Con el lavavajillas también se puede cocinar

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¡Cuánto tiempo hemos pasado sin saber que los electrodomésticos y aparatejos electrónicos de nuestra casa tenían una vida secreta! Dime la verdad: ¿alguna vez habías sospechado que el microondas, aparte de para calentar el café, servía para hacer un brownie en una taza o una deliciosa sopa de rape y gambones? ¿O que la tele iba a llegar a conectarse a Internet para lanzarse a reproducir tooooooodo lo que se ve en la red de redes? Es como si Clark Kent se presenta en el salón de tu casa y te suelta, así de sopetón, “Oye, que soy Superman”. Caramba, es que no te lo esperas…

Pues el último en sorprendernos con su ‘identidad secreta’ es el lavavajillas. Sí, ese electrodoméstico con el que no tienes más relación que cargarlo de platos y cubiertos sucios que él, mira qué majo, te devuelve relucientes. Hasta ahora.

Porque el lavavajillas se ha puesto a cocinar. O lo han puesto, más bien. Una italiana, Lisa Casali, fue la primera a la que se le ocurrió aprovechar el friegaplatos para crear exquisiteces gastronómicas. Tantas recetas apañó que hasta le dio para escribir un libro, Cocinar con el lavavajillas. Y, claro, las hordas de aficionados a la cocina se han puesto a sus pies. ¿Otro cacharro para hacer el cocinillas? Bienvenido sea, por supuesto.

 

¿Cómo va el invento?

Lo que hace el lavavajillas es ponerse en modo ‘última tecnología de un restaurante con estrella Michelin’ y cocinar a baja temperatura, un método que los grandes chefs adoran porque mantiene intactas todas las propiedades de los alimentos, contrasta aún más sus sabores y les aporta una textura más suave.

Mientras el agua con jabón limpia los restos del arroz de ayer a unos 50 grados, más o menos, una recetita puede ir preparándose. Y tú, entretanto, tomando el vermut tan ricamente. ¿Qué planazo, verdad? Eso sí, el recipiente en el que pongas los ingredientes tiene que ser HERMÉTICO. Así, en mayúsculas, que como se cuele el agua… adiós a la comida.

Además, cocinar con el friegaplatos permite ahorrar. Piensa que sólo utilizas la energía que se consume en el lavado. Te estoy viendo: ya no tienes pupilas en los ojos, tienes euros, euros, dubidú. Si no tienes lavavajillas, ¿a qué esperas?

 

Un cuscús al lavavajillas

Pero lo mejor es que lo pruebes por ti mismo. Por eso te dejamos una de las recetitas de la Casali para que practiques eso del lavacooking. Para empezar, una facilita: cuscús con almejas, garbanzos y mejillones. No me digas que no te apetece…

Cuscús hecho con el lavavajillas

Ingredientes:

  • 200 gramos de cuscús precocinado
  • 300 gramos de almejas
  • 350 gramos de garbanzos
  • 300 gramos de mejillones
  • 1 rodaja de pimiento rojo
  • 1 diente de ajo
  • 1 ramita de perejil
  • 1/2 copa de vino blanco
  • Aceite de virgen oliva extra
  • Sal
  • Pimienta
  • 4 tarros herméticos de 350 mililitros

Sumerge los mejillones y las almejas en agua fría. Pica el diente de ajo pelado y el perejil. En una sartén, calienta 2 cucharadas de aceite, añade el picadillo de ajo y perejil, y dóralo con un chorrito de aceite. En cuanto empiece a chisporrotear el aceite, incorpora los mejillones y las almejas. Déjalos cocer durante unos minutos, hasta que se abran; salpimienta, riega con el vino y déjalo evaporar. Apaga el fuego.

Retira los moluscos de sus conchas y resérvalos. Cuela el agua de cocción con un colador de rejilla fina. Corta en dados la parte inferior del pimiento. Reparte el cuscús, los garbanzos hervidos y el pimiento en los tarros. Coloca encima los moluscos y vierte unas 4 cucharadas del líquido de la cocción en cada tarro. Riega con un chorrito de aceite, remueve, cierra los tarros y colócalos en el lavavajillas.

Pon en marcha el lavado normal y, cuando finalice, sírvelo. ¡Buen provecho!

Si no te ha salido bien, o prefieres ver a la jefa Casali en acción, mira cómo prepara un plato de pescado en el lavavajillas. Flipante

 

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HACE 5 AÑOS