiction apps

Pasamos más tiempo que nunca delante de nuestros teléfonos. Gran parte del acervo cultural es consumido, regurgitado y olvidado desde las pantallas de los millones de smartphones que pueblan el planeta. ¡Si hasta The Rock tiene su propia película con Siri! Así que cuando hablamos de lectura, irremediablemente hemos de mirar hacia este ‘mercado’. Decimos que nadie lee, como una certeza que se dispara con apremio, pero sin mucha intención. Leer es la segunda actividad cultural más practicada por los españoles. Los adultos dedican 111,5 minutos diarios a leer; los jóvenes entre 10 y 12 años doblan esta cifra. ¿Y si miramos fuera de nuestras fronteras? En EE.UU, la media se sitúa en torno a los 19 minutos. Cifra que baja hasta los 8 minutos en el estrato de los 25 a 34 años.

Tampoco andamos tan mal de comprensión lectora: España cuenta con 488 puntos frente a la media de 489, según el Informe PISA. Está claro que se compran más libros de los que se leen -en España, unos 425.000 diarios-, pero también somos lectores estigmatizados por prejuicios y una más que dudosa educación literaria. Las lecturas obligatorias de instituto no determinan los gustos y apetitos de nuestros jóvenes. De hecho, son ellos quienes deciden qué leer y, si no les gusta, se inventan otra cosa. Así de simple.

Escribiendo un mundo a medida

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Escribir fanfiction es, en sí mismo, un ejercicio de aprendizaje y creatividad. Los talleres de escritura o campamentos como NaNoWriMo espolean este deseo. La cultura digital se mueve a gran velocidad y, aunque el fanfiction es un fenómeno de tiempos digitales —que representa más del 30% de todo el contenido literario en Internet—, podríamos remontarnos hasta las primeras escrituras sacras para hablar de esta terminología. Sí, nos estamos refiriendo a todos esos evangelios apócrifos —unos 20— que brotaron a partir del siglo III. Ficción hecha por fans existe desde siempre, aunque no siempre fue tan fácil acceder a ella.

El oficio del escritor, que no escribiente, data del medievo profundo. Antes nunca fue considerado un trabajo propiamente dicho. Pero no es hasta el 1800 cuando unos escritores comienzan a reformular a otros desde la perspectiva del fan. Entonces nos encontramos, como en la antigüedad, con versiones libres de las mismas mitologías.

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Ya a comienzos del siglo XX surgen los ‘Janeítas’ y otros amigos de las formas más románticas: Jane Austen es una de las madres capitales de todo lo que vendría después, tanto desde la mal denominada perspectiva mommy porn hasta la más lisérgica. Fanfic sobre fanfic.

Algunos años más tarde surgiría la fenomenología del cuadernillo grapado, tras un enorme descenso en los costes de producción: los clásicos relatos a penique, hojarasca para consumo rápido, propaganda para barrios bajos y los fanzines creados en colaboración de varios autores.

Hoy, esos relatos de penique han mutado hacia Wattpad, los chat fictions, hacia Fanfictions.com o en otro buen puñado de aplicaciones que pasaremos a comentar.

Y lo mismo podríamos decir de las historias de terror de campamento, las leyendas urbanas que se alimentaban en cada esquina y ahora se incuban desde Internet —aquí nació Slender Man, ese meme internetero nacido de Something Awful—. Con la velocidad de propagación de una infección vírica, el fenómeno creepypasta se extiende por los foros cazadores de magufos, el propio Youtube, a través de diferentes montajes, y sobre cualquier otro formato permeable. Como los chats (y los falsos chats).

La snapchat literaria

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Parte del tiempo que pasamos con nuestros móviles es tiempo privado: en la cama, el baño, la comida o entre ratos de ocio. Hasta estamos sustituyendo las drogas por el móvil. Es en este escenario donde nos sentimos más cómodos. Pero también más vulnerables. Aquello que nos resulta familiar logra calar profundamente: se concede mayor verosimilitud a cualquier cosa que nos es cercana.

