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iPhone 6: lo hemos probado

Hace unos días Apple presentó la renovación de su gama de smartphones, y tras meses de rumores se confirmó el lanzamiento de dos modelos. El primero, el iPhone 6, con pantalla de 4,7 pulgadas, mientras que el segundo, el iPhone 6 Plus, está dotado de una pantalla de 5,5 pulgadas.

Nosotros ya hemos tenido tiempo suficiente de trabajar (y disfrutar) de un iPhone 6, y a continuación pasamos a analizar sus características. ¿Es el iPhone 6 y ese salto a unas mayores dimensiones todo lo que esperábamos del nuevo terminal franquicia de Apple? Veámoslo.

 

Cambia por fuera…

Es evidente que ese salto de las 4 pulgadas que hasta ahora mantenían los terminales de Apple hasta las 4,7 pulgadas es sensible, pero eso no tiene impacto alguno en la manejabilidad del dispositivo. Quizás acostumbrados ya a terminales Android con esta y mayores diagonales, tener en mano un dispositivo como el iPhone 6 se vuelve extrañamente familiar. Tanto si eres usuario de Apple como si no, no te costará acostumbrarte al nuevo tamaño.

iPhone 6: comparativa con iPhone 6 Plus e iphone 5

El diseño, sin embargo, cambia de forma notable, y adopta líneas curvas en los laterales en lugar de esos bordes rectos y esas formas rectangulares de pasados dispositivos. En ese diseño destacan por ejemplo las bandas superiores e inferiores -destinadas a mejorar la conectividad- que resultan extrañas (por no decir algo feas) cuando uno está ya acostumbrado al diseño de los anteriores iPhone.

El aluminio pulido de la parte trasera, eso sí, provoca un efecto algo “resbaladizo” sobre el terminal, que unido a su gran delgadez (algunos hubiéramos preferido un dispositivo algo más grueso, pero con más batería) nos da la sensación de que tenemos que tener cuidado para que no se nos escape de la mano. Las líneas son cómodas, aunque curiosamente esa delgadez obliga a que la cámara presente un leve saliente.

El botón de encendido, por cierto, se sitúa esta vez en el lateral derecho en lugar de en la parte superior, algo que favorece el tenerlo al alcance con una posición natural de la mano.

Esa delgadez contrasta con el tamaño total del teléfono, que es claramente mayor que otros dispositivos con misma diagonal de pantalla o ligeramente inferior (Samsung Galaxy Alpha, Sony Xperia Z3 Compact). El problema es la presencia del botón TouchID en la parte inferior, así como de un marco superior con el mismo tamaño que parece tener esa dimensión solo para mantener la simetría. Esto, no obstante, ha permitido mejorar la capacidad de la batería integrada.

 

 

… pero no tanto por dentro

En el interior, en cambio, no encontramos grandes cambios: el procesador Apple A8 es una evolución discreta del modelo del año anterior, algo más rápido según los primeros benchmarks, pero sin una diferencia de rendimiento apreciable para el usuario final. Sí, el teléfono te irá fluido, pero tampoco será ninguna sorpresa.

Apple mantiene el gigabyte de RAM tradicional (curioso que sigan apostando por esa cifra), aunque sí mejora la conectividad, ahora con WiFi 802.11ac. La batería es de 1.810 mAh, una capacidad lógicamente superior a la de su antecesor, pero que al menos en esa magnitud no compite con otros dispositivos de ese tamaño.

iPhone 6, vista frontal

La calidad de la pantalla es fantástica, aun con una resolución discreta y extraña (1.334 x 750 píxeles) que permite igualar la densidad en pantalla de modelos anteriores, con 326 ppp. La visualización es sobresaliente tanto en interiores como en exteriores, y análisis especializados como los de DisplayMate confirman que nos encontramos con una de las mejores pantallas del mercado.

La autonomía de la batería tampoco defrauda, aunque ese aumento en diagonal de pantalla nos hacía soñar con autonomías aún mayores. Ni la pantalla ni el procesador son grandes “tragones” de recursos, y eso facilita el que podamos llegar al final del día sin problemas (puede que algo menos o algo más según nuestro uso del dispositivo) con un uso normal. La sensación es que la autonomía de la batería es algo mejor que la del iPhone 5S, por ejemplo, pero no por mucho.

