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La evolución de los wearables: pasado, presente y futuro

Hace apenas un par o tres de años parecía inimaginable que sustituyéramos nuestro reloj de pulsera convencional por un reloj inteligente. Y ahora, cada vez son más las muñecas que portan este tipo de dispositivos. Y es que a estas alturas de la vida, los famosos wearables se han convertido en parte fundamental de nuestras vidas. Pero, lógicamente, esta tecnología no se refiere únicamente al mundo de la relojería, sino que también se ha expandido a otros ámbitos.

Veamos un poco su recorrido y sus aplicaciones en el futuro. Aunque antes que nada hay que recordar que por wearable se entiende el dispositivo o aparato que se incorpora en alguna parte de nuestro cuerpo para interactuar con nosotros mismos, los propios usuarios, u otros dispositivos con el fin de realizar alguna función concreta. Y dicho esto, vamos allá.

 

Pasado

Como es evidente, los wearables no son una moda actual, sino que tienen un pasado lejano, bastante lejano. Y es que si nos centramos en su definición más estricta, no se refieren únicamente a instrumentos supertecnológicos, sino que los propios relojes convencionales –tanto de agujas como digitales- o incluso los primeros cascos con Bluetooth (hedsets) para hablar como manos libres entrarían dentro de esta definición.

De todos modos, es más que evidente que ahora es el momento en el que los productos de esta naturaleza han empezado a generar muchísima expectación, gracias especialmente a los notables avances tecnológicos que se están produciendo con el paso de los años. Antes, el buscapersonas, un aparato dotado de una diminuta pantalla y pensado únicamente para recibir mensajes, era lo más. Pero hoy en día, las funcionalidades de un wearable ridiculizan lo que 15 años atrás fue catalogado como una revolución.

la evolución de los wearables: pasado, presente y futuro

 

Presente

Pero hagamos un pequeño retrato del increíble cambio que se ha producido en apenas tres lustros. En la actualidad son muchos los dispositivos wearables que han asaltado el mercado y que han aportado usos impensables pero sorprendentemente útiles. Puede que el smartwatch sea, precisamente, el gran representante de los wearables a día de hoy.

Relojes inteligentes como los Gear de Samsung, el Apple Watch o incluso el G Watch de LG han permitido una sincronización total con los smartphones, de tal forma que a golpe de muñeca podemos recibir notificaciones, contestar llamadas, ver el correo y, cómo no, monitorizar nuestra actividad física, entre otras muchas opciones.

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Las pulseras deportivas de actividad, como por ejemplo la Fitbit o la Nike Fuelband, así como también muchísimas otras, son otros sistemas que se han popularizado notablemente en la actualidad, puesto que están exclusivamente pensados para registrar nuestras marcas deportivas y para hacer un seguimiento de las calorías que quemamos, de la distancia que recorremos, de nuestro ritmo cardíaco y hasta de nuestros hábitos de sueño. Son aplicaciones que también ofrecen algunos smartwatches, pero obviamente son productos diferentes.

Asimismo, a día de hoy también podemos disfrutar de otros wearables igual o incluso más asombrosos todavía. Podríamos hablar, cómo no, de las Google Glass, las gafas inteligentes de la compañía del buscador con las que poder contestar mensajes, hacer fotos o buscar alternativas de rutas con el GPS cuando tengamos que acudir a algún lugar. Y tampoco podemos olvidarnos de las Oculus Rift, unas gafas de realidad virtual con las que podremos jugar a los videojuegos como si fuésemos parte de ellos, ya que tendremos un campo de visión de 360º y podremos desplazarnos con total libertad por toda la plataforma.

Y más allá de todo esto, también puede dejaros con la boca abierta el Fundawear de Durex, una nueva línea de ropa interior conectada a las órdenes de un smartphone. Es el complemento perfecto para las parejas que vivan su relación a distancia, ya que gracias a unos monitores vibratorios integrados a las prendas y a la aplicación sincronizada a ellos, podremos enviar estímulos a la otra persona simplemente deslizando el dedo en la zona que queramos, de tal forma que podemos ‘animarnos’ fácilmente aún estando lejos.

 

Futuro

Sin duda alguna, las posibilidades que nos brindan actualmente los wearables ya son alucinantes. Pero es entonces cuando nos preguntamos. ¿Y qué es lo que puede venir después de esto? Pues cosas tales como los guantes ProGlobe, que incorporan todo tipo de sensores y hasta una pantalla que convertirán nuestras manos en una herramienta inteligente, ya que podremos reconocer temperaturas, voltajes, accesorios o incluso procedimientos de cualquier cadena de producción y ensamblaje de productos. Y como es lógico, podrían medir el nivel de productividad de cada persona que los porta, su ritmo cardíaco y hasta su estrés y salud.

Sorprendente, ¿no es así? Pues más lo serán los drones voladores capaces de seguirnos y grabar todas nuestras actividades deportivas, de tal forma que tendremos unas tomas perfectas y muy profesionales de nuestras aventuras. Dispositivos como la Lily Camera o Nixie son drones equipados con una cámara que filmarán nuestras filigranas en la nieve o incluso en el agua. Podéis echarle un vistazo al vídeo de Nixie, que es un gadget de lo más espectacular, sin duda.

Pero esto es sólo el principio, ya que son muchas las posibilidades que pueden ofrecernos los wearables en el futuro más inmediato. Cascos de bombero que puedan monitorizar los niveles de oxígeno y la temperatura corporal (dotados a su vez de un localizador GPS), prendas infantiles con sensores para conocer en todo momento el estado del bebé y vestidos que pueden cambiar de forma y estilo dotados a su vez de placas solares para recibir energía con la que cargar el móvil son los wearables que pueden revolucionar el mercado actual. La tecnología wearable ha llegado para quedarse a nuestra vera y mejorar nuestras vidas. Ahora tan sólo falta que sea asequible para nuestros bolsillos…

HACE 4 AÑOS