Rebajas no quiere decir que bajes dos veces

¡Qué ganas de que lleguen las rebajas! Y es que a pesar de que algunos nos hemos puesto como el tenazas a comprar durante las Navidades, generalmente siempre es para otros, por esto de que está feo no regalarle ni una taza promocional a tu chico.

Y ahora que están a punto de llegar, las rebajas son ese campo de batalla en el que nos soltamos la melena, nos dejamos las uñas largas para agarrar bien ese jersey de cuello vuelto tan cuqui y que no nos lo quiten, y acabamos con la Visa más fina que las de Blesa y compañía.

Si es que no hay nada como ir al revoltillo a por una camiseta que no necesitas y que encima tiene todas las costuras deshilachadas. O intentar renovar la tele, que te ahorras un pico, y encontrarte con que a la vecina le gusta eso de que sea de 50 pulgadas. Aunque su salón mida 6 metros cuadrados y vaya a terminar con estrabismo de intentar enfocar tan de cerca.

Locura rebajil

Pero… ¿de dónde vienen las rebajas? ¿A qué mente pensante se le ocurrió esta – estupenda, fantástica y sensacional – idea de vender lo mismo a mitad de precio? No lo inventamos nosotros, faltaría más. Fueron los americanos, que para esto de vender tienen una mano que ríete tú de la Teletienda. Y es que durante los años 30, como andaban más pelados que el que se estaba bañando por la Gran Depresión, se les ocurrió que la mejor forma de liquidar el stock era venderlo a menor precio, en lugar de quedárselo para hacer trapos.

 

Rebajas en España

Aquí la cosa se gestó de otra forma. Y es que El Corte Inglés y Galerías Preciados se repartían el percal allá por los cuarenta, y para quitarle al otro la comida de la boca, decidieron que lo mejor era fijar unos cuantos días al año para sacar la ropa de temporada a un precio que el otro no pudiera igualar. Así, a base de descuentazos, se quitaban de encima todo lo que no habían podido vender antes. ¡De tontos ni un pelo!

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De esta forma se abrió una tradición que, por un lado, a los comercios les venía de perlas para no quedarse con lo que no habían podido vender, y la gente empezó a esperar a la época de rebajas para comprar lo que no era urgente. Porque a ton de qué te ibas a gastar 10.000 pesetas por un abrigo, si podías comprártelo por 5.000 en cuestión de días. Que no hay que ser tan ansia viva.

Las rebajas

Poco a poco, y sobre todo con la llegada de otras cadenas y grandes almacenes, el tema de las rebajas se fue extendiendo hasta que ahora todo hijo de vecino te hace algún descuentillo que otro. Bueno, no todo, que a mí la barra de pan me la siguen cobrando igual. Y la luz. Y el agua. Esto…

Fotos | Flickr de Beth Rankin, Powhusku, Just Joe

 

 

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HACE 4 AÑOS