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Fitbit Charge HR, review: uno de los cuantificadores más avanzados del mercado

La cuantificación del día a día se ha disparado hasta el punto en el que puedes ver en tu smartphone todo tipo de datos, desde los pasos hasta los latidos que da tu corazón. Esto ayuda a estar motivado y más fácilmente en forma, más todavía si le sumas la faceta social del invento, implicando a tus amigos.

La Fitbit Charge HR lleva este espíritu al límite. No llega, ni es su intención, al nivel de los relojes de enfoque deportivo. Eso sí, con su pulsómetro y cronómetro puede hacer las veces si no buscas tanto batir tus marcas como estar en forma. De paso se reducen los accesorios a llevar encima mientras corremos.

Por tanto, este wearable se sitúa entre la famosa Fitbit Flex y Fitbit Surge (con formato de reloj y funciones avanzadas para el deporte outdoor como el GPS). Pero dos años han pasado desde que fuera presentada la Flex, y los avances no son pocos. Para los novatos de la cuantificación, sí, estás frente a un monitor muy avanzado.

 

Así te sigue Fitbit Charge HR

Colores de la Fitbit Charge HR

Es posible que no estés familiarizado con el uso de las pulseras de cuantificación o su utilidad. Sirven para perseguir todos tus movimientos. En concreto este modelo mide lo siguiente:

  • Pasos. El objetivo por defecto de pasos al día que propone Fitbit es de 10.000, y aunque en general no se dan tantos de media (depende de la vida que se lleve), este se puede subir o bajar. Será la cantidad con la que competir con los amigos dentro de la plataforma. Los mide de forma muy precisa y en tiempo real.
  • Sueño. Mide las horas que pasas ‘quieto’ de forma automática. Ya no hace falta darle a nada para dormir, por lo que entrarán hasta las siestas y no se te olvidará nada. Así se puede saber cuánto se descansa cada día y encontrar el motivo por el que se necesita ese café extra para poder ponerle remedio.
  • Pulsaciones. La Charge HR registra tu pulso en todo momento con su tecnología PurePulse, por lo que al final del día podrás ver una gráfica con toda la actividad diaria. Tendrás también un dato importante: las pulsaciones en reposo, que dan cuenta de la fortaleza de tu corazón y mejoran —bajan— con el ejercicio.
  • Plantas. Tanto la Charge como la Charge HR miden también los pisos que subes andando, gracias a su sensor de altura por presión, para ayudarte a divorciarte del ascensor y aumentar tu resistencia.
  • Distancia. A partir de la cantidad de pasos que des y la distancia de la zancada al caminar o correr verás subir los kilómetros que recorres cada día, incluso los días que no sales de casa. Te sorprenderás.
  • Calorías. Gracias a la medición del pulso, el consumo de calorías con la Charge HR se refleja de forma más precisa. Se verá aquí el esfuerzo que haces día a día también cuando no estás caminando.
  • Tiempo. Al hacer ejercicio Fitbit ayuda con el registro del tiempo. Una pulsación larga en su botón y ya está contando. Si buscas registrar información adicional (como tipo de deporte o ruta por GPS), basta con activarlo desde el smartphone.

Además, Fitbit te ayuda a controlar tu alimentación y tu peso. En base a tus kilos, tu actividad física y tu ingesta de alimentos (que también puedes meter en Fitbit), se puede incluso fijar una dieta o un objetivo de peso. A partir de estos parámetros obtienes un objetivo de calorías ingeridas y quemadas, e incluye el gasto basal, es decir, las calorías que quemas cuando no estás haciendo nada.

La motivación viene en forma de logros, retos y gráficas. Pero Fitbit no es un cajón estanco donde solo están tus datos. En la aplicación figuran también tus amigos con Fitbit y hay retos para competir con —o contra— ellos. Fitbit acumula datos como tu distancia total recorrida o el número de plantas ascendidas, dando medallas cuando superas algunas cifras y metas relevantes.

