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¿Qué son las smart cities y por qué mola vivir en una de ellas?

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Dicen los que saben, los llamados “expertos”, que en 2050 el 70% de todas las personas del mundo viviremos en ciudades. Y mientras te dejo ya con el pensamiento de cómo vamos a entrar tantos en sitios ya un poco saturados, esto me ha servido para introducir un tema del que te quiero hablar, las Smart Cities.

El término Smart City suena bastante molón y lo que hay tras él también lo es. Y es que las iniciativas que buscan convertir las ciudades en ciudades inteligentes quieren facilitarte la vida con proyectos bastante curiosos, como uno que te ayudará a saber donde puedes aparcar sin dar mil vueltas u otro que te dirá si no es buen día para que salgas a la calle si eres alérgico. Pero me dejo de ejemplos y me centro en explicarte qué es una Smart City y por qué te encantaría vivir en una.

 

¿Qué es una Smart City?

La verdad es que no te puedo decir que haya una explicación o una traducción muy directa al castellano del concepto “Smart City”. Lo más habitual es que se traduzca como “ciudad inteligente”, pero el follón viene cuando toca definir qué determina que a una ciudad se le pueda llamar “inteligente”.

Por lo general, los proyectos y ciudades inteligentes buscan mejorar la situación de éstas y de sus habitantes haciendo uso de la tecnología. La mayoría de las ciudades que se quieren hacer inteligentes tienen programas que persiguen el ahorro de energía, una mejor gestión del tráfico o vigilar la calidad ambiental mediante distintos sensores.

 

Y LLEGÓ EL BIG DATA

Claro, luego esa enorme cantidad de datos obtenida con los sensores desperdigados por toda la ciudad —Santander, por ejemplo, ya tiene miles— tienen que recogerse en algún lado. Aquí llego al punto en el que podemos hablar del big data, porque es tal la cantidad de cosas que se pueden recopilar mediante los smartphones de los usuarios o los sensores colocados, que manejar todo eso es un nuevo arte.

Estructura de la Smart City de Santander

Básicamente todo lo recopilado va a un ordenador central que se encarga de separar por parámetros todo lo obtenido, y desde él y con técnicas de minería de datos o data minning se pueden conseguir cosas curiosas. Puede parecer una tontería, solo una gran base de datos, pero por ejemplo puede ser muy útil para controlar el flujo de tráfico de una ciudad en hora punta, mirando como se han ido moviendo los smartphones de la gente, y de esa manera se podría mejorar el tráfico con carriles reversibles o vías alternativas.

 

Estos son los proyectos que ya están en marcha

SANTANDER, UNA DE LAS PIONERAS

En España contamos con unas cuantas ciudades que buscan darle un arreón a su desarrollo con el uso de tecnologías, unidas en la Red Española de Ciudades Inteligentes. Pero dentro de la lista de ciudades una de las pioneras es Santander, que tiene en desarrollo desde 2009 un plan para convertirse en Smart City para 2020, ahí es nada.

La cosa consiste en plagar la ciudad de miles de sensores, que conectarán con un cerebro central que recopilará todos los datos para mejorar el funcionamiento de la ciudad. Uno de los proyectos más interesantes es la idea de enterrar sensores en el suelo de las calles, ¿con qué propósito? Saber si hay aparcamientos libre en la calle.

El sensor detectaría si tiene un coche encima y si no lo hay avisará el cerebro. Lo interesante es que esa información estará disponible en una aplicación móvil —ahora mismo se muestra en carteles— para que cualquiera pueda ver en qué calle tiene hueco para dejar su coche. Me imagino son las carreras de la gente al estilo “GTA” por conseguir ese hueco libre en plena hora punta.

Otra de las ideas molonas que se va a implantar también son los sensores de humedad en parques y jardines. El uso de estos sensores, por si no te lo has imaginado ya, es muy sencillo. Se trata de hacer un riego más eficiente de las zonas verdes de la ciudad. El sensor (al estilo del Parrot Flower Power) detecta que una zona necesita agua y activa el riego. Se ahorra en desplazamientos de personal pero también en agua, aunque tampoco es que en Santander les falte…

 

A CORUÑA TIENE 14 PROYECTOS EN MARCHA

Otra ciudad española que también se ha apuntado a esto de las Smart Cities, aunque más tarde que Santander, es A Coruña. Para final de año tendrían que estar listos los 14 proyectos que la ciudad decidió apoyar para mejorar el tráfico, el agua, energía o medio ambiente, entre otros apartados.

