Prohíben tener sexo con el robot Pepper

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Pepper, uno de los robots comerciales más conocidos, vuelve a ser noticia, tras filtrarse que, entre las múltiples condiciones que debes firmar al comprar uno, debes asegurar que no practicarás sexo con el robot.

De hecho, sus creadores -Softbank- acaban de anunciar que si lo usamos con fines sexuales o lo involucramos en un comportamiento indecente tomarán medidas al respecto.

Y es que Pepper, este robot autómata con una pantalla en el pecho, que es capaz de analizar nuestros gestos y el tono de voz para saber cómo nos sentimos, salió a la venta el pasado mes de junio, a un precio de unos 1.300 euros. Y en Japón causó un gran revuelo: en sólo 1 minuto, se agotaron los 1.000 robots disponibles. El siguiente lote saldrá a al venta a finales de octubre.

Sin embargo, no ha sido hasta ahora que ha trascendido esta clausula presente en todos los contratos del robot. De hecho, el contrato tampoco permite cualquier modificación que lo haga más atractivo, como cambiarle el modulo de voz para que suene más sexy.

La pregunta que a todos nos surge es cómo sabrá Softbank que hemos utilizado el robot con fines sexuales. Una pregunta a la que sus creadores aún no han respondido, pero que estamos seguros que responderán.

En 2050, más sexo entre humanos-robots que humanos-humanos

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Todo parece predecir que el futuro entre las relaciones robots y humanos serán más naturales y frecuentes.

De hecho, un estudio reciente afirmaba que, en 2050, practicaremos más sexos entre robots y humanos que no entre humanos y humanos.

Y es que la tecnología de los robots sexuales está avanzado a pasos agigantados con un único propósito: que adquieran más inteligencia para dar más placer.

Los últimos son unos robots que, además de poseer una sofisticada piel de silicona que se asemeja cada vez más a real, cuentan con sensores para simular emociones e inteligencia artificial.

De este modo, los nuevos robots sexuales hablan, responden a estímulos, pueden llegara a prender lo que más le satisface o disgusta a su dueño. La más conocida es Roxxxy, un robot que cuesta 7.000 dólares -o 1.500 dólares en la versión masculina-, pero hay muchas más.

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Muchas preguntas se agolpan cuando hablamos de sexo con robots, como ¿puede un hombre o una mujer acabar enamorándose de su robot? O ¿son una amenaza para las relaciones íntimas entre humanos? Demasiado pronto para responder a ellas. Pero veremos.

Y tú: ¿practicarías sexo con un robot?

HACE 5 AÑOS