 

 

Luces y sombras en iOS 8

Uno de las claves de la renovación de la gama de smartphones de Apple está en la renovación paralela de su plataforma móvil. Es el caso de iOS 8, que debuta en estos terminales de forma oficial, y que también está disponible para otros dispositivos móviles de Apple.

iOs 8, el sistema operativo del iPhone 6

No hay cambio en la interfaz del sistema operativo (el cambio radical ya se produjo el año pasado con iOS 7), y sí hay presentes algunas mejoras que tratan de facilitar la usabilidad de una pantalla más grande. Reachability o “Alcance” permite acceder a la parte superior de la pantalla de forma cómoda si lo necesitamos, y la opción Display Zoom permite hacer más grandes los elementos de la interfaz.

A mi juicio, eso sí, ambas son opciones que simplemente tratan de maquillar el hecho de que iOS 8 aún sigue pensando más en las 4 pulgadas que en las 4,7 o 5,5 de los nuevos iPhone. Eso no es culpa únicamente de Apple, sino de los desarrolladores, cuyas aplicaciones no están aún en su inmensa mayoría preparadas para poder disfrutarse en condiciones en estas pantallas.

La mayoría escalan su resolución y eso resulta en una visualización de los elementos que es decepcionante para unos dispositivos de este tipo. Son las empresas desarrolladoras las que deben trabajar en este sentido, y un ejemplo lo tenemos en Google, que actualizó su cliente Gmail para iOS hace poco para dar soporte a esas nuevas resoluciones de pantalla.

Hay mejoras adicionales interesantes como la presencia de widgets en el centro de notificaciones, las búsquedas universales a través de Spotlight o un Siri algo más potente, pero aún muy lejos de Google Now. Probablemente lo más importante del software es la extensibilidad que permite que las aplicaciones se comuniquen entre ellas.

¿Qué significa esto? Pues que podrás, por ejemplo, salvar páginas web de Safari en Instapaper sin problemas. En otras apps también estará disponible siempre y cuando los desarrolladores aprovechen dicha opción. Esa apertura se muestra también en la oferta de teclados software que por fin podremos utilizar en lugar del teclado nativo de Apple.

También es prometedor el papel que las tecnologías Continuity y Handoff tendrán en el futuro de estos dispositivos y sobre todo del ecosistema Apple. Con ambas podremos trasladar nuestra sesión de trabajo del iPhone al iPad o al Mac, y si por ejemplo estamos escribiendo un correo podremos pasar esa tarea al Mac (con OS X Yosemite, eso sí) de forma sencilla y transparente, en una aproximación al problema de la convergencia interesante.

 

 

Una cámara más que solvente

Si por algo han destacado los iPhone en las últimas generaciones es por el excelente rendimiento de su cámara. En el iPhone 6 esa realidad vuelve a confirmarse, y contamos con una cámara posterior de 8 Mpíxeles que vuelve a destacar claramente sobre todo en condiciones de buena iluminación.

La cámara del nuevo iPhone 6

Apple no parece verse afectada por la carrera por los Megapíxeles y sus avances se centran en la velocidad de enfoque y disparo y en la calidad final de unas tomas que vuelve a sobresalir sobre otros terminales. El nuevo sistema de detección por fase permite que ese enfoque gane enteros y velocidad, y también mejora el comportamiento del iPhone 6 en tomas con baja luminosidad.

Los distintos modos de disparo del iPhone 6 con iOS 8 demuestran la versatilidad de una cámara cuya aplicación nativa, no obstante, resulta limitada. Otras han aparecido ya para ofrecer controles manuales sobre distintos parámetros, así que si queréis disfrutar de dichos controles, será mejor que optéis por una de esas herramientas.

Los modos de grabación de vídeo también son destacables, con un modo 1080p a 60 fps y otro 720p de cámara lenta a  240fps  cuyos resultados son desde luego llamativos. El modo Time-Lapse (1.920x.1080) es curioso, pero no es posible controlar los parámetros con los que ofrecer un vídeo de estas características personalizados. No hay grabación de vídeo 4K, cuidado.

 

 

Conclusiones

El iPhone 6 no representa un salto de calidad notable en ningún aspecto, y todo en él son mejoras incrementales. La pantalla de mayor tamaño es sin duda su característica más destacable, pero por lo general eso, de momento, no representa una gran ventaja, ya que muchas aplicaciones aún no aprovechan bien la nueva resolución.

Tampoco sorprende demasiado su rendimiento o autonomía, y la cámara es sobresaliente, desde luego, pero también lo eran las de modelos anteriores.

iPhone 6 vista lateral

Apple ha logrado que el iPhone 6 sea “un poquito mejor” en casi todo, pero hay críticas claras al nuevo diseño (sobre gustos los colores, pero en mi caso los anteriores modelos tenían un acabado claramente diferencial sobre la competencia, y este no es el caso del iPhone 6), al estado de iOS 8, la falta de características como resistencia al agua, o a posibles problemas de deformaciones como las que afectan al escándalo bendgate.

 

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