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Fitbit Charge HR: Este es nuestro análisis

Fitbit Charge HR.

Fitbit lleva varios años dando guerra con sus wearables. A su favor juegan la experiencia y la tecnología propia desarrollada, algo de lo que que muchas otras empresas no pueden presumir. Fitbit sabe lo que hace, y lo acostumbra a hacer bien. Y prueba de ello es la Fitbit Charge HR, uno de sus modelos más completos, que sin duda se engloba en el top de los cuantificadores del mercado gracias sobre todo a su medición continua del pulso. En MediaTrends lo hemos estado probando unos días y hemos quedado más que satisfechos.

Un diseño con nota muy alta

Fitbit Charge HR.

La tecnología es la tecnología, pero no nos engañemos, muchos eligen qué wearable comprar por su diseño. Fitbit lleva años explorando el campo de lo bonito, combinable y cómodo, y la Fitbit Charge HR cumple de sobras con todos estos adjetivos.

Esta pulsera es bonita, discreta, fashion y ligera, características que ya quisieran muchos wearables. Se adapta a la muñeca perfectamente, apenas se nota que se lleva encima, y mejora respecto a modelos anteriores en su cierre, ahora tipo reloj, incluso con una banda para fijar a la correa el sobrante de ésta. Si lo que se busca es combinarla con la ropa, se vende en cinco colores y dos tallas (S y L), para todo tipo de muñecas.

Además, su característica SmartTrack permite un reconocimiento automático del ejercicio para que registres todos tus entrenamientos de forma automática.

Su pantalla OLED horizontal muestra los datos recogidos en tiempo real. Por defecto se muestra apagada, mientras que al apretar el botón lateral (o golpear con el dedo varias veces el dispositivo), muestra tanto la hora como los pasos, el ritmo cardíaco, la distancia recorrida, las calorías quemadas y las plantas subidas.

Fitbit Charge HR.

Además, si se lleva sincronizada con el teléfono, al recibir una llamada entrante ésta aparecerá en la pantalla de la pulsera. No se podrá responder, pero al menos sí tener presente que nos están llamando.

Con un diseño cercano al excelente, sus únicas pegas son, por un lado, que no se trata de una pulsera sumergible, por lo que no se puede nadar con ella. Eso sí, es resistente tanto a la lluvia como a las salpicaduras y al sudor. Por el otro, que el conector de la pulsera no es compatible con microUSB, lo que nos obliga a no perder de vista el cable compatible que incluye la pulsera para cargarlo.

El día a día

Fitbit Charge HR.

En el día habitual de un usuario medio la pulsera cumple a la perfección sus funciones. Con ella, se podrá saber cuántos pasos se ha dado cada día y la distancia recorrida, algo realmente útil para recordarnos que hay que moverse más a menudo. Recordamos que hay que configurar la app con la longitud de los pasos para que las estadísticas sean acordes con la realidad.

Otra de sus ventajas es la medición automática tanto del tiempo como de la calidad de sueño: la pulsera detecta automáticamente (en modelos anteriores había que activarlo manualmente) cuándo el que la lleva se va a dormir y cuándo se levanta, creando estadísticas en este ámbito también (incluso con cuántas veces el cliente se ha despertado o ha dormido inquieto durante la noche). Con estos dos indicadores, el de los pasos recorridos y el del sueño, se pueda llevar una vida la mar de sana.

Pero donde la Fitbit Charge HR marca las diferencias es en su lector continuo del ritmo cardíaco. Pocos wearables han conseguido una tecnología en este ámbito que funcione a la perfección, y la de Fitbit lo logra.

Fitbit Charge HR.

La pulsera lleva incorporado el lector del pulso en la zona trasera, y logra la medición gracias a dos luces LED que parpadean continuamente y que detectan en flujo sanguíneo. Así la pulsera calcula automáticamente el ritmo cardíaco del usuario, elaborando en la app las estadísticas acordes, algo muy útil sobre todo en el caso de los deportistas.

La tecnología PurePulse de medición logra datos muy precisos, aunque en carrera continua, por el movimiento de los brazos, puede perderse durante algunos segundos la medición por el vaivén. Nada grave. En cualquier caso, medir el pulso sirve sobre todo para poder planificar mejor el ejercicio, pues al analizar los datos se puede incrementar la intensidad del mismo en las zonas donde las pulsaciones no son demasiado altas (no os preocupéis, la app nos indica visualmente en qué zona de ritmo cardíaco estamos en cada momento). Otra de sus ventajas es la mayor precisión en la cuenta de la quema de calorías.

Fitbit Charge HR.

Este modelo no incluye GPS integrado, por lo que la cuenta de las pulsaciones resultará útil para deportistas medios que quieran mejorar el rendimiento del entreno sin necesidad del cálculo exacto de las rutas (o que prefieran llevar consigo otro gadget o móvil con este cometido). Otra de sus ventajas es que la pulsera detecta automáticamente cuándo iniciamos y terminamos el ejercicio físico.

Cuando la pulsera se lleva puesta, las luces no se detectan. Pero de noche, y si está algo separada de la muñeca, se pueden convertir en algo molestas. No hay que preocuparse, pues desde la app se puede configurar la pulsea para detener la medición si nos molesta.

Una app para dominar la pulsera

Es desde la app (iOS, Android y Windows) donde se controlan y analizan los datos recabados por este dispositivo, y actualmente podemos decir que la aplicación no solo ha mejorado mucho desde sus versiones iniciales, sino que es más intuitiva y muestra los gráficos de manera más sencilla e inteligible.

Fitbit Charge HR.

Además de las estadísticas, en la app se pueden también definir los objetivos a cumplir por el usuario (las metas), y se anima a superar diferentes desafíos. Permite comparar nuestros resultados con los de los amigos, y también configurar desde el tipo de calendario a los avisos de voz que escucharemos si llevamos con nosotros el móvil sincronizado mientras se corre.

Respecto de la batería, el fabricante asegura que la carga completa mantiene activo el wearable durante cinco días, mientras que, en esta prueba, la duración ha sido de poco más de cuatro días, bastante acorde teniendo en cuenta la medición del ritmo cardíaco continua (apenas afecta a la batería) y que la hemos sometido a running.

Conclusión

Fitbit Charge HR.

El uso de la Fitbit Charge HR nos ha dejado más que satisfechos. Su diseño es bueno tanto en comodidad como en apariencia, y su facilidad de uso y su app hacen que este wearable sea indicado tanto para expertos en tecnología como para amateurs.

En cuando a la tecnología integrada, más allá del cuentapasos y la medición del sueño, el lector del ritmo cardíaco no sólo cumple su función, sino que supera las expectativas con creces (adiós a las cintas de pecho para medir las pulsaciones).

Es por ello que creemos que la Fitbit Charge HR es un gadget adecuado tanto para el día a día de los que no hacen ejercicio como de los deportistas que necesitan controlar sus constantes, especialmente para los que quieren deshacerse de las cintas de pecho que miden el pulso. Eso sí, hay que recordar que no se puede nadar/ducharse con ella y vigilar bien dónde se coloca el cable para cargarla. Pruébala y cuéntanos tu experiencia.

HACE 4 AÑOS