Annie96 is typing…’ es una historia escrita por Pascal Chatterjee y publicada en Stories for Your Screen. Se trata simplemente de una conversación en la que, por azar, coinciden dos personas que no se conocen. Annie96 y Mcdavey son, en apariencia, dos adolescentes escribiendo en inglés callejero, construyendo un relato de terror sin apenas herramientas, desde el centro neurálgico de cualquier tecnología moderna: una pantalla.

Estas historias son ficticias, pero eficaces. Escritas en formato chat, es imposible no dejarse arrastrar por ellas. Tal es el éxito que actualmente existen un buen puñado de aplicaciones dedicadas a potenciar este posible mercado.

HOOKED

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La más exitosa de todas, Hooked (Android / iOS) se lanzó a mediados de 2015 y desde entonces no ha parado de crecer. Siempre está en el pelotón de las 50 aplicaciones más descargadas.

En ella se pueden leer relatos catalogados por género (amor, drama, terror, fantasía, misterio, paranormal, thriller, comedia y ciencia ficción) y permite tanto ser lector como creador de tus propias historias, incluso colaborando con otros usuarios de la plataforma.

Inmediatez sintáctica, frases cortas para atención breve y un uso del scroll constante —que transforma el pasar página en formato horizontal al formato vertical— es lo que podemos encontrar. Conversaciones guionizadas de rutina, que podríamos encontrar en el día a día en cualquier servicio de mensajería, después de salir de fútbol o riéndose entre los grupos de colegas, convertidas en atisbos de literatura.

YARN

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Yarn (Android / iOS) significa ‘hilo’. Como las exitosas cadenas de tweets que podemos encontrar en Twitter, el formato de Yarn es bastante similar al de Hooked. Y, a diferencia de Snapchat, estos pequeños relatos quedan condensados para siempre: la app se encarga de guardarlas y el usuario se responsabiliza de organizar el contenido que sube.

En Yarn se dispara la ficción con celebridades, las versiones alternativas de acontecimientos reales, las conversaciones fortuitas con personas ‘importantes’. El resultado, como casi siempre, peca de sexual o de directamente ficticio. Exacto: justo lo que busca un adolescente.

TAP

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Tap (Android / iOS) forma parte de esta nueva ola de literatura rápida de crímenes pasionales o romances furtivos, que sirve como aplicación de Wattpad. Para quien no lo sepa, Wattpad es una aplicación para compartir historias con otras de personas, vía web o vía app.

En ningún caso se busca monetizar los relatos. Pero en cambio se fomenta la competición, se fortalece la comunidad, unos autores se dan ideas a otros. Y las buenas ideas siempre se acaban leyendo.

El éxito es algo furtivo, solo hay que fijarse en ‘50 sombras de Grey‘. La serie de novelas de E.L. James nació como fanfiction de la serie ‘Crepúsculo, la cual cuenta con unas 150 novelas derivadas y un cuarto de millón de historias en Internet donde se plantean universos alternativos paralelos a los que escribió Stephenie Meyer. E.L. James usaba el seudónimo de Snowqueen’s Icedragon y su obra se hacía llamar ‘Master of the Universe’. ¿Hay algo más vergonzante?

50 sombras

Pero hay géneros inalterables, a los que el tiempo apenas les afecta. Ya lo demuestra el ranking de Quotev: fantasía, vampiros, Naruto y otros manganimes. Naruto, de hecho, cuenta con las de 134.000 historias dentro del universo de FanFiction —y en AsianFanfics cuenta con su propia sección—.

Efectivamente, si no conocías este particular cosmos, te estabas perdiendo gran parte de lo que escriben y leen nuestra juventud. Y que nadie le diga a nuestros jóvenes sobre qué leer o escribir.

HACE 3 MESES

 

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