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7 aparatos de los años 90 que alguien nacido en el 2000 ya no reconocerá

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Aprovechando el descanso del verano, me he propuesto revisionar “Friends“. En uno de sus primeros capítulos, uno de los protagonistas le dice a otro “mira, te enseño las foto de mi hijo”. Lo que esperas a continuación es que se saque el móvil de la chaqueta y abra la aplicación de fotos, pero no: tiene un sobre con las fotos reveladas. ¿Teléfono? Sí, el del bar, el de casa o las cabinas, pero nada más.

“Friends” ha envejecido bien, pero éste no es el único momento en el que te “chocan” los dispositivos electrónicos que utilizaban en los 90… o los que todavía no existían. En las últimas dos décadas, la tecnología ha evolucionado a pasos agigantados. ¿Que no? Mira todos estos aparatos que antes casi todo el mundo utilizaba y que ahora un niño no reconocería.

 

Walkman

Varios modelos de Walkman (foto: )
Varios modelos de Walkman (foto: Edvvc)

Hubo una época en la que la música no venía en formato *.mp3. Es más, todavía no se había popularizado el CD como formato físico. Lo que existían eran cintas de audio o casetes. Dichos casetes consistían de una cinta magnética que iba girando de un carrete a otro. ¿Que querías volver a escuchar una canción? Te tocaba rebobinar y darle al play de forma totalmente aleatoria, pudiendo pasarte o quedarte corto. Toda una aventura.

Para reproducir estas cintas de audio estaban las clásicas minicadenas. Todo adolescente que se preciase tenía una en su casa y, cuanto más grandes fuesen los altavoces, mejor. ¿Y si te querías ir de paseo con música? Te tenías que llevar un walkman colgando del pantalón. Y lo que pesaba… bueno, puedes imaginártelo.

 

Discman

Un "discman". Sí, ahí dentro iba un CD enterito (foto:  Robert Leverington)
Un “discman”. Sí, ahí dentro iba un CD enterito (foto: Robert Leverington)

Poco a poco la industria del audio se fue modernizando y, con la llegada del CD, tocó jubilar los walkman. En su lugar llegaron los discman, que básicamente eran todavía más tochos (un CD es mayor que la cinta) pero, a cambio, tenían sus ventajas, como la posibilidad de ir directamente a una canción sin tener que rebobinar. Suena a obviedad hoy en día, pero por aquel entonces era todo un lujo.

El furor de los discman no duro demasiado. Gastaban una barbaridad de batería y, peor aún, hacer deporte con la mayoría de modelos era un auténtico suplicio. A nada que te movías, el lector de CDs saltaba. Sí que llegaron a verse en el mercado algunos modelos más resistentes a los saltos, pero para entonces comenzaba a triunfar un nuevo formato: el MP3…

 

Disquete

Coloridos, sí, pero no podían almacenar ni una canción (foto: frankileon)
Coloridos, sí, pero no podían almacenar ni una canción (foto: frankileon)

¿Qué es esa cosa cuadrada y estrecha? Pues es algo que encajará en tu ordenador de sobremesa… si éste ya tiene unos años. Primero fueron los portátiles los que prescindieron de los lectores de disquetes. Después, los ordenadores de escritorio, con la mayoría optando por abandonar el formato hace tiempo ya. Vale, pero ¿qué es exactamente?

Se trata de un soporte de almacenamiento que se utilizaba antiguamente. Comenzaron con disquetes enormes en los años 60, pero después su tamaño se fue reduciendo hasta las 3,5 pulgadas (8,8 centímetros). Su lectura era lenta pero lo más frustrante era el espacio que conseguían: el disquete estándar de 3,5 tan sólo alcanzaba 1,44 MB. Sí, menos de lo que hoy ocupa una canción o una foto de tu móvil de alta gama.

Aunque fueron optimizando su almacenamiento con los años, al final el consumidor medio dejó de utilizar los disquetes para guardar sus archivos. Después llegarían los CDs (recuerdo cómo las primeras grabadoras de CDs costaban una auténtica barbaridad), luego los discos duros externos y memorias USB y después… ¿el almacenamiento en la nube? Parece que por ahí irá la cosa.

