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Las 10 peores películas de Tom Hanks

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Tom Hanks es el único actor de la segunda mitad del siglo XX en obtener dos Oscars a mejor protagonista de forma consecutiva y, lo que es más grave; es el actor cuyos taquillazos suman más que ningún otro (hay que recordar que cuenta el poner voz al Woody de ‘Toy Story‘).

Sin embargo, tan sonados como sus éxitos en taquilla, han sido sus estrepitosos fracasos. Su filmografía es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar: si una cinta memorable o un bodrio insufrible. Repasamos las 10 peores películas de Tom Hanks.

El tío Tom

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Porque el bueno de Tom tiene ese aire a tío campechano que llega por Navidad cargado de regalos, diabetes (por lo visto desde los 36) y varias copas de más. Nadie podrá olvidarle salvando al soldado Ryan, sentado en un banco hablando sin parar o saltando sobre un piano de juguete.

Una vez ya instalado en el ‘inconsciente colectivo’ se ha dedicado, sobre todo en los últimos años, a dilapidar su carrera con apuestas de una simpleza apabullante; cuando no directamente subproductos que apestaban desde lejos (lo último es irrumpir en bodas, sesiones fotográficas en un parque o produciendo ‘Mi gran boda griega 2’, a cada cual más inoportuno).

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10 ‘Hanksadas’ de todo menos magníficas

VOLUNTARIOS, de Nicholas Meyer (1985)

Terrible. Con la estética inicial de ‘Aterriza como puedas’ y ni un cuarto de su gracia. Amago de parodia de cintas épicas tipo David Lean y tan insultante como los clásicos ‘disaster movie’.

Además tiene ese cariz típico de norteamericano colonizando y ridiculizando ofensivamente otras culturas (tailandesa en esta ocasión) mientras ponen muecas lamentables. Fue de las primeras también en meter con calzador ‘productos’ para pasearlos por pantalla.

Al menos sirvió para compartir plano con la que sería su mujer y hacer el segundo dueto ‘cómico’ con John Candy, tras la algo más digerible ‘Splash’, con la diferencia de que esto salpicaba a la cara directamente.

MIL VECES ADIÓS, de Moshé Mizrahi (1986)

Su primer intento de ponerse serio en la piel de un piloto americano herido en combate que vive romance de turno con una chica judía de origen español (Cristina Marsillach). Diferencias culturales, que si la familia no lo aprobaría…; y un tostón inapelable listo para despedirse de su visionado las veces que haga falta.

NADA EN COMÚN, de Garry Marshall (1986)

Tenía buenas intenciones; un buen intento de mezclar drama y comedia; buen reparto; entretenidos escarceos amorosos de Hanks; buenos conflictos familiares… pero no hubo manera. Se queda en una cinta espesita, muy olvidable y más propia de una sobremesa con sueño.

LO QUE CUENTA ES EL FINAL, de David Selzter (1988)

A pesar de su apreciable aire a derrota y la ternura que despierta la figura de un cómico fracasado, los monólogos y la estética son tan pobres que no se sostienen sobre el escenario. Ni stand-up ni comedy…

ALGO PARA RECORDAR, de Nora Ephron (1993)

Qué sería de Tom Hanks sin Meg Ryan…, otro de los grandes duetos cómicos (y epilépticos) a lo Abbott y Costello. El tener un e-mail ya fue sangrante pero con esta empezó todo como diría aquel; ésta fue la bandeja de entrada al romance más rosa palo.

Homenaje al clásico (y más estiloso) ‘Tú y yo’, con Cary Grant y Deborah Kerr, aquí se nos presenta a dos tortolitos enganchados por una voz a través de las ondas. Requiere que las butacas entren a un juego no sólo poco creíble sino generador de caries; y eso es exigir demasiado.

LADYKILLERS, de los Hermanos Coen (2004)

Un remake en toda regla ya parte de menos algo de puntuación. Por copiar la idea y hacerlo además mal, anulando todo el carisma que tenía la original británica (‘El quinteto de la muerte’). Toda la película pierde con la comparación pero encima entre Hanks vs sir Alec Guinness se abre un abismo de talento y presencia.

LA GUERRA DE CHARLIE WILSON, de Mike Nichols (2007)

De nuevo el tío Tom saca la bandera a paseo y hace desfilar los peores valores norteamericanos, que suelen coincidir con su política exterior.

Aquí se intenta hacer comedia con asuntos tan poco graciosos como la venta de armas; la invasión ilegal de países; la Guerra Fría; la política como algo frívolo que tratar entre fiesta y fiesta; corrupción; mayorías absolutas… Un escándalo de trama ofensiva y vergonzante que sólo tiene algo peor: que está basada en hechos reales.

LARRY CROWNE, de Tom Hanks (2011)

En plena crisis, el bueno de Tom se aventuraba de nuevo en la dirección (tras ‘The Wonders’, donde intentó estirar dos horas una sola canción) y venía a hablar de segundas oportunidades y de que quedar en el paro puede llevarte a conocer a Julia Roberts si te descuidas un poco.

Intentó animar en tiempos revueltos, crear una burbuja feliz, pero se pinchó y cayó en la bancarrota más absoluta. Quedó tan primaria e infantil como infantil de primaria.

AL ENCUENTRO DE MR. BANKS, de John Lee Hancock (2013)

Una cinta con Hanks en el papel de Walt Disney en sus esfuerzos por convencer a la autora de Mary Poppins, P. L. Travers, para que cediese los derechos y así poder hacer la película.

Es mucho suponer que dos horas iban a salir bien paradas sólo con eso, apenas parcheadas con unos cuantos flashbacks. Autobombo con temible mensaje final meloso y edulcorado capaz de generar caries al más pintado.

TAN FUERTE, TAN CERCA, de Stephen Daldry (2013)

Si lo que buscaban los responsables de esto era hacernos llorar, lo consiguieron. ¿A quién no se le saltan las lágrimas viendo los destrozos de los que el ser humano es capaz? ¿Quién no se ha emocionado al presenciar cómo un incendio provocado arrasa bosques enteros o un vertido destroza ríos y embalses?

Esa impotencia ante el chapapote, esa sensación de pringue viscoso, ese reír por no llorar…, todo eso se une y desemboca torrencialmente en ‘Tan fuerte, tan cerca’. Tan, tan… Sin palabras.

HACE 3 AÑOS