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¿Qué hacer con tu viejo electrodoméstico?

Como cada año, el 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, un día centrado en sensibilizar a la población y motivar a las personas a que se conviertan en parte activa de un desarrollo sostenible, por ejemplo, escogiendo bien sus electrodomésticos para que consuman menos energía o cuidándolos para que duren más tiempo.

Y es que el impacto medioambiental de un electrodoméstico va mucho más allá de los materiales o la energía invertidos en producirlos, o los desechos que genera una vez ha finalizado su vida útil. Piensa también en todo lo que debe viajar cada pieza o cada materia prima hasta la fábrica, y luego también en lo que viaja el aparato desde donde haya sido fabricado (Japón, Corea del Sur, China, Alemania, diferentes puntos de España…) hasta tu Media Markt más cercano.

No obstante, es importante tener en cuenta que dentro del ciclo de vida de un electrodoméstico, la fase de uso representa entre el 80 y el 95% del impacto ambiental que se produce durante el total de la vida del producto. De ahí la importancia de elegir un electrodoméstico con una buena calificación energética, que te supondrá tanto un ahorro económico palpable como una reducción significativa de su impacto.

Por ejemplo, un frigorífico de clase A+++ consume aproximadamente 200 kWh menos de energía al año que uno de clase A, y eso supone 130kg de CO2 que se dejan de emitir a la atmósfera, el equivalente a hacer 1.000 kilómetros en un coche.

 

El Análisis de Ciclo de Vida

El Análisis de Ciclo de Vida, o ACV según sus siglas, es una evaluación del impacto medioambiental de un producto a lo largo de toda su vida, desde la obtención de las materias primas necesarias para fabricarlo hasta los residuos generados al ser desechado, incluyendo también el gasto energético empleado y las emisiones producidas.

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El más habitual de los ACV es el conocido como “de la cuna a la tumba” (“Cradle to Grave” o C2G), que consta de cinco fases:

  • Materias primas: Incluye los recursos empleados para la obtención de las materias primas, su manipulación y también su transporte, ya que muchos de los materiales empleados en la fabricación de electrodomésticos recorren medio mundo desde sus lugares de origen hasta las fábricas donde se transforman en lavadoras o neveras.
  • Fabricación: En este apartado se tiene en cuenta la energía y otros recursos empleados en la fabricación del aparato en cuestión, sin olvidar tampoco las emisiones producidas o los desechos generados
  • Distribución: En un mundo de economía global, la distribución también tiene un impacto considerable en el ciclo de vida de un electrodoméstico, pues una gran parte de ellos se fabrican a grandes distancias de su destino y deben ser transportados por tierra y mar.
  • Uso del consumidor: Aquí se tiene en cuenta la energía consumida por el aparato y las emisiones generadas, así como los productos derivados que se emplean (por ejemplo, tinta en una impresora).
  • Deposición: Se debe valorar el impacto que genera el producto en el medio ambiente una vez finalizada su vida útil.

 

De la cuna a la cuna, un nuevo Ciclo de Vida

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Conscientes del impacto que a la larga tiene un ciclo de vida como el planteado por el modelo “de la cuna a la tumba”, cada vez más se está promoviendo un modelo “de la cuna a la cuna” (Cradle to Cradle, C2C), en el que el final de vida de un producto no está en la deposición, sino que se deben valorar las posibles acciones que conlleven la obtención de nuevas materias primas para volver a iniciar el ciclo de vida de un producto.

Esto se puede conseguir mediante programas de reciclaje, recuperando materias primas de costosa obtención (como por ejemplo el aluminio, que cuesta mucho más de producir que de reciclar) pero también a partir de la reutilización.

 

¿Qué hacer con tu viejo electrodoméstico?

¿Tienes en casa una vieja nevera, una televisión antigua o incluso móviles en los cajones que no sabes qué hacer con ellos? Si aún funcionan y están en buen estado, una opción es venderlos de segunda mano para que otra persona pueda darle una nueva vida, pero si no es el caso y el aparato ha pasado a mejor vida, existen muchas otras opciones.

Para empezar, encontrarás un montón de proyectos DIY capaces de transformar viejos aparatos y darles una nueva vida y también un sinfín curiosas ideas para reciclar los viejos electrodomésticos. Sin embargo, si estás pensando en comprarte uno nuevo que sustituya al anterior, existen planes de renovación.

Finalmente, si no tienes previsto sustituir tu viejo electrodoméstico y simplemente quieres deshacerte de él, no lo tires simplemente al contenedor: lo mejor es llevarlo a un ecoparque, donde se clasificará y reciclará adecuadamente.

 

Imágenes | Eric Crowley y Willem Heefer

HACE 5 AÑOS