TENDENCIAS

Muere Marvin Minsky, el padre de la Inteligencia Artificial

Marvin Minsky, científico pionero en la Inteligencia Artificial, ha muerto a los 88 años a causa de una hemorragia cerebral. El gran número de investigaciones sobre la materia centrados en sus conocimientos científicos, lo convirtieron en una de las personas más respetadas del sector. Su trabajo ayudó a crear el ordenador personal y puso los primeros pasos de lo que años después sería Internet.

Minsky sentó las bases de la Inteligencia Artificial gracias a la demostración de impartir el razonamiento y el sentido común a las máquinas. La clave de su éxito fue que, desde su época de estudiante en Harvard, no apreciaba diferencia entre los procesos de pensamiento de los seres humanos y los de las máquinas.

En los años 50, trabajó para unir los procesos psicológicos humanos y la posibilidad de dotar a las máquinas de inteligencia. En 1959 cofundó el proyecto de Inteligencia Artificial del MIT juntó a John McCarthy, que más tarde se convertiría en el Laboratorio de Inteligencia Artificial.

Este laboratorio fue el centro de experimentos del ordenador y la revolución de Internet. De hecho, él planteó la idea de que la información digital debía ser compartida libremente, lo que daría lugar al movimiento del software de código abierto y, en parte, a Arpanet, el precursor de Internet.

Marvin Minsky y la robótica

Marvin Minskyk

Pero los logros de Marvin Minsky no se quedaron ahí. Diseñó y construyó los primeros escáneres visuales y las manos mecánicas con sensores táctiles, o lo que es lo mismo, sentó los primeros pasos de la robótica moderna.

Contribuyó también al desarrollo de la descripción gráfica simbólica, geometría computacional, representación del conocimiento, semántica computacional, percepción mecánica, aprendizaje simbólico y conexionista. En 1951 creó el primer simulador de redes neuronales (SNARC).

Marvin Minsky nació el 9 de agosto de 1927 en Nueva York. Estudió matemáticas de la Universidad de Harvard y recibió un doctorado en matemáticas de Princeton. Sin embargo, las matemáticas no fueron el centro de su vida. De hecho, las descartó junto a la genética o la física, hasta decantarse por la inteligencia en sí misma.

Su pensamiento le llegó a afirmar, de forma casi apocalíptica que las máquinas sustituirían al hombre y terminarían por destruirlo de la faz de la Tierra, siempre basándose en la posibilidad de crear supermáquinas con sentimientos. 

HACE 5 AÑOS