 

Teléfono a disco

¿Sabrías marcar con este teléfono? (foto: amsfrank)
¿Sabrías marcar con este teléfono? (foto: amsfrank)

¿Cómo de difícil puede ser utilizar un teléfono fijo con disco de marcar? Depende del año en el que hayas nacido. Y, si no, que se lo pregunten a las chicas del vídeo que te dejo a continuación, que no encuentran la forma de hacerlo funcionar. Llevaban décadas entre nosotros aunque poco a poco fueron sustituidos por teléfonos con teclas de pulsar “normales y corrientes”.

Por si la incomodidad de tener que girar el disco una y otra vez no fuera suficiente, tampoco admitían la posibilidad de enviar mensajes de texto. Te recomiendo este vídeo en el que un grupo de niños intenta hacerlo funcionar. Sus caras lo dicen todo. Puede que sepan lo que es, pero el saber cómo usarlo… ya es otra cosa.

 

Máquina de escribir

Máquina de escribir antigua. Grande, ¿verdad? (foto: KristinNador)
Máquina de escribir antigua. Grande, ¿verdad? (foto: KristinNador)

¿Cómo? Un teclado gigante, vale, pero ¿dónde está el ordenador? Desde mediados del siglo XIX se comenzaron a patentar máquinas que permitían al usuario escribir sobre papel, aunque el primer gran éxito comercial no llegaría hasta 1872. A partir de ahí, el diseño más o menos se estandarizó y simplemente se fueron reduciendo en tamaño, manteniendo muchas de sus características (incluido su popular sonido). Llegaron a lanzar algunos modelos eléctricos.

En su día fueron muy populares, pero se terminaron sustituyendo por los teclados de ordenador aunque todavía existen algunos nostálgicos que las utilizan. No obstante, también te diré que los sistemas actuales han heredado mucho de las máquinas de escribir antiguas, como la distribución de letras (QWERTY) o la norma de no acentuar las mayúsculas. Por suerte, los teclados de ahora son mucho más silenciosos y permiten borrar errores de forma mucho más sencilla: una tecla y listo.

 

Busca

En ausencia de móviles, buenos son "buscas" (foto: Hades2k)
En ausencia de móviles, buenos fueron los buscas (foto: Hades2k)

Cuando los teléfonos móviles estaban en una fase muy temprana y no eran asequibles para la mayoría de la población, el estar localizable siempre era algo muy difícil. Imagínate que eras un médico o cualquier otro profesional al que normalmente tenían que dar mensajes urgentes. ¿Cómo lo hacían? Para eso nacieron precisamente los buscapersonas o “buscas”, como se les conoce habitualmente.

Eran baratos y sencillos: si alguien quería hablar contigo, te llamaba al busca y en él te aparecía simplemente el número al que debías llamar. Te tocaba entonces buscar un teléfono (una cabina, por ejemplo, ¿te acuerdas de ellas?) y llamar. Un poco trabajoso, sí, pero en aquella época era la mejor alternativa. Con el tiempo fueron evolucionando y hasta llegaron a permitir enviar texto, pero después llegaron los móviles y todo el mundo se olvidó de ellos.

 

Cámaras no digitales

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“¿Ya me has sacado la foto? Enséñamela a ver cómo salgo”. Lo que hoy en día todos dan por hecho, hasta hace unos años no era posible. Las cámaras no eran digitales y las fotografías quedaban almacenadas en un carrete, que debías revelar a posteriori. Pero ¿no podías ver las fotos antes? No, y además el revelado era muy caro, con lo que el sistema era de por sí muy poco eficiente.

Además, tenía que hacerlo un fotógrafo o alguien experto, ya que si lo hacías mal, perdías todas las fotografías. Así que, si coges una cámara y no tiene pantalla ni nada que se parezca a una ranura para introducir una tarjeta de memoria, lo más probable es que te encuentres ante una cámara tradicional. ¡No la abras inmediatamente o correrás el riesgo de perder las imágenes que van dentro!

 

HACE 4 AÑOS