Además se sincroniza con servicios y aplicaciones deportivas y de salud como Endomondo u otras como IFTTT, que permite interactuar con otras plataformas (desde publicar un tuit por ti cuando lleves corriendo media hora hasta encender las luces de tu habitación cuando ya has dormido las horas suficientes).

 

Charge HR viene cargada de novedades

Fitbit Charge HR te dice al momento los pasos que llevas andados

La Charge HR viene con no pocas novedades desde aquella Flex que fue la última en llegar a España hace ahora dos años. Sí, esta versión es algo más ligeramente más ancha (similar a la Force que no acabó llegando al país por problemas con la producción), con sus 21 milímetros.

Se trata de una hermana gemela de la Fitbit Charge, a la que suma un pulsómetro continuo a cambio de restar un par de días en la autonomía. ¿Qué quiere decir continuo? Exactamente eso, mide el pulso sin interrupción todas las horas del día, todos los días de la semana. Hablaré más adelante en qué aspectos es útil esto.

Cambia el cierre de la pulsera también respecto a la Charge y modelos anteriores, que iban por presión. Ahora es similar al de los relojes tradicionales, por lo que no hay que preocuparse de que se abra a la ligera, aunque se pierde algo de discreción y ese toque distintivo de la marca.

Cierre de la Fitbit Charge HR

Hay dos tallas de referencia que se ajustarán a tu muñeca. La pequeña es para diámetros de 14 a 17 centímetros, la grande para las que van de 16 a 19,3 cm. Por si no es suficiente, también llegará una tercera talla para muñecas más gruesas, un modelo ‘extragrande’ exclusivo en su tienda online para diámetros de hasta 23 centímetros.

Nada de ‘bolitas’ que nos marquen nuestro progreso al estilo de la Fitbit Flex. La familia Charge lleva una pequeña pantalla incorporada que hace las veces de reloj y muestra los datos acumulados cada día. Esto incluye, además de los pasos, calorías quemadas y distancia recorrida, las pulsaciones actuales y las plantas subidas (sí, te animará a subir por las escaleras).

Fitbit Charge HR

Eso sí, la pantalla no está encendida todo el rato. Hay que pulsar el botón para ver la hora, aunque se puede cambiar el orden en que aparecen la información desde la aplicación móvil. Incluye alarmas silenciosas que avisan con el vibrador, que es bastante potente y capaz de despertarte sin molestar en el resto de la casa.

Como parte negativa, Fitbit continúa con sus cargadores propietarios y diferentes entre modelos. Es decir, si olvidas el original ya te puedes olvidar también de cargarla, y es fácil que pase. Tampoco hay forma de recargarla mientras se lleva puesta, por lo que hay que esperar en torno a una hora y media para volver a vestirla, que es el tiempo aproximado que tarda en cargarse por completo.

Cargador propietario de la Fitbit Charge HR

Puesto que ya no se trata de un ‘core’ o núcleo interior al que se le intercambian las fundas como sí se podía con la Flex, el color que elijas será el definitivo. Eso sí, estarán disponibles progresivamente. Al menos el del color negro que he probado tiene un tacto gomoso muy agradable al tacto, y nada de irritaciones en la piel o similares.

Por último hay que destacar, como punto negativo, su resistencia al agua. La Charge HR es resistente al sudor y a las salpicaduras, pero nada de bañarse con ella. Además, desde Fitbit hacen mucho hincapié en que se seque la pulsera completamente después de sudar con ella puesta.

La Fitbit Charge HR te avisa cuando te llaman

Gracias a su pantalla y conectividad Bluetooth, la Charge HR está lista para decirte en todo momento si alguien te está llamando y quién es, sin importar si tu teléfono está en silencio y evitando molestar a nadie. Muy útil, aunque no da la opción a mostrar más notificaciones o interactuar con esta función (como rechazar la llamada).

