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10 prejuicios contra los robots que Hollywood nos ha metido en la cabeza

De los robots aspiradora que dejan niquelados los pisos a los cada vez más tiernos androides de compañía, en el fondo, las máquinas actuales aún son de lo más primitivas. Especialmente si las comparamos con aquellas que salen en las películas de ciencia ficción: ¿dónde están las sensuales chicas de silicio? ¿Y los autómatas destructores de la raza humana?

El cine de Hollywood se ha encargado durante décadas de moldear nuestras creencias sobre el aspecto y capacidades de los robots del futuro. Las máquinas, concretamente AlphaGo (de Google) y Watson (de IBM), han ganado a personas en distintos juegos. Incluso algunos robots hacen sus pinitos como humoristas. Pero es muy poco probable que en unos años conozcamos a un Terminator o una Ava reales.

Robots destructores

El caso de la saga ‘Terminator‘ es uno de los más paradigmáticos: el sistema de inteligencia artificial (IA) Skynet es tan listo que quiere destruir la raza humana. Para ello, despliega todo un ejército de malvados androides como el famoso T-800, interpretado por Arnold Schwarzenegger.

Series T-800 Robot in Terminator Genisys from Paramount Pictures and Skydance Productions

Aunque la semilla de los robots asesinos germinó mucho antes, las cintas de James Cameron han servido para afianzar esta idea. Sin embargo, el villano robótico de la saga no es muy realista: nunca se ha desarrollado un programa tan versátil ni tan humano. Pero, aunque existiera, seguramente se atascaría a la hora de resolver algún problema relativamente sencillo como entender el lenguaje o caminar. Además, ¿por qué tanto odio?

Un fallo lo tiene cualquiera

Los malévolos sistemas como Skynet y su primo lejano The Architech –la malvada inteligencia artificial que creó el mundo de ‘Matrix‘–, saben que destruir a la raza humana está mal (son tan listos…), pero aun así quieren erradicarla. Esto es en realidad una contradicción un tanto sospechosa: si experimentaran este tipo de incoherencias lógicas a menudo, alterarían sus bases de datos y su funcionamiento.

Algunos expertos creen que sí podrían darse este tipo de situaciones donde una IA tomase un camino moralmente incorrecto aposta, pero sigue siendo poco probable: tendría que ser lo bastante inteligente para saber qué esperamos de ella y para qué fue creada, y a pesar de ello llevarnos la contraria y tomarse las cosas por su cuenta.

¿Por qué iban a pensar como nosotros?

Si bien es cierto que Terminator o los replicantes de ‘Blade Runner‘ eran un poco raritos, su forma de pensar se parecía bastante a la de las personas. Sin embargo, los robots inteligentes no tendrían por qué razonar como nosotros o tener la misma psicología o consciencia.

replicante

Además, ciertos entendidos, como el cofundador de Microsoft, Paul Allen, señalan que todavía no se ha conseguido desarrollar una inteligencia artificial general, es decir, un sistema capaz de realizar todas las tareas intelectuales humanas. Ni siquiera existe aún una teoría científica de la consciencia. Por otro lado, una máquina no tendría por qué tener todas las capacidades de las personas y menos al mismo tiempo.

Sensualidad de silicio

Desde ‘Metropolis’ a ‘Her’ (aunque no hayamos visto el cuerpo ni el rostro de Samantha), pasando por ‘Ex Machina’: si por algo se caracteriza la inmensa mayoría de los robots femeninos de la ciencia ficción es por su atractivo, tanto físico como en cuestión de personalidad.

Sophie Mayer, investigadora sobre cine, dice que los robots cinematográficos “son metáforas de nuestras inquietudes”. Y, por suerte o por desgracia, el aspecto físico es un rasgo apreciado en la sociedad. No obstante, las máquinas del futuro también podrían ser como C-3PO: un robot afeminado cuyo autor se inspiró en el androide con aspecto de mujer de la película ‘Metropolis‘. O no tener un sexo definido. ¿Por qué tendrían que parecerse a mujeres u hombres guapos?

Qué obsesión con el amor

Pero ni siquiera hacen falta un par de piernas para engatusar a los coprotagonistas de carne y hueso de estas películas. Incluso el personaje interpretado por Joaquin Phoenix en ‘Her’ cae rendido ante un sistema operativo con voz de mujer. Es cierto que se trata de la seductora Scarlett Johansson, pero no es excusa. En el cine, las máquinas parecen ser el talón de Aquiles amoroso de los humanos.

