HOW-TO

Cómo limpiar cristales: 3 gadgets imprescindibles

Que los cristales de las ventanas de tu casa brillen hasta el punto de poder mirar al otro lado sin ver motas, gotas de lluvia pasada o pequeñas incrustaciones es más fácil de lo que parece. Hay cuatro formas de conseguirlo: con un limpiacristales, con un limpiador de vapor, con un robot limpiacristales y con los tradicionales consejos de tu madre/abuela.

Todas ellas te ayudarán a tener unas superficies limpias y cristalinas. Y no solo ventanas, también te servirán para cristales y espejos en general. Ya sea una mesa, una vitrina o el espejo del baño que siempre resulta tan complicado tener limpio.

Limpiacristales

limpiacristales

Recurrir a la tecnología puede ayudarnos mucho en esta tarea. Porque al ritmo de la vida de hoy cualquier ayuda es poca y, todo sea dicho, los resultados de un limpiacristales (aparato, no solución química) son más profesionales. Además de requerir menos esfuerzo que el de usar un pulverizador en una mano y un trapo en la otra. Eso sí, todo de forma sencilla y económica. Hay varios modelos en el mercado donde elegir y a diferentes precios.

Su funcionamiento es muy sencillo y lo que hacen, básicamente, es sustituir el frotado manual. Es decir, que basta con pulverizar el líquido limpiador y dejar que el aparato haga el resto. Son pequeños, de fácil manejo, ergonómicos y autonomía suficiente para poder limpiar las ventanas de tu casa. De media cuentan con unos 20 minutos de batería. Algunos, incluso, incorporan un depósito para el limpiador aunando dos funciones en una.

Los más completos añaden también un depósito en el que almacenar el agua sucia y con residuos. Y algunos varias boquillas para facilitar el acceso a las zonas más complicadas y esquinas. Cuando se habla de cristales se tiende a pensar en ventanas, pero también se pueden usar para mesas, espejos, armarios….

Limpiadores de vapor

Limpiador de vapor

La siguiente opción y salto en la escala es un limpiador de vapor, que ofrece prácticamente las mismas ventajas que un limpiacristales y le añade otras. El resultado es cristales cristalinos sin necesidad de utilizar agentes químicos. Es decir, productos de limpieza.

Este tipo de aparatos, como su nombre indica, utilizan el vapor para limpiar y desincrustar cualquier tipo de suciedad. Nos referimos a los de dimensiones reducidas y no a los grandes que se asemejan en apariencia a una aspiradora.

No tienen por qué costar más que un limpiacristales y lo cierto es que ofrecen más posibilidades ya que pueden utilizarse en cualquier superficie. Además, son la herramienta perfecta para los alérgicos. Su manejo es realmente sencillo. Se pueden sostener con una sola mano y gozan de suficiente autonomía para limpiar durante el tiempo necesario.

Solo tienes que elegir el accesorio indicado para la tarea, cargar el depósito y empezar. Además, el tiempo de espera para que el agua se caliente es reducido, de dos a cinco minutos según la marca y el modelo.

Robots limpia cristales

Robot limpia cristales

En el último peldaño en la búsqueda de unos cristales que reluzcan como el primer día están los robots limpia cristales. Cierto es que no es apto para todos los bolsillos, pero se gana en comodidad y eficiencia. Su funcionamiento es similar al de un robot de limpieza para suelos, que se enciende y él solo se encarga de recorrer la casa.

La gran pregunta es ¿y no se cae? Porque claro, las ventanas están en horizontal. No, no se cae. Están pensados para ello y cuentan con un sistema que evita su caída. Lo que hace que se puedan usar con seguridad en la parte externa de las ventanas, siempre tan difíciles de alcanzar. Están equipados con una protección acolchada para evitar golpear los marcos y arañar la superficie.

En cuanto a su funcionamiento, actúan en tres o cuatro fases, según marca y modelo, y recuerdan, en cierta manera, al túnel de lavado de los coches. La parte anterior, donde se encuentra la almohadilla o mopa humedecida, se encarga de ablandar las suciedad. Después un recogedor o escobilla de goma recoge los restos de agua y partículas eliminados (esta fase algunos modelos la realizan en dos fases distinguiendo entre agua y suciedad).

Y, por último, la parte posterior se encarga de secar y dar brillo a la superficie. Los movimientos, autónomos siempre sin necesidad de que tú hagas nada más allá de colocar el robot en su sitio, son automáticos. Al comenzar la tarea el robot hace un barrido de reconocimiento de la superficie y planifica sus movimientos según la forma de la superficie.

Trucos y consejos

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Los remedios caseros siempre son los más socorridos y económicos. Esos que pasan de padres a hijos generación tras generación y que no cambian con el paso de los años. Repasamos algunos de ellos y qué necesitas para que los cristales luzcan mejor que nunca.

  • Herramientas básicas. Un pulverizador o cubo (para contener el producto de limpieza), una bayeta o esponja (para humedecer y pasar el cristal) y un trapo o papel de periódico (para el secado). Al kit puedes incluirle una de esas regletas de cristalero para repartir o retirar el agua.
  • Jabón. Nos referimos al mismo que usas para lavar los platos. No hay una medida exacta de cuánto jabón usar por cada litro de agua, basta el sentido común. Solo hay que tener cuidado de no echar mucho porque a mayor cantidad, mayor espuma y mayor dificultad para aclarar después.
  • Vinagre y amoníaco. Son un clásico. Unos prefieren el primero y otros el segundo. Para ambos, la recomendación es utilizar un cuarto de la cantidad de agua con lo que lo vayas a mezclar. Ten en cuenta que son productos de olor muy fuerte. El vinagre, obviamente, de blanco. En cuanto al amoníaco, mejor perfumado.
  • Alcohol. Si tus cristales están especialmente sucios y tienen restos de lo que sea pegado, lo mejor es humedecerlo con un poco de alcohol, el mismo que tienes en el botiquín. Déjalo actuar un rato y ablandará la suciedad.
  • Almidón. Es una alternativa al alcohol. Pero no es algo que se tenga habitualmente en casa. Hay que diluir una cucharada pequeña en medio litro de agua caliente.
  • Disolvente para manchas de pintura. Si haces obra en casa y se manchan los cristales, mira el envase. Te dirá el disolvente necesario para quitarlo. Normalmente, si la base de la pintura es el agua, basta un trapo húmedo. Si es aceitosa, un poco de aguarrás.
  • Cuando limpies los cristales por el interior, emplea movimientos horizontales. En el exterior, verticales. Así, si te quedan rayas, sabrás qué lado tienes que repasar.
  • Para secar. Lo mejor es el papel de periódico. Aunque algunos recomiendan el papel de cocina, el resultado no es el mismo y tiene que ser uno que absorba mucho. No vale cualquiera.
  • Los días nublados son los ideales para limpiar los cristales porque evitarás que queden en el cristal restos que se hayan secado antes de tiempo por la acción del sol. Evita también los días que haya viento cálido.
  • Siempre que utilices vinagre, jabón o amoníaco, que el agua esté tibia o caliente. La suciedad saldrá mejor.
  • Nunca uses utensilios que puedan rayar o dañar tus cristales. Ni bayetas o trapos que dejen pelusas o restos.
  • Nunca pases los cristales con un paño o trapo seco. Si lo haces y hay restos, estos podrían arañar la superficie.

Precio y disponibilidad

Puedes consultar el precio y la disponibilidad de los limpiacristales, limpiadores de vapor y robots en Media Markt.

HACE 3 AÑOS