 

El pulsómetro, gran protagonista

Como decía, el pulsómetro es la gran novedad en este monitor. Es la única diferencia —además del cierre—con el modelo base Fitbit Charge. La HR permite seguir al minuto nuestra actividad diaria, e incluso seguir de forma más precisa ejercicio del tipo de gimnasio, donde no se anda tanto pero sí se queman calorías.

Al hacer ejercicio, Fitbit clasifica nuestra actividad en 3 zonas según las pulsaciones, siendo el pico calculado con la fórmula habitual de 220 menos la edad (ej: 30 años, 190 pulsaciones). Quemagrasas si está entre el 50 y el 69% de nuestras pulsaciones ‘pico’, zona Cardio entre el 70 y el 84%, y zona Pico si está por encima del 85% de estas pulsaciones.

Sensor de pulso de la Fitbit Charge HR

Conociendo las pulsaciones durante el entrenamiento se tiene un control más específico sobre qué se quiere entrenar. Y una vez terminado queda el desglose de los tiempos que se ha estado en cada una de las zonas.

Un corazón fuerte necesita latir menos para hacer funcionar tu cuerpo en reposo. Fitbit representa también este promedio diariamente, por lo que queda —simplificando mucho las cosas, eso sí— una gráfica de la evolución del estado físico del último mes.

La Charge HR mide el pulso de forma muy precisa. En el mes que vengo utilizándola, la medición del pulso es rápida y firme. Se refresca cada par de segundos y arroja los mismos latidos que otros métodos. Eso sí, al hacer deporte conviene subir la pulsera un par de dedos de su posición óptima de medición, para que no haya huecos y esté siempre en contacto con la piel (eso sí, sin presionar demasiado). Esta posición se encuentra un dedo por encima del hueso que sobresale en la muñeca.

 

Queda trabajo por hacer en el software todavía

Se pueden personalizar algunos aspectos de la fitbit Charge HR

Fitbit tiene aplicaciones para los principales sistemas operativos móviles. Si usas Android, iOS o hasta Windows Phone podrás sincronizar tu monitor. ¿Qué pasa si quiero verlos desde el ordenador? Ningún problema. Con cada pulsera se incluye un pequeño conector USB que se entenderá con él.

También existe un portal online a través del que se pueden consultar todos los datos, aunque se prioriza el smartphone y esta web es menos atractiva. Eso sí, aunque las zonas más recientes de la aplicación (pulso, registro de prácticas) tienen una pinta estupenda, esto no pasa con todo. Apartados como el de la medición del sueño están algo anticuados a estas alturas y necesitan un refresco.

Así se muestran los registros del pulso de la fitbit Charge HR

De la misma forma, los monitores pueden ir recibiendo actualizaciones y mejorar apartados como la detección del sueño, combinando el registro del pulso (que todavía no se utiliza) para mejorar la precisión y detectar mejor cuándo estás dormido o despierto.

 

Si bebes del zumo de la cuantificación, quieres más

Fitbit Charge HR de perfil

Fitbit Charge HR se encuentra ahora mismo en la cima de los cuantificadores, con un ecosistema estupendo y que ha evolucionado mucho en los últimos meses y espero que siga haciéndolo. Eso sí, todavía le queda camino por recorrer, especialmente en ‘utilizar’ esos datos que mide para que sean más útiles al usuario.

Como pulsera cuantificadora, pocos puntos débiles le quedan ya y más características la acercarían a un reloj de corte deportivo. Aunque es cierto que la batería es sólida con sus 5 días clavados, siempre vendría bien algo de autonomía extra (¿y para cuando un cargador microUSB?).

Que sea capaz de medir el pulso y —más importante— lo haga bien es crucial para invitar a ponerte en forma. Ideas como la de medir las pulsaciones en reposo son muy útiles para saber si se lleva una vida saludable. Y siempre hay una opción si quieres ir un paso más allá: la Fitbit Surge, para deportistas más entusiastas que quieren batir sus marcas.

 

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