HER

Sin embargo, no habría razón para pensar que los androides del futuro vayan a tener la capacidad de enamorar a una persona, por muy inteligentes o bellos que sean. Y menos si hablamos de las máquinas actuales o de los asistentes con los que interactuamos hoy día. Alexa o Siri, de momento, se quedan bastante atrás en este terreno.

Emociones humanas

Los sentimientos también son un tema polémico: no es extraño ver a robots tristes, riendo o enfadados en una película. Al niño de silicio de ‘A. I. Inteligencia Artificialse le cae más de una lágrima en el transcurso del film (casi las mismas que a los espectadores).

Pero, como advierte Yann LeCun, director de investigación en inteligencia artificial de Facebook, no hay razón para pensar que los sistemas de IA vayan a tener emociones como las personas, por mucho que puedan ser empáticos o altruistas. La mayoría de los sistemas que se fabrican solo cumplen una función, no necesitan sentir nada. “El piloto automático del coche del futuro solo conducirá”, dice LeCun.

Sentido del humor y amabilidad robóticos

Ni los algoritmos actuales entienden bien el humor humano ni a los robots reales se les da demasiado bien contar chistes. Pero a las máquinas de las películas sí: pocos personajes tienen la chispa de C-3PO, de la saga Star Wars o intentan ser graciosos con tanto ahínco como Data, el androide con un chip de emociones de la saga Star Trek.

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Claro que ni los sistemas de IA necesitan sentido del humor ni tienen porque ser bondadosos por defecto. Incluso hay personas la mar de listas que se convierten en delincuentes o que pasan sus días con cara de pocos amigos. “Tendríamos suerte si los seres con inteligencia artificial tuvieran el don de ser más morales cuanto más inteligentes sean”, sostiene Peter McIntyre, de la Universidad de Oxford.

Unos sabelotodo

Si un día las máquinas son lo suficientemente inteligentes, podrían llegar a saberlo todo. Esto es lo que se podría deducir tras ver de lo que son capaces sistemas de inteligencia artificial como HAL, el ordenador de ‘2001: una odisea en el espacio‘, o la propia Samantha de ‘Her’.

El matemático Irving John, colega de Alan Turing, creía que cuando los ordenadores nos superaran en inteligencia, se encargarían de hacerse aún más listos. Pero, pese a que ya existen sistemas muy avanzados, difícilmente llegarán a ser omniscientes. “Creer en ordenadores superinteligentes es como creer que existen alienígenas superinteligentes”, dice Thomas Dietterich, de la Asociación para el Avance de la IA.

Decisiones automáticas

Ava, la protagonista artificial de ‘Ex Machina’, quiere salir de su prisión e idea todo un plan para conseguirlo. Las películas nos han hecho creer que los robots inteligentes tomarán decisiones como los humanos que, nada más levantarse, deben elegir la ropa que van a ponerse o dónde van a ir.

ex machina

Pero las máquinas actuales no tienen deseos ni quieren hacer cosas. Ni siquiera las más inteligentes: el ordenador Watson de IBM no se despertó una mañana con ganas de participar en un concurso televisivo (en el que ganó a sus contrincantes humanos).

La vida (humana) sigue igual

Todo estará automatizado. Los robots trabajarán por nosotros y la vida cambiará por completo, bien porque convivamos con las máquinas, nos enamoremos de ellas o decidan erradicar a las personas de la faz de la Tierra. Es lo que puede desprenderse de las películas de Hollywood, en las que las máquinas inteligentes transforman el día a día de los humanos.

Pero ya existen sistemas de inteligencia artificial y el desempleo ha experimentado subidas y bajadas que poco o nada han tenido que ver con ella (al menos de momento). Es cierto que la tecnología ha transformado muchos aspectos de nuestra vida, pero los robots no tienen por qué traer consigo un apocalipsis.

Aunque el cine nos ha transmitido estas y otras creencias sobre cómo son y serán los robots, no hay que olvidar que se trata de ciencia ficción. No es culpa de los cineastas: son los espectadores quienes tienden a absorber estas ideas. Qué pensarán las máquinas de los crédulos humanos

HACE 2 AÑOS