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Robots increíbles fabricados con pajitas, cartón y materiales ‘low cost’

Usando una navaja suiza, chicle, cinta aislante, un cordón de zapato o un simple clip, el ocurrente MacGyver construía todo tipo de inventos e incluso se las apañaba para desactivar bombas. Si el famoso agente secreto nos enseñó en los 80 que se pueden diseñar útiles con objetos cotidianos para afrontar las situaciones más extremas (al menos en la ficción), los manitas de hoy día demuestran que es posible construir robots con todo tipo de materiales.

Probablemente, cuando piensas en humanoides se te vengan a la cabeza robots níveos, metálicos y sofisticados. Sin embargo, hay quien se las está ingeniando para crear originales autómatas de componentes diferentes que les otorgan un original ‘look’.

Robots tejidos a mano y arañas robóticas recicladas

El entrañable Blossom es un ejemplo de ello: el cuerpo y las orejas de este robot con pinta de animal están tejidos a mano. Creado por la Universidad de Cornwell y Google, este pequeño autómata social de lana cae bien a cualquiera gracias a su tacto, y además nos invita a pensar que todos podemos confeccionar el nuestro ahora que lo de tejer vuelve a estar de moda.

Eso sí, para diseñar el cerebro de Blossom hay que tener ciertos conocimientos de programación. Los investigadores han usado TensorFlow (la biblioteca de código abierto para aprendizaje automático de Google) para lograr que Blossom mueva el esqueleto con gracia.

Mientras tanto, los investigadores de la Universidad de Harvard también deben habérselo pasado en grande en su laboratorio creando autómatas inspirados en insectos con coloridas pajitas de refresco. Aunque las arañas robóticas sean bastante más simples que las que vimos en ‘Minority Report’, lo cierto es que estas máquinas semiblandas tienen buen sentido del ritmo.

En este caso, la utilización de caucho y de esas pajitas que sumergimos en los cócteles no se debe solo a un intento de fabricar un robot ‘low cost’. Según los investigadores, estos materiales les han permitido diseñar actuadores semejantes a las articulaciones de los arácnidos: cuando los tubos de plástico se llenan de aire, las extremidades se extienden.

Ahora bien, hay unos cuantos robots aún más sencillos que estas arañas de plástico y que cualquiera podemos construir en casa con mucha maña y materiales reciclados o económicos.

Autómatas de cartón DIY

Muchos apasionados del ‘do it yourself’ (hazlo tú mismo) utilizan las impresoras 3D para fabricar los componentes de variopintos proyectos. En Instructables, una web donde los seguidores de la filosofía ‘maker’ cuelgan detallados tutoriales de sus inventos, podemos encontrar desde sencillos autómatas bailarines a brazos robóticos creados con piezas impresas en 3D.

Sin embargo, hay quien ha reutilizado incluso las cajas de cartón y otros materiales comunes para diseñar peculiares autómatas. Este original brazo robótico hidráulico, capaz de agarrar una lata de refresco aunque no vaya a beberse el preciado líquido, es una buena muestra de ello.

Usando solo cartón, ocho jeringuillas (que actúan como los músculos del brazo hidraúlico), un tubo de plástico, palillos de dientes y mucho pegamento, han conseguido crear este vistoso invento. El diseño era la parte más compleja, pero sus creadores han compartido los planos necesarios en Instructables para que podamos tener el nuestro.

El cartón también es la base para crear este otro brazo robótico capaz de ordenar una mesa recogiendo objetos y depositándolos en una caja a poca velocidad. Un cacharro que entusiasmaría a los marcianitos de ‘Toy Story’, incondicionales fans de su gancho, y que, según su creador, podemos construir en tan solo cuatro horas con una placa Arduino y unos cuantos motores.

Robots ‘low cost’ con corazón de Arduino

Desde su aparición en 2005, Arduino se ha convertido en una de las herramientas casi imprescindibles para los que quieran diseñar robots de forma sencilla sin que el bolsillo lo note demasiado. De hecho, su kit de electrónica permite que cualquiera dé los primeros pasos en el universo del ‘hardware’ libre.

En Instructables podemos encontrar infinidad de autómatas con un Arduino como cerebro y piel reciclada, como este rudimentario ‘minion’ móvil creado con un huevo Kinder o este robot provisto de ruedas con una fiambrera como cuerpo, que además podemos controlar desde el smartphone.

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Si tenemos tiempo, paciencia y cierta habilidad, algunos de esos proyectos nos permiten incluso reutilizar objetos de nuestro hogar para crear máquinas que nos puedan echar una mano con las tareas domésticas (o al menos que lo intenten).

Un ejemplo es esta aspiradora robótica basada en Arduino y construida con componentes reciclados: las ruedas provienen de una lata de refresco, y dos cajas de plástico sirven para albergar la electrónica y para recoger la basura respectivamente. Su aspecto y su eficacia haciendo polvo las pelusas son mucho más modestos que los de Roomba, pero al menos se puede pasar un buen rato aprendiendo a fabricarla.

La competición de los robots reciclados (y estúpidos)

La pasión de algunos por construir robots a base de chatarra y productos reciclados es tal que incluso se han creado unas competiciones para que las máquinas más estúpidas se enfrenten entre sí: las Hebocon. Originarias de Japón, el país de la robótica por excelencia, y celebradas ya en una veintena de países, en ellas se baten en duelo robots absurdos.

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Sin ir más lejos, en la Hebocon de Valencia participó un autómata comestible con una manzana como rueda, y en la primera edición celebrada en Madrid, uno fabricado con una lata de atún y dos ruedas. Algunos participantes de los eventos organizados en el país nipón eran algo más elaborados, pero el objetivo es siempre el mismo: comprar materiales baratos o usar los que tengamos en casa para crear un robot que simplemente se mueva.

Aunque sin duda los inventos de MacGyver eran bastante más útiles que los autómatas que luchan en estos singulares eventos, no se puede negar el mérito de las Hebocon: logran que todos los participantes se acerquen a la robótica sin tener que invertir demasiado y además les permiten divertirse mientras estimulan su imaginación.

HACE 1 SEMANA

 

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