HOW-TO

7 pasos para crear una startup y tener éxito

¿Qué tienen en común Mark Zuckerberg, Larry Page y Dick Costolo? Que han triunfado creando empresas tecnológicas de éxito después de liarse la manta a la cabeza y crear su propia startup. En España también hay numerosos casos de éxito, y cada día son más los que se animan a emprender. ¿Tienes buenas ideas en mente? ¿Te gustaría crear tu propia startup? Te explicamos los pasos a seguir.

Una startup es una compañía de relativa nueva creación o emergente cuya base es la tecnología y que no sólo tiene un producto innovador, sino que ese proyecto puede escalar (ir a otros países, desarrollarse), es decir, crecer muy rápido. Naturalmente, dar con la tecla adecuada no es fácil, y muchos proyectos se quedan en eso, sólo proyectos. Pero hay centenares de startups de éxito en España, y una podría ser la tuya. Así deberían ser tus inicios.

1. Definición y diferenciación

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Para empezar, vas a necesitar una buena idea, algo que creas que puede funcionar. Tendrás que buscar qué producto crees que puede tener éxito, definirlo muy bien y analizar qué otro tipo de proyectos similares hay en el mercado (competencia).

Si ya existen en la zona donde pretendes ponerlo en marcha, aparecerá otra palabra clave: diferenciación. Necesitas algo que sea diferente, que pueda marcar la tendencia realmente. En cambio, si no existen o los hay pero que no operan en tu zona, puede ser una buena doble oportunidad (podrás analizar qué hace esa compañía y adaptar sus puntos positivos).

Preguntas que debes hacerte: ¿en qué se diferencia tu idea con respecto a tu competencia? ¿qué necesidades cubre?

En este punto, aunque el realidad durante todo el proceso, será importante asistir a charlas, encuentros y ferias donde participen otras personas como tú y gente de éxito, pues aprenderás escuchándolos y tendrás la posibilidad de preguntarles cualquier duda que tengas.

2. El producto y el equipo

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Cuando hayas definido qué producto pretendes poner en el mercado, llega el momento de analizar cómo hacerlo realidad, qué necesitas, cuáles son los pasos a seguir. El análisis de la competencia te servirá mucho, y tocará sentarte con calma y ver exactamente en qué punto está tu idea, qué necesitas y cómo llevarla a cabo.

Entonces entra en escena otra palabra clave: equipo. Aunque realizar proyectos solos tiene sus ventajas, tiene muchas más rodearse de un buen equipo que complemente tus habilidades. Quizás seas bueno programando pero malo en márketing; o seas un desastre con los números pero buen diseñador. Rodearse de personas que aporten a la empresa será básico.

Al definir el producto es bueno también definir plazos. Cuándo lanzar, cómo lanzar, que márketing disponer. Todo ello debe estar contemplado.

Y también es importante hacer un primer prototipo de lo que se quiere crear: servirá no sólo para lograr los mejores compañeros de viaje, sino también para lograr financiación.

3. El plan de negocio

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Todo lo dicho anteriormente tiene que quedar por escrito en el Business Plan (plan de negocio). Este documento, la biblia de todo proyecto, debe contemplar todas las variables relativas a lo dicho anteriormente así cómo cálculos claves: inversión, ventas, beneficio, crecimiento previsto, umbral de rentabilidad.

El plan de negocio, al fin y al cabo, será tu mejor tarjeta de presentación, aquella que te servirá para vender tu producto al que será tu primer y uno de los más importantes clientes: los inversores.

4. La inversión

Aunque hay proyectos que se pueden comenzar en el garaje de casa, al final todo proyecto para crecer necesita de una inversión de capital. Lo más habitual en las empresas que comienzan es tirar de capital propio con la ayuda de las míticas tres efes: Family (familia), Friends (amigos) y Fools (locos).

Pero puede que tu proyecto sea demasiado grande y que necesites un volumen de dinero mayor. En este caso, tendrás que analizar posibilidades como los créditos Enisa (financiación estatal) o plantearte la entrada de un mayor inversor. En este último caso, en el sector tecnológico hay bastantes empresarios con fondos no sólo dispuestos a invertir con dinero, sino también con su experiencia. Y es que en el sector tecnológico la experiencia es mucho más que un grado.

Eso sí: la entrada de inversores recuerda que significará diluir tu porcentaje de capital (parte de la empresa que te pertenece).

5. La incubación y aceleración

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El sector de las startups en España vive un momento dulce, con centenares de proyectos. Ello hace que se trate de una industria dinámica, creciente, y que al mismo tiempo se haya creado alrededor de ella numerosos instrumentos que pueden ser muy útiles a los emprendedores.

Dos de ellos sirven a muchos emprendedores en sus inicios. Son las incubadoras y las aceleradoras: a veces los emprendedores pueden con todo el proceso ellos solos, pero en otras ocasiones necesitan el soporte de terceros que los ayuden.

Se trata básicamente de instrumentos creados por otros emprendedores que han tenido éxito y destinados a ayudar a los nuevos emprendedores. La diferencia básica es que las incubadoras son para los proyectos en fase inicial, mientras que las aceleradoras son proyectos que ya tienen sus primeros pasos hechos.

Por lo demás, hay bastantes similitudes: la incubadora / aceleradora madre recibe una parte del capital de la startup y, a cambio, esta recibe financiación, instalaciones, contactos y ayuda de los mentores que forman parte de la incubadora / aceleradora, es decir, expertos en diversas materias.

En ellas se ayuda a encontrar las deficiencias de los proyectos, a mejorar el plan de negocio, a redefinir productos y a impulsar su lanzamiento cuando llegue la hora: el éxito de una startup es bueno para la aceleradora / incubadora y para la propia startup.

6. Pivotar

Sí, esta palabra está muy de moda en las startups. Pivotar significa ser capaz de ‘mover’ todo el negocio ya creado, es decir, reorientar la compañía rápido. A veces los proyectos iniciales no son los que tienen más éxito, sino que de pronto aparece un elemento secundario que es el de éxito.

Saber moverse rápido, tomar decisiones y adaptarse a los nuevos tiempos y demandas del mercado será básico para tener éxito.

Y una vez logrado que el producto funcione, habrá que hacer escalar el negocio: aprovechar la financiación para hacerlo crecer rápido, pero sin que aumenten los costes en exceso. Esa es la clave del éxito de las empresas tecnológicas: el público no es local, sino mundial, pues los negocios se pueden adaptar a casi cualquier mercado con pocos recursos.

7. No desesperar

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Por último, otro importante consejo es no desesperar. Nada en este mucho es fácil, y mucho menos tener éxito en un mercado tan competitivo como el de las compañías tecnológicas. Hay que saber tener paciencia, analizar los errores propios y buscar soluciones. Muchos otros han emprendido antes y te pueden ayudar en los momentos de dificultad.

Conclusión

A partir de entonces, ya dependerá del trabajo hecho y el producto diseñado para tener éxito o no. Producto, equipo, innovación y escalabilidad son palabras claves para que una startup pueda triunfar.

HACE 3 AÑOS