COMPARATIVAS

Las 10 mejores películas del Antiguo Egipto

Aprovechamos que acaba de llegar a nuestras carteleras el estreno comercial de ‘Dioses de Egipto‘ para hacer un repaso del tratamiento que ha hecho el cine a lo largo de su historia sobre la cuna de la civilización.

‘Dioses de Egipto’ es una película de acción y aventuras basada en la mitología egipcia, dirigida por el director australiano Alex Proyas (‘El cuervo’, ‘Dark City’, ‘Yo, robot’…) con Gerard Butler, Nikolaj Coster-Waldau y Geoffrey Rush en el reparto. Este es su tráiler:

Los diez mandamientos del cine sobre el Antiguo Egipto

‘LA MUJER DEL FARAÓN’, de Ernst Lubitsch (1922)

 

Uno de los directores más importantes y respetados del séptimo arte (el famoso ‘toque Lubitsch‘: sutiles metáforas cómicas y eróticas para sortear la censura), realizó en su Berlín natal esta pequeña joya muda que llevaría más tarde en su maleta a Hollywood como carta de presentación. Tragedia amorosa con una esclava de belleza capaz de echar a perder reyes e imperios. Sus decorados y ambientación son de un esfuerzo digno de verse.

‘LA MOMIA’, de Karl Freund (1932)

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No puede tratarse la cultura egipcia sin hacer referencia a su máximo exponente, su símbolo por excelencia, pirámides aparte. Si bien, casi todas las cintas que lo han tratado suelen ambientarse a principios del siglo XX y atienden a maldiciones resultantes de saquear sarcófagos, no hay ninguna como esta joya clásica de la Universal y, por supuesto, la caracterización del gran Boris Karloff. Quedarás hipnotizado con sus flashbacks, reencarnaciones y sombras. La mejor momia de todos los tiempos sin ningún género de duda.

‘SINUHÉ EL EGIPCIO’, de Michael Curtiz (1954)

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Esta película supuso una pequeña decepción personal. La novela de Mika Waltari, una maravilla cargada de erotismo completamente enganchante, quedó convertida inesperadamente por el director de ‘Casablanca’ en un alegato puritano y casi cristiano en la imposición del monoteísmo. Los encargos de los grandes estudios, ya se sabe.

‘TIERRA DE FARAONES’, de Howard Hawks (1955)

El gran Hawks quería hacer un western pero no le dejaron para esta ocasión (llegó a proponer a John Wayne para faraón y hubiese sido lo máximo) y aún así resulta que con William Faulkner en el guión firmó una cinta estupenda. Traición, ambición y un interior de la pirámide de Keops como nunca se ha hecho. Un espectáculo injustamente infravalorado.

‘LOS DIEZ MANDAMIENTOS’, de Cecil B. DeMille (1956)

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Otro lugar común, aparte de las momias, es explotar todo aquel pasaje bíblico del éxodo del pueblo judío. DeMille revisionó su propia obra de 1923 y ‘superprodujo’ a un Charlton Heston como eterno Moisés y a Yul Brynner como épico Ramsés. La división del Mar Rojo quedará por siempre como una secuencia icónica de la historia del cine.

‘NEFERTITI, REINA DEL NILO’, de Fernando Cerchio (1961)

Encuadrada en la regulera serie de péplums italianos de los sesenta, aquí se recreó el Antiguo Egipto con poca fortuna, batallas de pega y un romance que no convence ni interesa. Pasó a la historia por tener a los egipcios menos morenos de todo el celuloide.

‘CLEOPATRA’, de Joseph L. Mankiewicz (1963)

Una de las ‘travesías del desierto’ cinematográfico por excelencia fue esta cinta, famosa por el caos absoluto de sus dos años de rodaje. Cambio de director, tortas por el guión, tortuoso romance en la vida real de la pareja protagonista, superproducción inmanejable y megalómana con miles de extras, decorados, vestuario… de aquellas que están a punto de arruinar estudios enteros. Todo estaba tan en la cuerda floja que inesperadamente consigue sacar la cabeza, transmitir esa tensión e histeria colectiva y hacer de él un film vibrante.

‘FARAÓN’, de Jerzy Kawalerowicz (1966)

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La mejor recreación, la puesta en escena más fidedigna y aplicada del Antiguo Egipto responde, no a una gran superproducción histórica sino a un inesperado film.. ¡polaco! Consiguió sustituir con éxito un gran presupuesto por una fotografía de planos muy esforzados, originales y visualmente impactantes. Su trama se enreda innecesariamente en la conspiración política y la lucha entre ejército y poder sacerdotal, aún así su formato casi de ‘cine de autor’ transporta y supone una auténtica delicia.

‘MARCO ANTONIO Y CLEOPATRA’, de Charlton Heston (1972)

El bueno de Charlton se desnudó (literalmente) con este proyecto y quedó en canilla picada, como la propia película básicamente. Una adaptación británica de la obra de Shakespeare que resultó efectivamente teatral y que contó con Juan Luis Galiardo, Fernando Rey o Carmen Sevilla como secundarios. Toda una excentricidad.

‘EXODUS: DIOSES Y REYES’, de Ridley Scott (2014)

Más ‘travesía por el desierto’. El mito Ridley lleva ya algunos años deslizándose por la duna movediza en la que ha convertido su carrera tras alcanzar la cima con obras maestras como ‘Alien’ o ‘Blade Runner‘. Aquí quiso recuperar la superproducción histórica aplicando efectos especiales modernos y quedó efectivamente en eso, un efecto. Las aguas se abrieron con la película de DeMille y se cerraron de golpe aquí, ahogando a todos los implicados por el medio.

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HACE 4 AÑOS