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G-Sync y FreeSync: qué son, cómo funcionan y por qué son importantes si buscas un monitor para juegos

Nunca en la historia de los videojuegos tener un buen monitor ha sido tan importante. Ni agradecido. Los avances en calidad de imagen impulsados por Nvidia y AMD han deparado toda una nueva generación de pantallas de alta calidad pensadas específicamente para disfrutar de nuestros juegos con una nitidez y una calidad cromática hasta ahora impensable. G-Sync y FreeSync son dos de las tecnologías más candentes (e importantes) de la actualidad.

Hasta hace poco efectos tan molestos como el tearing y el stuttering eran una realidad aceptada con resignación. La aparición del refresco adaptativo, sin embargo, los han desterrado al pasado, consiguiendo una fluidez de juego incomparable. Pero no todos los monitores son iguales.

Aunque G-Sync y FreeSync tienen mucho en común, son tecnologías incompatibles que obligan al consumidor a prestar atención cuando va a comprar un nuevo monitor. Conozcámoslas más a fondo.

Una breve introducción a la tecnología de refresco adaptativo

Si queremos hablar de refresco adaptativo, tenemos que conocer mejor cómo funciona la generación de imágenes de un juego, desde su composición en la tarjeta gráfica a su representación en una pantalla.

El concepto básico es que el ordenador está generando una imagen a una velocidad variable en función de su potencia del equipo. La fluidez en fotogramas por segundo o FPS es una cifra no constante, de forma que un PC potente puede mover un juego entre 60 y 100 FPS o caer por debajo de los 30 FPS en los momentos de más acción.

tearing

Un monitor convencional, por su parte, tiene una tasa de refresco concreta. Esto quiere decir que el número de imágenes por segundo que puede mostrar será siempre fijo. Por ejemplo, un juego que se ejecute internamente a 80 FPS nunca se podrá visualizar más de 60 FPS usando un monitor de 60 Hz. El límite de Hz marca el límite de FPS que llegan al jugador.

Los problemas llegan cuando tarjetas y monitores no están sincronizados. Puesto que la velocidad de un juego fluctúa continuamente y el refresco de un monitor permanece fijo, se produce un efecto conocido como tearing. Se puede detectar fácilmente porque da la impresión de que la imagen se ha cortado con unas tijeras.

Una solución al tearing es la sincronización vertical o V-Sync. Este método hace que la tarjeta de vídeo espere al monitor antes de enviar una imagen completa. El V-Sync, sin embargo, introduce otros problemas: genera una latencia importante y termina apareciendo el stuttering, pequeños pero molestos saltos producidos cuando la velocidad de juego desciende por debajo del refresco.

La tecnología de refresco adaptativo soluciona ambos problemas de un plumazo. Básicamente consigue que sea el monitor el que adapte su tasa de refresco a la tarjeta gráfica. El resultado es una experiencia de juego totalmente nueva, mucho más fluida y con una calidad de imagen incomparable.

G-Sync: el método de Nvidia

nvidia g-sync

Para solucionar el tearing y el stuttering Nvidia lanzó la tecnología G-Sync. Esta tecnología es un tanto peculiar en cuanto a que necesita que los monitores compatibles integren un chip especial para sincronizarlos con las tarjetas de Nvidia.

El hecho de utilizar hardware adicional hace que los monitores compatibles con G-Sync sean más caros que los propuestos por AMD. Nvidia, sin embargo, defiende que esta circunstancia proporciona un mayor rendimiento, puesto que teóricamente el uso de hardware dedicado en el monitor descarga de trabajo al sistema.

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Un punto a tener en cuenta es que G-Sync solo funciona con las tarjetas de Nvidia y requiere el uso de un conector DisplayPort 1.2. A nivel de mercado, los monitores compatibles con G-Sync suelen orientarse como modelos de gama alta muy dirigidos al segmento gaming.

Se puede decir que Nvidia fue la pionera en cuanto al refresco adaptativo, y gracias a ello (y a su fortaleza como marca gaming) hay hasta ordenadores portátiles compatibles con G-Sync.

La respuesta de AMD: FreeSync

AMD FreeSync

AMD respondió a Nvidia con el lanzamiento de FreeSync. Esta tecnología de refresco adaptativo difiere de la de su rival por el hecho de que solo es compatible con las tarjetas de AMD pero no requiere hardware adicional en el monitor. Además, FreeSync se ofrece abierta y gratuitamente a todos los fabricantes.

FreeSync está basado en el estándar DisplayPort, pero también funciona con puertos HDMI. Esta es una de las mejores que AMD ha ido introduciendo para competir mejor con G-Sync, que inicialmente brindaba una calidad de imagen superior al tratarse de una tecnología más veterana.

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Como G-Sync, FreeSync ofrece en su última revisión aportaciones interesantes como compensación de velocidad de cuadros baja, que suaviza la velocidad de juego cuando cae por debajo de los 30 FPS. También es compatible con monitores HDR de última generación.

FreeSync está presente en un gran número de monitores de gama alta. El hecho de que la tecnología sea ofrecida de forma gratuita, sin embargo, hace que también haya pantallas compatibles de corte intermedio, dando lugar a un amplio abanico de productos.

Entonces, ¿cuál es mejor?

nvidia rog

Elegir entre G-Sync y FreeSync es como escoger entre Pepsi y Coca-Cola. A nivel de usuario son tecnologías análogas y las diferencias de rendimiento son casi inexistentes. Ambas proporcionan una calidad de imagen espectacular y cambian la forma en la que disfrutamos de los juegos de acción y estrategia.

Este no fue siempre el caso, pero las actualizaciones introducidas por AMD en FreeSync han eliminado la ventaja que en su momento tuvo la tecnología de Nvidia. A día de hoy es difícil diferenciar una de otra.

Si tu tarjeta gráfica es AMD, solo podrás disfrutar de esta tecnología usando un monitor FreeSync. Si por el contrario usas una tarjeta de Nvidia, tu opción será por fuerza G-Sync. Estamos viendo por tanto que la elección del monitor puede incluso condicionar la compra y ampliación de futuros ordenadores.

radeon rx vega

El precio es el segundo factor a considerar. Puesto que FreeSync es ofrecido gratuitamente y no requiere de hardware adicional, los monitores compatibles son más económicos. La diferencia puede ser en algunos casos de entre 100 y 150 euros. No es poco dinero. Además, estos monitores cuentan en ocasiones con un mayor número de puertos.

G-Sync, por contra, se ha posicionado como una opción premium dado el sobrecoste del hardware adicional y la licencia de Nvidia. Por este motivo los fabricantes suelen utilizar esta tecnología en sus modelos más avanzados. Que un monitor sea G-Sync suele implicar también velocidades de refresco más rápidas y paneles más sofisticados, aunque este no siempre es el caso. Y es que hasta para comprar un monitor hace falta leer la letra pequeña.

HACE 1 SEMANA

 

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