En La Coruña, como en Santander, quieren que te enteres de dónde puedes encontrar aparcamiento, aunque en su caso te dirigirán a un parking (no es para que pases por caja, no…) pero también será útil para transportistas, porque podrán saber huecos en zonas de carga y descarga, y para personas con movilidad reducida, indicando dónde hay plazas de aparcamiento libres para ellos. Todo, otra vez, mediante una web o aplicación móvil.

Pero si hay algo en común entre las distintas Smart Cities es que siempre hay un hueco para el medio ambiente. En el caso gallego, además de los sensores para ahorrar en agua también hay sensores para medir la calidad del aire y el ruido en tiempo real… y algo más. Los alérgicos vivirán más tranquilos en A Coruña, porque sus sensores también miden la presencia de partículas de polen o alérgenos en el aire. Yo ya estoy pensando en hacer las maletas.

 

TEL AVIV, LA MEJOR SMART CITY DE 2014

Ya fuera de las fronteras españolas, dentro de las cuales te podría haber presentado muchos más proyectos de Smart Cities, la campeona en esto de las ciudades inteligentes en Tel Aviv, La capital de Israel tiene diversos proyectos, muchos de ellos similares a los de las ciudades españolas de las que te he hablado, pero su principal éxito no tiene que ver con el medio ambiente o la eficiencia energética.

La razón por la que Tel Aviv tiene de momento el título de mejor Smart City se llama DigiTel, que a simple vista solo es una tarjeta que cualquier ciudadano puede tener a partir de que cumpla 13 años. Pero es que detrás de esa tarjeta se esconden muchas ventajas. Para poder disfrutarlas el primer paso del usuario consiste en instalarse una aplicación en el móvil, creando un perfil con su edad, sexo y preferencias.

La aplicación tira mucho de geolocalización, eso de espiar por donde pasas con el móvil, para personalizar contenido o enviar avisos. ¿Que te mola la música y va a haber un festival? Oferta al canto. ¿Que en tu ruta diaria para ir a trabajar ha habido un accidente? Aviso y ruta alternativa al canto. ¿Que nadie ha avisado de una incidencia en una calle? Sacas una foto y como la aplicación ya sitúa dónde la has sacado avisa a los servicios correspondientes.

Por supuesto el servicio también tiene detrás un montón de redes WiFi desperdigadas por toda la ciudad, para que nadie se coma los megas de su móvil por estar con la app de DigiTel todo el día abierta. Además, en esa misma plataforma también tienen un hueco para la participación ciudadana, para protestar por cualquier cosa que no te guste de la ciudad.

 

Masdar City, porque no todo iban a ser éxitos

Todo lo que te he enseñado hasta ahora son cosas ya en marcha o que están cerca de iniciarse. Pero un peligro de las Smart Cities es que podrían ser un ejemplo de burbuja tecnológica, como ha ocurrido con un megaproyecto que arrancó en los Emiratos Árabes, donde a veces parece que no saben qué hacer con la pasta.

Masdar City quiere, o quería, ser la primera gran ciudad del mundo completamente inteligente. Su muro perimetral protegerá sus habitantes de las tormentas de arena del desierto que le rodea, sus calles estarán diseñadas para conducir el aire fresco proporcionado por una torre de aire central, toda la energía estará generada por placas solares y la comunicación será posible con una especie de naves-coches individuales con 78 paradas a lo largo de toda la ciudad.

Todo súperbonito, futurista y demás cosas guays pero ¿cuál es la realidad de Masdar City? El proyecto comenzó en 2006, con las ideas del arquitecto Norman Foster, apoyado con la financiación del Fondo Mundial para la Naturaleza, los propios Emiratos Árabes Unidos y distintas empresas e instituciones como el prestigioso MIT.

La idea era que la ciudad estuviese completamente construida para 2016 pero, cosas de la crisis, esa fecha ya se ha tenido que retrasar hasta 2020, aunque en 2013 se abrió una cuarta parte para intentar darle un impulso y que llegue turismo, aunque se vayan a encontrar con más andamios que en la Sagrada Familia.

Tampoco seré yo quien diga que el proyecto de Masdar City está muerto. De hecho, hace poco han abierto allí la sede de la Agencia Internacional de las Energías Renovables que, por supuesto, es muy eficiente y gasta muy poca energía, pero todavía queda mucho para que esa ciudad se parezca a la que se imaginaban allá por 2006.

Lo que sí parece es que en esto de las Smart Cities o ciudades inteligentes hay desarrollos muy interesantes, que por un lado pueden ayudar a las administraciones públicas a gestionar las ciudades pero por otro también te he mostrado cosas útiles para la gente de a pie, pero todavía quedan unos añitos para que podamos ver del todo como mola vivir en una Smart City.

 

HACE 5 AÑOS