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Nevera: 5 trucos para ahorrar en tu factura de la luz

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La nevera es el electrodoméstico de la casa que más tiempo está encendido. Básicamente porque lo está siempre. Es por eso que su consumo es parte importante de lo que gastas de electricidad en casa y, por tanto, debes prestarle atención para tratar de reducirlo, algo que es relativamente sencillo si sigues estos consejos para ahorrar en la factura de la luz con tu frigorífico.

 

Escoge el frigorífico adecuado

Elegir un frigorífico eficiente y que se adapte a tus necesidades es el primer paso a la hora de ahorrar, así que además de escoger el tipo de nevera que más te guste o que mejor encaje en tu cocina, son tres los aspectos que debes de tener en cuenta:

 

  • Clasificación energética: Es lógico y normal que el consumo sea lo primero que debas mirar si quieres ahorrar electricidad con tu frigorífico. Y es que una nevera A+++ consume la mitad que una nevera A+, y eso se traduce en un ahorro anual aproximado de 130 kWh, que a 0,17 euros el kWh (impuestos incluidos) son 22 euros al año, 110 en 5 años y más de 300 a lo largo de toda su vida útil.
Clase Consumo Anual Ahorro Anual comparado de un A+++ Ahorro 5 años Ahorro 15 años
A+++ 132 kWh
A++ 197 kWh 11,05 € 55,25 € 165,75 €
A+ 262 kWh 22,10 € 110,50 € 331,5 €
A 328 kWh 33,32 € 166,60 € 499,80€
B 447 kWh 53,55 € 267,75 € 803,25 €
  • Un compresor inverter: las neveras son como aires acondicionado en miniatura y, como estos, cuentan con un compresor que es parte esencial del proceso de enfriamiento. El hecho de que nuestra nevera disponga de un compresor inverter es importante porque este tipo de compresores pueden funcionar a diferentes velocidades, adaptándose a la potencia necesaria en cada momento. Los convencionales, en cambio, simplemente se ponen en funcionamiento cuando la temperatura supera el umbral fijado, que es cuando lo oirás y dirás “la nevera se ha encendido”. Esto es menos eficiente energéticamente, ya que el proceso de puesta en marca conlleva un gasto mayor y, además, la mecánica sufre, por lo que los compresores convencionales suelen estropearse antes.
  • Un frigorífico ni muy grande, ni muy pequeño: a la hora de escoger nevera, debes de pensar bien de qué tamaño la vas a necesitar, porque tan malo es comprarse un frigorífico muy grande para que luego se mueran de risa medio limón, una cebolla y tres yogures caducados, como tener una nevera pequeña en la que solo tu habilidad jugando al Tetris te permite guardar toda la compra.

 

Consejos para ahorrar electricidad al usar el frigorífico

Unas vez has escogido el frigorífico adecuado, llega el momento de usarlo, y ahí es donde podemos llevar a cabo diferentes recomendaciones para ahorrar electricidad y que la factura de la luz no te asuste cada vez que la recojas del buzón o la consultes online:

 

  • Abre la nevera con moderación: abrir la nevera afecta directamente a su consumo. De forma orientativa, controlar la apertura de la puerta reduce el consumo anual en un 20%, lo que supone en torno a 10 euros al año. Por supuesto, dejar la puerta de la nevera abierta mucho rato mientras bebemos agua o metemos y sacamos cosas también influye negativamente en el consumo.
Beber mientras la nevera está abierta: mal
Beber mientras la nevera está abierta: mal.
  • No pongas cosas calientes en el frigorífico: esta es una regla de oro. Si quieres guardar una sopa o un caldo en la nevera o en el congelador, deja que se atempere primero. No solo ahorrarás electricidad, sino que evitarás el riesgo de que esa sopa derrita los helados que tienes en ese mismo cajón o, peor aún, caliente las cervezas que tenías enfriando para el aperitivo.
  • Piensa bien el sitio en el que colocas la nevera: puede parecer una tontería, pero la temperatura exterior influye bastante en el consumo de un frigorífico. En la medida de lo posibles no conviene colocarlo cerca de una fuente de calor, como por ejemplo el horno o la encimera, o de luz solar directa, como una ventana.
La nevera al lado del horno no es una buena idea
La nevera al lado del horno no es una buena idea
  • No uses el frigorífico como armario: guardar en la nevera cosas que no necesitamos que estén frías en ese momento y se puedan guardar fuera, como leche, zumo o cerveza, también influye directamente en su consumo. Siempre es mejor ir incorporando los bricks o los botes según los necesitemos, ya que un frigorífico muy lleno no funciona eficientemente.
  • Evita llenar la nevera de golpe: aunque esta es una recomendación que no siempre podrás llevar a cabo, porque a lo mejor haces una compra semanal, siempre es mejor no llenar la nevera de golpe. Al introducir muchos productos a temperatura ambiente se corre el mismo riesgo que con la sopa caliente, aumentando el consumo eléctrico e incluso haciendo que los productos que ya estaban en la nevera absorban parte de la energía de los nuevos y se calienten.
Aunque da gusto ver una nevera tan llena, no es lo mejor para su funcionamiento
Aunque da gusto ver una nevera tan llena, no es lo mejor para su funcionamiento.

Y hasta aquí los consejos para ahorrar en la factura de la luz con tu frigorífico. Si los sigues notarás que cada mes consumes un poco menos de electricidad, y aunque igual no es una fortuna lo que te ahorrarás, sí dará para poder tener en la nevera algún que otro capricho gastronómico.

 

HACE 5 AÑOS