La fiebre de los Cupcakes

“No. Macaron no significa macarrón en catalán.”

Hasta hace poco más de un año, creías que popcake era el nombre de una tendencia musical, macarons la manera en que los catalanes llamaban a los macarrones, y topping la moda de llevar prendas de ropa a topos.

Rechazabas todo aquello que sonara a postre, porque recordabas el dicho “Un minuto en la boca y toda la vida en las caderas” y sólo entrabas en la cocina porque aún no se ha inventado el mando a distancia para poner la lavadora.

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Un año después, miras con cierta burla a los que creen que Brownie es la última sensación de la NBA, y a los que dicen ser unos auténticos fans de la fondant de queso. Te jactas de conocer a la perfección cómo se elabora una buena buttercream y el mejor frosting, y dices preferir el Red Velvet a cualquier otro pastel.

 

Locuras Cupcake

La moda de la repostería te ha invadido. Bombardeas tus horas libres viendo los innumerables programas de televisión que existen sobre el tema: Deja sitio para el postre, Cupcake Maniacs, Top Chef, MasterChef, Guerra de Cupcakes

Y ahora, en lugar de quedar en el bar con los amigos, les propones quedar en casa y hacer una Cupcake Party con el pretexto de ver si alguno de ellos supera el récord mundial de comer 29 cupcakes en 30 segundos.

locura por los cupcakes
¿Tentador, verdad?

Incluso has cambiado por completo tu vocabulario. Cuando tu pareja te pide que seas más acaramelado, te preguntas si quiere que la cubras con caramelo por encima. Si te dice que la arropes, la tapas con un paño y esperas a que fermente. Y el día que el dentista te propuso que te blanquearas los dientes, le dijiste que nunca volverías a la consulta de alguien que quisiera batirte los dientes con huevo y azúcar.

Dices que de este verano no pasa que lleves a tu chica a París y mientras ella se emociona pensando que la llevarás a la ciudad del amor, tú solo tienes en mente pasar una noche en el famoso hotel de los cupcakes del Sacre Coeur. Oh là là!

E imaginas llegar a crear un día en tu casa una habitación de pasteles, desde que viste lo que hicieron en ese edificio del Soho de Nueva York:

 

¡Y qué decir de la lástima que te produce ver esos trozos de cielo en manos de las famosas! ¿A quién quieren engañar? Simulan ser felices posando con cupcakes en la mano, pero sin poderlos probar.

“Cero calorías, cero felicidad.”

Y te dices que seguro que se han pasado a la moda de los pasteles inhalados. “Cero calorías, cero felicidad”, te dices para ti mismo.

“Mmmm, pero podría ser un buen regalo de cumpleaños para la tía Juana… ¿Volvería a verse así las uñas de los pies?”.

 

 

Como dijo Martín Luther King, “I have a dream”. Y no, no es tan profundo como el de él. Tu sueño no es universal ni pasa por la igualdad. Sólo piensas en poder ir un día a Dubai y tener el placer de probar el cupcake más caro del mundo: el Golden Phoenix, elaborado con oro y chocolate y valorado en ¡800€!.

Pero, por si acaso, piensas en otro deseo más realista:  ¿Cuándo llegará el maldito día en que alguien instale un cajero de cupcakes delante de tu casa?”.

Hasta entonces, tendrás que conformarte con poder hacerlos tú mismo (que no es poco) con la ayuda de esta máquina de hacer cupcakes.

 

CUPCAKEandCO DE TAURUS

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HACE 5 AÑOS